Rodeada de montañas junto a un embalse: la ciudad de Barcelona conocida como la 'puerta de los Pirineos'
Esta población, situada a los pies de la Sierra de Queralt, es la capital comarcal del Berguedà, y es conocida por su gastronomía popular y su antiquísima fiesta de la Patum, una de las más curiosas de Cataluña.
El recorrido por las fortificaciones y las visitas a los dos centros de interpretación y las iglesias de la ciudad de Berga pueden ocupar casi todo el día. La visita puede terminar subiendo hasta el Queralt al atardecer, para disfrutar desde el Santuario de Santa María de las extraordinarias vistas del entorno, a las puertas del Pirineo catalán.
Un poco de historia sobre Berga
Los orígenes de Berga no son claros. Si bien hay restos de asentamientos del período Epipaleolítico (hace 8000 años) en su término municipal, algunos autores identifican el lugar con un antiguo castro íbero, más tarde romanizado. Hacia el año 715 pasó a estar dominado por los musulmanes, que no dejarían la zona hasta finales de siglo. El primer documento que ha llegado hasta nosotros es del siglo X, cuando dependía del condado de Barcelona.
En el siglo XI llegaron a ejercer su señorío de forma independiente los condes de Berga Wifredo II y Bernardo Guillermo. Pero, en el año 1117, el condado se integró plenamente en el de Barcelona. El castillo alcanzó gran relevancia a partir del siglo XII, y desde 1309 la villa pasó a ser dominio real, bajo el reinado de Jaime II. Sin embargo, en 1381 volvió a ser propiedad feudal y sería controlada por el conde Mateu de Foix.
A mediados del siglo XIV, Berga se vio seriamente afectada por la epidemia de peste. Además, en este tiempo, la villa ya debía tener cierta importancia, pues se rodea de un cinturón de murallas. En el siglo XV, Berga expresa su apoyo al gobierno de la Generalitat durante la guerra civil que asola Cataluña. La ciudad padeció los ataques de los hugonotes en 1581, y hacia 1655 estuvo en manos de Francia.
En el marco de la guerra dels Segadors, en 1655, los franceses asediaron la guarnición leal a Felipe IV y una de sus minas destruyó la iglesia de la fortaleza. También se dejó sentir la guerra de Sucesión, aunque en este caso la población mostró su adhesión a la causa del duque de Anjou.
Al producirse la sublevación de Cataluña contra Felipe V, en 1705, la población de Berga se mantiene leal al rey. La guarnición del castillo, partidaria del archiduque, fue asediada durante una semana por una milicia local, fiel al rey, denominada «la coronela». Superadas las consecuencias bélicas, se instalan en la población numerosas industrias del sector textil (lana y algodón), que harán progresar a sus habitantes.
La guerra de la Independencia también alteró la vida de esta localidad, tan cercana a Francia, que frente a esta proclama su negativa a ser sometida. A continuación, desempeñó un papel destacado en el conflicto carlista, quienes la convierten en una bastión. Se edificó la Torre Petita en 1836 para su defensa, pues fue el centro operativo clave de la causa. El general Espartero tuvo que asaltarla en 1840, muy poco antes de la derrota definitiva.
La cólera hizo estragos entre la población local en 1854. En julio de 1873, el general carlista Savalls asedia la guarnición gubernamental, conquistando el lugar y estableciendo una junta de gobierno. En agradecimiento a la lealtad de los liberales del pueblo, en 1877 el Gobierno entrega a Berga el título de ciudad.
Durante la Guerra Civil, se vuelve a perder gran parte del patrimonio histórico-artístico de la villa. En 2005, la Patum, principal festejo de la comarca, obtiene el reconocimiento de la Unesco. Esta originalísima manifestación cultural de origen medieval está relacionada con la representación teatral de entremeses que antecedían a la festividad del Corpus.
Qué ver en Berga, paso hacia el Pirineo catalán desde Barcelona
La visita a Berga comienza en lo alto de la colina donde se emplaza el Castell de Sant Ferrán, que ya en la remota antigüedad acogió un poblado íbero. Esta fortificación medieval fue totalmente transformada en los siglos XVI y XVIII. El templo parroquial que antes se cobijaba en el interior, reconvertido en cuartel tras su abandono, aún conserva en pie buena parte de sus muros, torres defensivas y baluartes, además de su patio de armas.
La fortificación fue asediada y desempeñó un importante papel en las guerras carlistas. Después de eso, en 1925 el ejército vendió el cuartel al Ayuntamiento y este lo enajenó en 1965 a un empresario para edificar un hotel en sus inmediaciones, más tarde derribado.
El Portal de la Magdalena es el único de los accesos medievales a la ciudad que se ha conservado, en la carretera que conduce a la abadía de Ripoll. Estaba situado justo en el solar donde había una capilla con esta advocación. Además, la parte superior de la puerta se adaptó posteriormente para alojar una vivienda. Las murallas se levantaron en tiempos de Pedro III (siglo XIV), y de ellas quedan algunos fragmentos entremezclados con la cerca del siglo XVIII, correspondiente al baluarte de San Carlos.
El patrimonio eclesiástico de Berga
Durante el asedio de los franceses, en 1655, el templo parroquial fue destruido, por lo que la capilla de la Pietat (siglo XVII) suplió aquella carencia mientras se construía la nueva. Esta pequeña iglesia estuvo a cargo de los mercedarios en el siglo XIII, y presenta un sencillo aspecto. Su fachada principal está coronada por una modesta espadaña, si bien en el interior ofrece una estética barroca. La sobria iglesia de Sant Joan, por su parte, conserva elementos medievales y remonta su origen al siglo XIII.
El corazón de Berga es la plaza de Sant Pere, donde se alzaba la parroquia del mismo nombre, hasta que la incendiaron los hugonotes en 1655, por lo que este lugar se conoce también como Plaça Cremada. En ese mismo emplazamiento se levantó el nuevo templo de Santa Eulàlia (1671), de estilo barroco. En su interior sobresalen el órgano, las pinturas murales y la capilla dels Dolors.
Otra de las fundaciones eclesiásticas emblemáticas que ver en Berga es el convento de San Francesc (siglo XIV). Su templo fue reformado en el siglo XVIII, y sufrió varias exclaustraciones en los siglos XIX y XX, además de severos daños en 1936. Se reconstruyó su frente siguiendo un estilo historicista neogótico en que sobresale su campanario.
Legado modernista y museístico
Berga también presenta edificaciones industriales. Así, en la calle Ciutat, están las Casas de Tomàs Pujol (1925), con una interesante decoración cerámica, y Barons (1904), igualmente de estética modernista. También se inauguró en 1913 un casino.
En el inmueble que albergó el hospital de pobres de San Bernabé, del siglo XIV, existe un gran mural que recuerda la fiesta principal de Berga, la Patum. Muy cerca está la abovedada calle Balmes, vinculada a la judería de la ciudad.
En la calle dels Angels tiene su sede un Centro de Interpretación de la Historia de Berga. Por otra parte, las ciencias naturales poseen un espacio específico en el Centro de Interpretación de la Naturaleza del Berguedà, localizado en la plaza del Doctor Saló. Asimismo, existen dos museos monográficos dedicados al circo y a la Patum, la principal manifestación festiva local. Aún son visibles en el casco urbano varios molinos hidráulicos harineros como los de la Gratella, el Brillant y el Molí de la Sal, de probable origen medieval.
Qué ver en los alrededores de Berga
En las inmediaciones de Berga se halla también la célebre iglesia de San Quirce, en Pedret, de finales del siglo X y reformada, que conserva dos de sus tres naves medievales. Destaca su portada original del siglo XIII y sus pinturas murales. De estas se muestra una reproducción, pues fueron atacadas en 1922 para ser custodiadas en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (Barcelona).
Quien se anime a subir al Queralt, a 1200 metros de altitud, se encontrará el Santuario de Santa María (siglo XVIII), emplazado en el mirador desde donde se observa toda la comarca. El santuario tiene tres naves y su retablo barroco fue quemado en 1936. Actualmente, es posible subir a través de un funicular hasta el paraje, que ofrece maravillosas vistas de las sierras de la comarca y del embalse de la Baells, junto a la localidad. En el interior, lo más valioso es la imagen de la virgen, de origen medieval. Los aficionados al esquí pueden practicarlo en la cercana estación de Rasos de Peguera.
Datos prácticos para visitar Berga
Coordenadas
42° 6′ 0″ N, 1° 50′ 44″ E
Distancias
Barcelona 111 km, Madrid 617 km
Altitud
704 m
Habitantes
17 160 (2024)
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