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A casi 1200 metros de altitud: el diminuto pueblo de piedra que vigila la montaña en el Pirineo catalán

Este pueblo medieval de la provincia de Lleida es un remanso de paz a las puertas de uno de los valles más vibrantes de todo el Pirineo.
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Este pueblo medieval de la provincia de Lleida es un remanso de paz a las puertas de uno de los valles más vibrantes de todo el Pirineo.

En la parte más occidental del Pirineo catalán, cerca de la frontera con Aragón, el reloj se paró hace tiempo. Pequeñas aldeas de piedra, muchas de ellas despobladas, otras en proceso de rehabilitación gracias a los proyectos de recuperación del mundo rural, ofrecen al visitante una experiencia de desconexión única y revitalizante, donde la prisa carece de sentido. Un oasis desde el que observar la montaña y recorrerla despacio, antes de lanzarse a explorar un entorno repleto de posibilidades.

Pura esencia pirenaica en un entorno espectacular

Casas de piedra sobre el fondo montañoso de Gotarta. | Shutterstock
Casas de piedra sobre el fondo montañoso de Gotarta. | Shutterstock

Situado a 1195 metros de altitud entre los barrancos de Raons y Oratori, Gotarta es uno de los pueblos medievales más pintorescos de la comarca de Alta Ribagorza en Lleida. Sus calles empedradas cubiertas de arcos y bóvedas y la encantadora iglesia parroquial de Santa Cecilia conservan la esencia pirenaica y cuentan la historia de una localidad que ha sabido sortear el abismo del abandono y ha conseguido erigirse como una base ideal para explorar los múltiples atractivos del impresionante Valle de Boí.

Nuevos espacios entre piedras milenarias

Vista de Gotarta. | Shutterstock
Vista de Gotarta, en la provincia de Lleida. | Shutterstock

Aunque llegó a tener su propio ayuntamiento en la primera mitad del siglo XIX, Gotarta se ha visto obligado a lo largo de su historia y debido al bajo número de habitantes a unirse a otros ayuntamientos, primero el de Llesp y posteriormente el de Pont de Suert, al que pertenece hoy en día. En 1970 contaba con 30 habitantes, que se vieron reducidos a seis durante el posterior periodo de abandono. Sin embargo, a partir del año 2005 comenzaron a construirse casas para acoger a nuevas familias. Gracias a este esfuerzo de rehabilitación, Gotarta cuenta hoy con 28 habitantes empadronados y llega a alcanzar el centenar de personas durante el periodo estival.

A las puertas de un valle inagotable

Paisajes del Valle del Boí. | Shutterstock
Paisajes del Valle del Boí. | Shutterstock

Al norte de Gotarta se extiende el fantástico Valle del Boí, sin duda uno de los principales tesoros paisajísticos y culturales del Pirineo catalán, con una oferta de actividades para todos los gustos. Los amantes del senderismo pueden elegir entre el sinfín de rutas y caminos del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, para disfrutar de la espectacular estampa del estanque rodeado de picos y valles de enorme belleza. Para los que prefieren el patrimonio histórico, resulta imprescindible completar la Ruta del Románico del valle, con nada menos que nueve iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Los aficionados al esquí encontrarán también su lugar en este valle con la impresionante estación de Boí-Taüll, una de las mejores de España. Finalmente, para descansar de tanta actividad, nada mejor que reservar una estancia en el balneario de Caldes de Boí, un centro termal que ofrece tratamientos con aguas medicinales únicas y rodeado de un paisaje incomparable, capaz de sanar el cuerpo y el alma.

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