Arte entre árboles: la sorprendente isla de las Esculturas de Pontevedra
Alberga una de las colecciones de arte contemporáneo más destacadas y sorprendentes de Galicia.
Alberga una de las colecciones de arte contemporáneo más destacadas y sorprendentes de Galicia.
La naturaleza abriga una magnífica colección de obras de arte. Las esculturas se funden con el paisaje, aquí no hay salas ni horarios. Es un museo al aire libre donde la luz del día realza cada detalle y las sensaciones se agudizan con el murmullo de la vegetación mecida por la brisa. A un paso del corazón de Pontevedra, este lugar es una delicia para los sentidos.
La Isla de las Esculturas, un homenaje al granito y a la identidad cultural
La Illa do Covo es una pequeña isla fluvial abrazada por las aguas del río Lérez. En ella, entre sauces, eucaliptos y praderas, van surgiendo piezas inesperadas: un laberinto inspirado en un petroglifo prehistórico, una gran columna que parece unir tierra y cielo o una casa carente de puertas y ventanas.
Cada pieza muestra un estilo propio, aunque hay un elemento común en todas ellas: el granito. Es el alma pétrea de Galicia, la roca que ha modelado sus paisajes y ha dado forma a casas, puentes e iglesias. Tal vez por ello, esas obras de arte contemporáneo no alteran el entorno natural de la isla, sino que conviven en armonía con él.
Un proyecto artístico que transformó una isla en referente cultural
A finales del pasado siglo, con motivo de la celebración del Xacobeo, la Illa do Covo vivió su gran transformación. Dejó de ser un simple espacio verde para convertirse en un museo al aire libre con obras de más de una docena de artistas de reconocido prestigio internacional.
Esas obras se concibieron expresamente para este escenario. Cada una de ellas se ideó teniendo en cuenta el paisaje, la esencia y la identidad de Galicia. Así nació la Isla de las Esculturas, un singular ejemplo de fusión de arte, naturaleza y memoria.
Un paseo diferente para descubrir otra cara de Pontevedra
La Isla de las Esculturas se recorre con facilidad. Solo hay que atravesar alguno de los puentes que la unen con tierra firme y dejarse llevar por sus senderos y por la calma que la envuelve. Las esculturas van apareciendo a veces de forma inesperada, invitando a detener los pasos.
Aquí todo sugiere mirar con calma, recrearse en cada detalle y redescubrir la relación entre paisaje y expresión plástica. El arte se observa, pero también se siente, sobre todo en esos momentos en los que el sol o la lluvia juegan con la piedra para crear efectos mágicos.
El mayor museo al aire libre de Galicia es, a la vez, una de las propuestas culturales más originales de Pontevedra, una ciudad que nunca deja de sorprender. En la Isla de las Esculturas, el paisaje es un telón de fondo de excepcional belleza, pero es también parte esencial de la expresión plástica. En definitiva, un lugar en el que a veces cuesta distinguir dónde termina el arte y empieza la naturaleza.
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