Estas son las 10 denominaciones de origen españolas que hay que probar al menos una vez en la vida
Nuestra gastronomía es prueba tangible de la larga historia y las antiguas tradiciones que corren por nuestras venas. Forma parte de nuestro día a día y encandila a todas las personas que la prueban. Un bocado nunca es suficiente y, por eso, se ha convertido en uno de los principales atractivos del país. La gastronomía española es un universo en sí mismo, pero existen algunos productos que brillan con una intensidad especial.
¿Qué significa «denominación de origen»?
El concepto de denominación de origen protegida surge en el marco de los regímenes de calidad de la Unión Europea. Este reconocimiento solo se otorga a productos alimenticios y vinos de calidad insuperable que solo se producen en determinadas áreas.
Son más de 200 los productos españoles que poseen esta notable distinción. Esta selección recoge aquellos que hay que probar sí o sí, elaboraciones con tanto sabor y carácter que suponen, en sí mismos, una verdadera experiencia.
10 denominaciones de origen que son un placer para el paladar
Ribera del Duero
Ribera del Duero es uno de esos nombres que se relacionan, inevitablemente, con las denominaciones de origen a nivel nacional e internacional. Los Ribera tienen su origen en más de 26 000 hectáreas repartidas entre Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Son vinos inconfundibles, sobre todo el tinto, resultado de la fermentación de la uva tinta del país o tempranillo. Bajo esta denominación de origen también se encuentran algunos vinos rosados y blancos, caracterizados por su aroma afrutado.
Rioja
Los Rioja son vinos clásicos, de esos que hay que probar al menos una vez. Estos famosos vinos se elaboran en La Rioja, el País Vasco y Navarra, aunque Castilla y León posee una bodega de Rioja. Sus vinos tintos, de sabor exquisito y afrutado y de textura aterciopelada, son los más populares.
Queso manchego
Como su propio nombre indica, este producto nace en las tierras del Quijote. Su preparación requiere leche de oveja (manchega, por supuesto) y algo de paciencia; habrá que esperar entre 30 días y hasta dos años para obtener un queso maduro y repleto de sabor que adquiere toques ácidos e incluso picantes en algunas variedades.
Jamón de Jabugo
En el impresionante entorno del Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche se elabora el que es, probablemente, el producto español más famoso en todo el mundo: el jamón de Jabugo. De textura suave y ligera y sabor intenso con matices ahumados, esta popular exquisitez se deshace en la boca y permite degustar cierto sabor a frutos secos.
Sidra de Asturias
La sidra de Asturias tiene su origen en las casi mil hectáreas de cultivos de manzana repartidas por esta comunidad autónoma. Este fruto, una vez fermentado, resulta en una bebida que combina notas ácidas, dulces y amargas. La sidra asturiana, así como las costumbres que se han arraigado en la cultura local gracias a ella, forma parte de nuestro patrimonio cultural.
Queso de Cabrales
Permanecemos en Asturias para conocer esta denominación de origen española. El queso de Cabrales toma su nombre del pueblo del mismo nombre y se elabora a partir de leche de cabra, vaca u oveja. Se trata de un queso blando, con motas de color azul verdoso y un olor tan potente como su sabor.
Pimiento del piquillo de Lodosa
Los pimientos del piquillo de Lodosa se cultivan en ocho municipios navarros. De carne tierna y color rojo vivo, se utiliza en una amplia variedad de recetas de todo el país y es una conserva muy popular. Tal es su éxito que se conoce como el ‘oro rojo de Navarra’.
Arroz de Valencia
Cuando alguien piensa en Valencia, le viene a la mente la paella, su plato más típico. Y aunque existe un debate entre los españoles sobre qué ingredientes debe llevar, hay algo que está claro: tiene que prepararse con arroz de Valencia. Este producto se presenta en tres variedades diferentes: albufera, bomba y senia.
Torta del Casar
El pequeño pueblo de Casar de Cáceres ha conseguido crear un bocado que recoge la esencia de las tierras extremeñas: la torta del Casar. Elaborado con leche de oveja, este queso se caracteriza por su corteza dura, que sirve como recipiente de su interior blando y delicioso.


