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No es Orbaneja del Castillo: el precioso pueblo atravesado por cascadas en Castilla-La Mancha

Un pequeño río se despeña escalón tras escalón mientras atraviesa una villa de aires medievales. Es uno de los espectáculos naturales más bellos de la provincia de Guadalajara.
Trillo. | Shutterstock
Un pequeño río se despeña escalón tras escalón mientras atraviesa una villa de aires medievales. Es uno de los espectáculos naturales más bellos de la provincia de Guadalajara.

El sonido del agua llena de música el ambiente. Un sonido que hechiza e invita a dirigir los pasos hacia el curso de un río modesto, pero que en su final corre furioso entre paredes pétreas. Ese río nace a los pies de un castillo que mandó construir el infante don Juan Manuel en Cifuentes, la localidad alcarreña de la que recibe el nombre. Pocos kilómetros más abajo muere en el río Tajo, pero antes ofrece un espectáculo tan ruidoso como bello en forma de cascadas.

Las cascadas del Cifuentes, un paraje especial 

El río Cifuentes a su paso por Trillo
El río Cifuentes a su paso por Trillo. | Shutterstock

Al llegar a la localidad de Trillo, el río Cifuentes discurre por un terreno abrupto y desigual que obliga a que el agua se deslice salvaje. El sonido de los saltos de agua que se suceden sin descanso acompaña en un recorrido tan corto como intenso que atraviesa el corazón mismo de la villa.

Ese fascinante y ruidoso paisaje fluvial tiene su cenit en una formidable cascada con nombre propio: el Chorrerón. Es una cola de caballo espumeante y rugidora, como la describió Camilo José Cela en su Viaje a la Alcarria.

Esa poderosa caída de agua es la gran protagonista de una ruta circular que permite disfrutar en cada recodo de ese espectáculo de cascadas que ofrece el río Cifuentes a su paso por Trillo. Es el gran atractivo de esta villa alcarreña, pero no el único.

El agua y Trillo: una relación histórica

Trillo
Trillo. | Shutterstock

De un modo u otro, ese líquido elemento que fluye salvaje a sus pies y lo atraviesa es protagonista en Trillo. Hubo un tiempo en el que movía los engranajes de un viejo molino. Esa construcción, posiblemente la más antigua de la villa, pudo servir para moler grano, o tal vez para serrar los troncos que los gancheros transportaban por el Tajo desde aguas arriba.

No muy lejos se alza un viejo puente testigo de mil historias, como la de su voladura en la guerra de la Independencia y posterior reconstrucción. Y aún queda por mencionar unas aguas termales ya apreciadas por los romanos y que llevaron a levantar un afamado balneario en época de Carlos III.

Qué ver cerca de Trillo: otros rincones con encanto

Trillo
Trillo. | Shutterstock

Ajenos al fluir esos ríos que son parte de la esencia de Trillo, aún quedarán por descubrir algunos otros tesoros de la villa, como la renacentista iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, los restos del monasterio cisterciense de Óvila o el viejo rollo jurisdiccional.

A unos kilómetros del casco urbano de Trillo hay otro monumento, en este caso natural. Son las Tetas de Viana, dos cerros gemelos que ofrecen unas vistas fabulosas de la Alcarria a aquellos que se animen a coronarlos. Y, si se atreven a ir un poco más allá, les espera una joya más: los paisajes sorprendentes del Parque Natural del Alto Tajo.