El Museo Vostell Malpartida, donde el arte contemporáneo convive con cigüeñas y berrocales
Visitar este museo en plena naturaleza permite conjugar tradición y vanguardia en un equilibrio perfecto.
Visitar este museo en plena naturaleza permite conjugar tradición y vanguardia en un equilibrio perfecto.
En todas las épocas de la historia del arte, la naturaleza ha sido una de las fuentes de inspiración esenciales de los artistas. El arte contemporáneo da un paso más, trasciende la imitación de la naturaleza y empieza a integrarse y fusionarse con ella. Con el crecimiento del turismo rural, unido al desarrollo de la conciencia ecológica, surgen auténticos museos al aire libre en los que no se sabe dónde acaba lo humano y dónde empieza la magia de la naturaleza en la que, para muchos, reside lo divino.
Innovar también es mirar atrás
En el sur de la provincia de Cáceres, a tan solo 12 kilómetros de la capital, se encuentra Los Barruecos, un maravilloso paraje declarado Monumento Natural por su extraordinario valor geológico y ecológico. En este mágico entorno de formaciones rocosas, con una rica fauna y flora, se ubica el Museo Vostell Malpartida, un auténtico referente del arte contemporáneo donde la naturaleza juega un papel esencial.
El genio Vostell y Extremadura
El artista alemán Wolf Vostell fue uno de los precursores del movimiento vanguardista Fluxus, un arte interdisciplinar y rompedor, inspirado en el dadaísmo, que integra objetos cotidianos, performance y videoarte en sus obras en un auténtico desafío al observador. Casado con una extremeña, Vostell visita Malpartida de Cáceres en 1974, se queda prendado de la belleza de Los Barruecos y decide que es el entorno idóneo para su proyecto vital.
Un lavadero tradicional convertido en museo contemporáneo
El lugar elegido por Vostell no solamente fusiona arte y naturaleza, sino que también integra tradición y modernidad. El edificio que alberga el museo, a los pies de uno de los embalses de Los Barruecos, era originariamente un lavadero de lanas del siglo XVIII. Abandonado en el siglo XX por los cambios en la industria lanera, fue recuperado para formar parte del museo.
Las naves del antiguo lavadero de lanas acogen buena parte de las obras de las colecciones del museo Vostell Malpartida, así como un centro de interpretación dedicado a recuperar y difundir la historia de la trashumancia en Extremadura y, en particular, la de este impresionante lavadero, que contaba con un molino, un batán y hasta una pequeña ermita.
Un entorno que también es una obra de arte
Otras obras del museo, sin duda las más peculiares, se encuentran expuestas al aire libre. Se confunden entre los berrocales, las enormes rocas graníticas de formas imposibles moldeadas por la erosión que hacen único este tesoro del patrimonio cacereño. Sirven de apoyo a las cigüeñas blancas que anidan en la zona, una de las colonias más importantes de Europa.
La visita a Malpartida no estará completa sin acercarse al pueblo a pasear por sus calles empedradas y probar la patatera, un embutido de cerdo ibérico y pimentón que pondrá la guinda a una experiencia a ratos surrealista, indiscutiblemente intensa, que no dejará indiferente a nadie.
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