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Su castillo se construyó sobre un volcán: el desconocido pueblo medieval de Girona que es perfecto para visitar en otoño

En el corazón de la comarca de la Selva, esta joya fortificada se alza a medio camino entre el mar y la montaña.
Hostalric. | Dreamstime
Imagen: Dreamstime
En el corazón de la comarca de la Selva, esta joya fortificada se alza a medio camino entre el mar y la montaña.

Una robusta fortaleza domina el territorio de la comarca de la Selva desde lo alto de una colina. A sus pies, antiguas torres de defensa y una muralla recuerdan que en tiempos de guerreros y mercaderes este rincón de Girona fue enclave estratégico. Son el orgullo de un pueblo medieval con alma de piedra, pero no de una piedra cualquiera.

Hostalric: un pueblo sobre lava

Vista de Hostalric. | Shutterstock
Vista de Hostalric. | Shutterstock

Las calles del casco antiguo de Hostalric se deslizan por la ladera de esa colina como lo hicieron, millones de años atrás, lenguas de lava ardiente. De aquella furia volcánica nació la roca basáltica con la que se moldeó, mucho tiempo después, uno de los pueblos amurallados más singulares de Cataluña.

A pesar de sus siete siglos de historia, la muralla, con su color grisáceo y su textura volcánica, conserva un buen tramo de lienzo y una decena de torres. Perdió su función defensiva y quedó engullida por construcciones posteriores. Sin embargo, su presencia impone tanto como lo hizo en su época de esplendor.

Pero no solo hay que admirarla desde la base, hay que recorrer su pequeño camino de ronda. Subir al adarve recompensa con unas panorámicas magníficas del entorno natural y del corazón de este pueblo de Girona. Es un corazón medieval que aún late al ritmo que marca su arteria principal, una calle empedrada que un día fue parte del Camino Real que unía Barcelona y Girona.

Desde lo alto se aprecia la silueta de la Iglesia de Santa María, edificio de estilo gótico catalán y planta rectangular que se alzó en el siglo XV en pleno casco antiguo sobre los restos de una iglesia de 1280. Cerca aguarda la Cueva del Relliguer, una pequeña sala excavada en arenisca que, se cree, fue el lugar de reunión secreto de las familias judías del pueblo durante el siglo XIV.

Secretos de una fortaleza singular

Castillo de Hostalric. | Dreamstime
Castillo de Hostalric. | Dreamstime

Guardián impertérrito de la historia de Hostalric es su castillo. Se levantó en el siglo XVIII sobre una fortaleza anterior, también con piedra arrancada del cono volcánico que corona. La ingeniosa distribución de sus baluartes, necesaria para adaptarse a un terreno irregular, hace de ella un soberbio ejemplo de arquitectura militar.

Pero su mayor secreto no se aprecia a simple vista, se oculta en sus entrañas: una galería subterránea a prueba de bombas. Sus 300 metros, refugio en épocas convulsas, se han transformado en un túnel del tiempo que permite imaginar antiguos asedios y sentir la tensa calma previa a la batalla.

Otoño entre el Montseny y la Costa Brava

Parque Natural del Montseny. | Dreamstime
Parque Natural del Montseny. | Dreamstime

El castillo de Hostalric es también una atalaya privilegiada. Desde sus muros se divisan el Parque Natural del Montseny y el Parque del Montnegre y el Corredor, que en otoño despliegan un espectáculo cromático inolvidable. Ocres, rojizos y dorados visten sus bosques, invitando a adentrarse en sus senderos y a dejarse envolver por el ritmo pausado de la caída de las hojas.

El contraste perfecto se encuentra en las playas de Blanes o Lloret de Mar y en el brillo del Mediterráneo que baña la Costa Brava, a solo unos kilómetros de Hostalric. Este pueblo medieval se convierte así en uno de esos destinos a veces inesperados que ofrece todo lo necesario para una escapada inolvidable: historia, naturaleza, ocio y descanso.

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