Aislados en las alturas: 7 castros celtas del norte de España con un gran legado histórico
Desde las alturas, entre la niebla atlántica y los paisajes indómitos del norte, Asturias, Cantabria y Galicia esconden un legado fascinante: los restos de los antiguos pueblos celtas. En este recorrido descubrirás siete asentamientos donde la historia, el misterio y la tradición siguen muy vivos.
CASTRO DE LAS RABAS (CANTABRIA)
Este asentamiento cántabro se ubica en la Celada de Marlantes y fue declarado en 2004 como Bien de Interés Cultural. Durante las excavaciones, se encontró una gran variedad de objetos, datando a este castro prerromano entre los siglos IV a.C. y I d.C.
Su ubicación es algo peculiar, ya que más que visual es estratégica. Una forma de controlar una de las vías de acceso natural entre la Meseta a la cuenca de Reinosa, y, por lo tanto, las vías de acceso a la costa. Se cree que el poblado contaba con 10 hectáreas aproximadamente, ya que a día de hoy, las delimitaciones no están claramente definidas.
CASTRO DE COAÑA (ASTURIAS)
El más famoso de Asturias, el Castelón de Coaña, declarado Bien de Interés Cultural, vigila la ría de Navia desde lo alto de una colina. Delimitado por una gruesa muralla, su fundación fue dudosa en un principio, pero las excavaciones más recientes demuestran que su creación se remonta al siglo IV a.C.
Este castro cuenta con una muralla, un terraplén, pasillo de guardia y torreones de vigilancia; además de una zona de ganado en el recinto superior. La estructura de las edificaciones es la típica de los celtas, con una planta circular y rectangular, con porche, y construida con pizarra y barro. Se estima que llegaron a vivir entre 1.500 y 2.000 personas.
EL CHAO SAMARTÍN (ASTURIAS)
Ubicado en Grandas de Salime, se data su fundación a fines de la Edad del Bronce, en torno al 800 a.C., y se mantuvo habitado hasta fines del siglo II d.C.
Este castro se diferencia en tres sectores: el oeste, el más elevado, asociado a la ocupación más antigua; el norte, que cuenta con una gran casa romana de la época altoimperial; y el sector sur, donde se encuentra la mayor parte de las edificaciones del recinto, las cuales mantenían la estructura clásica, planta circular, oblonga y cuadrangular. Además, este asentamiento contaba con una plaza pavimentada y una estructura termal.
CASTRO DE VILADONGA (LUGO)
Sobre una colina de 535 metros sobre el nivel del mar, se encuentra este castro galaico-romano, ubicado en el municipio de Castro de Rei y declarado Bien de Interés Cultural. Según las excavaciones, se puede datar este asentamiento entre los siglos II y V d.C. El Castro de Viladonga es uno de los más conocidos y mejor conservados de todo Galicia.
Cuenta con cuatro hectáreas, donde 10.000 metros cuadrados pertenecen a la croa (la parte más alta del castro). Con varias murallas y fosos de protección, este asentamiento se divide en viviendas, corrales y almacenes, y se agrupan por barrios que se articulan a dos calles principales y un camino paralelo a la muralla principal.
CASTRO DE BORNEIRO (A CORUÑA)
Ubicado en el municipio de Cabana de Bergantiños, el Castro de Borneiro es un gran ejemplo de la cultura castreña de finales de la Edad del Hierro. Fue el primer castro gallego en ser científicamente fechado con el método del carbono-14 (un método radiométrico), y se estima que estaba habitado hacia el año 145 a.C. y no muestra signos de romanización.
Durante las excavaciones, se encontraron fragmentos de cerámica indígena, urnas de bronce y hierro, muros de piedra, moldes de fundición y cuentas de vidrio.
Con 29 construcciones, las viviendas eran circulares o cuadrangulares y destaca por su tamaño en comparación con otros yacimientos. Con unas medidas de 90 por 55 metros, se encuentra rodeado en todo su perímetro por un foso y dos muros defensivos, y cuenta con una zona conocida como 'barrio extramuros', donde se encuentra una gran vivienda ovalada, dos fuentes con desagüe y un horno circular.
CASTRO DE BAROÑA (A CORUÑA)
En una península rocosa, con protección natural, se encuentra el Castro de Baroña, ubicado en el municipio de Puerto del Son. Este asentamiento de cultura castreña forma parte del Patrimonio Arqueológico de Galicia, y es uno de los castros mejor conservados de la comunidad.
Su ocupación se data entre los siglos I a.C. y I d.C., y consta de dos murallas a su alrededor y se conservan 20 viviendas de planta circular u oval. En el interior de la muralla principal, la zona habitada, se divide en cuatro áreas, y destaca la planificación urbana con calles y plazas. Además, se encontraron herramientas, cerámicas y restos de actividades cotidianas.
CASTRO DE SANTA TREGA (PONTEVEDRA)
Perteneciente a la cultura castreña, este asentamiento es el más visitado y emblemático de los castros gallegos, y fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y Bien de Interés Cultural.
Situado en el municipio de La Guardia en Pontevedra, su ubicación destaca por la estrategia y la seguridad, un punto desde el que controlar el tráfico marítimo y la desembocadura del río Miño.
Su ocupación continuada se data entre los siglos I a.C. y I d.C., y se estima que llegó a acoger a unas 5.000 personas, siendo este uno de los más grandes del noroeste peninsular. Sus viviendas eran ovaladas y rectangulares y contaban con unidades familiares. La población tenía con una economía autónoma, donde elaboraban cerámicas, joyas, tejidos e instrumentos.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉

