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  <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Revoluciones del pueblo]]></title>

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    <description><![CDATA[Revista y guía para el disfrute de lo más auténtico de España a nivel local, viajes, historia, estilo, gastronomía...]]></description>
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      <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Revoluciones del pueblo]]></title>
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  <title><![CDATA[La revuelta de los Segadores: a las armas, catalanes, que os han declarado la guerra]]></title>
      <category><![CDATA[Revoluciones del pueblo]]></category>
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  <pubDate>Mon, 12 Sep 2022 17:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
 “ A vista de tot aixó / s’es esbalotat la terra. Entraren á Barcelona / mil personas forasteras. Entren com á segadors / com eram á temps de sega. De tres guardias que n’hi ha / ja n’han morta la primera. En mataren al Virrey / al entrant de la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>“<em>A vista de tot aixó / s’es esbalotat la terra. Entraren á Barcelona / mil personas forasteras. Entren com á segadors / com eram á temps de sega. De tres guardias que n’hi ha / ja n’han morta la primera. En mataren al Virrey / al entrant de la galera. Mataren als diputats / y als jutges de l’Audiencia. Anaren á la presó / donan llibertat als presos. Lo bisbe’ls va benehí / ab la ma dreta y esquerra: '¿Hont es vostre capitá, / ahont es la vostra bandera?' Varen treure’l bon Jesús / tot cubert ab un vel negre: <strong>Aquí es nostre capitá / aquí es nostra bandera. ‘A las armas catalans / que-os han declarat la guerra</strong>’</em>”.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>A la vista de todo aquello se alborotó la tierra. Entraron en <a href="/articulo/rutas-planes/barcelona-mejores-planes/20220825093045275128.html">Barcelona</a> mil personas forasteras. Entraron como segadores, ya que estaban en tiempos de siega. De tres guardias que había, ya mataron a la primera. Mataron al Virrey a la entrada de la galera. Mataron a los diputados y a los jueves de la Audiencia. Fueron a la prisión y liberaron a los presos. El obispo los bendijo, con la mano derecha y con la izquierda: ¿dónde está vuestro capitán?, preguntó, ¿dónde está vuestra bandera? Sacaron al buen Jesús, cubierto con un velo negro: "aquí está nuestro capitán”, dijeron “aquí está nuestra bandera. <strong>A las armas catalanes, que os han declarado la guerra</strong>”.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>La invasión al pueblo</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":414985,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/09/12/20220912093906414985.jpg" alt="Grabado en el que un campesino suplica frente a una granja en llamas, en el contexto de la Guerra de los Treinta Años" class="wp-image-414985"/><figcaption>Grabado en el que un campesino suplica frente a una granja en llamas, en el contexto de la Guerra de los Treinta Años. | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_los_Treinta_A%C3%B1os" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La guerra de los Segadores no se explica sin el contexto europeo de aquellos años</strong>. Por entonces, la mayoría de las grandes potencias del continente estaban involucradas en la que pasó a conocerse como la guerra de los Treinta Años, iniciada en 1618 y concluida en 1648. La monarquía española, por entonces, tenía grandes problemas para hacer frente a los muchos conflictos en los que se había implicado. <a href="/articulo/momentos-clave/pedro-enrique-primera-guerra-civil-castellana/20220404080000275264.html">Castilla</a> estaba agotada por los esfuerzos previos. Su población había sufrido las consecuencias de las guerras anteriores y apenas quedaba dinero para asumir las que venían. Gobernaba un agobiado Felipe IV y junto a él su valido, Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, conocido simplemente como el conde-duque de Olivares.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Este ideó una nueva manera de asumir los costes de las batallas: la llamada <strong>Unión de Armas, un proyecto por el que se animaba a los reinos de la corona a contribuir a la monarquía con la entrega de hombres y armas</strong>, siempre en proporción a su propia población y riqueza. De esta manera, Castilla, centro de la corona en todos los aspectos, podría descansar. Esta medida fue bien recibida en este reino, claro, y muy mal en los restantes. Con algunos pudo llegarse a un acuerdo: el <a href="/articulo/anecdotas/encomiendas-del-reino-de-aragon-la-base-de-la-organizacion-socioeconomica-actual/20210126080053274406.html">Reino de Aragón</a> o el de Valencia impusieron condiciones que en principio no se contemplaban para ofrecer su ayuda, pero dentro de las modificaciones aceptaron la Unión de Armas. Catalunya, sin embargo, se negó en rotundo. Felipe IV se marchó de sus cortes con nulos resultados. Aun así, el proyecto del conde-duque de Olivares se aprobó en 1626.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>El conflicto no estalló hasta tiempo después, sin embargo. Fue en 1635, cuando Luis XIII de Francia le declaró la guerra a España, cuando esta tuvo una repercusión real en Catalunya, por su situación <a href="/articulo/historias-frontera/espana-francia-frontera-historia/20220528050000275340.html">fronteriza</a> con el país vecino. Para facilitar la colaboración de los catalanes nombró virrey al conde de Santa Coloma, afin a la corona, y <strong>se propuso concentrar un ejército de 40.000 hombres en el territorio</strong>. Así puede empezar a explicarse este conflicto, que fue un conflicto entre la población local y el ejército enviado por el poder.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Según recogen las crónicas y los testimonios de la época, <strong>este ejército no respetó a los habitantes que tenían que acogerlos durante el conflicto y al final estos terminaron por rechazar su presencia</strong>. Este rechazo estaba justificado si se atienden a los numerosos actos criminales de los que les acusaron: desde el saqueo de los pueblos, incluyendo las <a href="/articulo/rincones-excepcionales/iglesias-espana-paisajes-increibles/20240313085121275460.html">iglesias</a>, hasta la violación de las mujeres. Cuando Santa Coloma conoció la negativa de la población a aceptar a las tropas, pues localidades como Sant Feliu de Pallerols se negaron a abrir sus puertas, tomó medidas, lo que no hizo otra cosa que encender aún más los ánimos. Y así, poco a poco, se llega al 7 de junio de 1640, día del Corpus Christi, conocido históricamente como el Corpus de Sangre.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El pueblo contra los abusos</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/09/12/20220912093903414983.jpg" alt="Ilustración de 	 Hermenegildo Miralles sobre el Corpus de Sangre." class="wp-image-414983"/><figcaption>Ilustración de Hermenegildo Miralles sobre el Corpus de Sangre. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Els_segadors.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Es este un nuevo episodio de levantamiento del pueblo contra el poder, aunque posteriormente derivase en un conflicto político. <strong>Los acontecimientos que tuvieron lugar el 7 de junio de 1640 en Barcelona son un ejemplo más de revoluciones del pueblo</strong>. Este se juntó en la Ciudad Condal venido de diferentes lugares. Por un lado, campesinos catalanes que, hartos de la situación a la que se habían visto sometidos, querían protestar ante las autoridades. Por otro lado, los segadores, que terminarían siendo los protagonistas porque a partir de ellos se encendió la mecha.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Unos 400 segadores se encontraban esa mañana en <a href="/articulo/semana-tragica/semana-tragica-i-obreros-toman-calles-barcelona/20220727040004275434.html">Barcelona</a>. A primera hora del día, un incidente entre un ayudante de un alguacil real y un segador propició que se iniciasen los enfrentamientos, al quedar este último herido. Lo que podría haber sido una simple trifulca callejera terminó por ser el detonante de la revuelta. Los segadores, entonces, <strong>se movieron por la ciudad prendiendo fuego a tantas casas de nobles como se encontraron por el camino</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Protestaban contra el régimen señorial bajo el que malvivían, contra el asentamiento de las tropas reales en su tierra y contra el incremento de impuestos ligado a una guerra que no era suya. <strong>Durante los incidentes del Corpus de Sangre fallecieron, a manos de los segadores, en torno a 20 personas</strong>, todas pertenecientes a las clases altas de la ciudad. Entre ellas se encontraba el conde de Santa Coloma, que trató de escapar cuando fue conocedor de lo que estaba sucediendo.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>El conde-duque de Olivares, uno de los principales responsables de que el pueblo dijese basta en aquella ocasión, no esperaba semejante reacción de los catalanes, así que sus ejércitos no pudieron responder al ataque, al que se sumaron también los campesinos. <strong>Durante tres días se apoderaron de la ciudad</strong>, hasta que finalmente se sofocó la revuelta.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Los posteriores conflictos políticos</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/09/12/20220912093904414984.jpg" alt="Batalla de Montjuïc, donde los catalanes junto a los franceses obtuvieron una importante victoria militar sobre el ejército español" class="wp-image-414984"/><figcaption>Batalla de Montjuïc, donde los catalanes junto a los franceses obtuvieron una importante victoria militar sobre el ejército español. | Pandolfo Reschi, <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Batalla_de_Montju%C3%AFc_de_1641.jpg">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Lo que vino después fue mucho más complejo</strong>. Los nobles catalanes se aliaron con el mismísimo enemigo de Felipe IV, Luis XIII de Francia, en el conocido como pacto de Ceret. Solicitaron su ayuda para enfrentarse a ese dominio de Castilla al que no querían someterse, pero para ello quedaron sometidos al de <a href="/articulo/historias-frontera/frontera-espana-francia-cultura/20220611050000275356.html">Francia</a>. Esta situación se mantuvo hasta el año 1648, cuando también concluyó la guerra de los Treinta Años. No sería hasta 1652, sin embargo, cuando Felipe IV recuperaría la soberanía en Catalunya, aunque firmando la obediencia a las leyes catalanas.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Aún hoy se recuerda a los segadores, sobre todo tras haberse convertido en el himno oficial de <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-pueblos-costa-mediterranea-catalunya/20220617100000275374.html">Catalunya</a>. Este nació en el siglo XVII como respuesta a una <strong>necesidad social de liberarse de los nobles de su tierra</strong>, que, como se ha venido viendo en esta serie, oprimieron durante mucho tiempo al pueblo. Els Segadors, como es conocido hoy en día, ha cambiado su letra para adaptarse a los nuevos tiempos, pero todavía hay quien tararea la que sonó antaño.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La revuelta de los Segadores: a las armas, catalanes, que os han declarado la guerra]]></media:title>
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  <title><![CDATA[La rebelión de las Alpujarras: la guerra nacida de la intolerancia]]></title>
      <category><![CDATA[Revoluciones del pueblo]]></category>
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  <pubDate>Mon, 5 Sep 2022 06:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
 Llegó un momento en que  la diferencia se convirtió en pecado, la predicación en imposición, la tolerancia en prohibición . Se prohibió la lengua, los gestos, el vestir. Ya se habían prohibido el culto religioso, las ceremonias y los ritos, los...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>Llegó un momento en que <strong>la diferencia se convirtió en pecado, la predicación en imposición, la tolerancia en prohibición</strong>. Se prohibió la lengua, los gestos, el vestir. Ya se habían prohibido el culto religioso, las ceremonias y los ritos, los lugares en que se reunían, su fe. Se prohibió y se condenó la identidad morisca, se persiguió cualquier rastro que esta pudiera haber dejado, se controló su existencia hasta la opresión.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Las familias sospechosas de no haber aceptado la conversión fueron vigiladas. Aquellas que habían adoptado las imposiciones también, para que fueran siempre un ejemplo para el resto. Muchos jóvenes fueron enviados a <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-escudo-castilla/20201005100753273535.html">Castilla</a> con la intención de alejarlos de la cultura en la que habían nacido y que ahora otros querían borrar del mapa. Llegó un momento en que el pueblo morisco quedó condenado a la obediencia y la sumisión. Y fue en ese momento cuando este dijo basta y se alzó en armas.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Los convertidos sin convicción</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/08/12/20220812111848414262.jpg" alt="Barrio granadino de Albaicín" class="wp-image-414262"/><figcaption>Barrio granadino de Albaicín. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Aunque la rebelión de las Alpujarras a la que este texto hace referencia comenzó en 1568, <strong>la historia de discordia entre la población morisca y la población cristiana comenzó mucho antes</strong>. Entre 1499 y 1501 <a href="/articulo/compras-fascinantes/que-hacer-en-granada-en-tres-dias/20220601151100273673.html">Granada</a> ya sufrió una serie de levantamientos en su mayoría producidos por la obligada conversión de la población musulmana al catolicismo. También afectaron las propias rencillas entre los musulmanes y las continuas humillaciones a los que estos, y su religión, se estaban viendo sometidos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Era una época difícil: el Reino de Granada había caído ante los <a href="/articulo/anecdotas/fernando-ii-de-aragon-isabel-i-de-castilla-reyes-catolicos-apodo/20211214070045275025.html">Reyes Católicos</a>, que finalizaban así la denominada Reconquista, pero la paz estaba lejos de alcanzarse. De hecho, cuando este primer alzamiento concluyó el trato entre unos y otros fue a peor. <strong>Los musulmanes debían aceptar la fe católica o exiliarse tras pagar un precio que la mayoría no podía permitirse</strong>. Así que se convirtieron, pero sin convicción.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Unos veinte años más tarde, <a href="/articulo/momentos-clave/de-paises-bajos-a-cuacos-de-yuste-el-viaje-final-del-emperador-carlos-v/20210518120036274612.html">Carlos I</a> aceptó <strong>rebajar las crueles medidas a cambio de una compensación económica de la población morisca, pero no fue más que una ilusión</strong>. En 1565, Pedro Guerrero, arzobispo de Granada, se propuso volver a oprimir y controlar a este pueblo. Estaba convencido de que mientras los moriscos mantuvieran sus costumbres, su manera de expresarse y de vivir, jamás renunciarían a su antigua religión ni podría prosperar la fe cristiana, así que tomó medidas. Se decidió, así, endurecer las prohibiciones y se esforzaron por hacerlas cumplir.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Las peticiones a <a href="/articulo/rincones-excepcionales/el-escorial-habitacion-felipe-ii/20220708060000275427.html">Felipe II</a>, por entonces rey de España, no tardaron en llegar. Tras una reunión de teólogos, juristas, militares y otras figuras importantes del país, el monarca dio por aprobada la que se conoció como la pragmática del 1 de enero de 1567. Con ella se prohibía lo relatado al comienzo de este texto. <strong>Cuando la población morisca conoció lo sucedido, trató de negociar la supresión de este decreto</strong>. Fue en vano. Felipe II se mostró, al contrario que su padre, inflexible ante las peticiones y los ofrecimientos de los delegados moriscos. Así que estos entraron en acción.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Puede decirse que la rebelión de las Alpujarras de 1568 comenzó en el actual barrio granadino de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-el-albaicin-barrio/20140421150323276073.html">Albaicín</a>. Los moriscos se reunían, discutían, trazaban sus planes. Muchos fueron detenidos como sospechosos de lo que era un secreto a voces: los moriscos se preparaban para atacar. Desde el principio, una de las principales preocupaciones de Felipe II fue que esta rebelión se extendiera más allá de este reducto andaluz, quizá por eso atacó con tanta fuerza. <strong>Cuando finalmente los moriscos se alzaron en armas, el ejército real respondió. Comenzó así la guerra en las Alpujarras</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Una guerra cruel en las imposibles Alpujarras</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/08/12/20220812111852414263.jpg" alt="Alpujarras" class="wp-image-414263"/><figcaption>Alpujarras. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Los moriscos se preparon a conciencia para sus primeros ataques</strong>. Según relató el cronista Ginés Pérez de Hita, estos se fueron aprovisionando de armas y buscando refugios en las numerosas cuevas y recovecos que ofrecía la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/barranco-poqueira-tridente-joyas-blancas-alpujarra-granadina/20230830125700275444.html">Alpujarra granadina</a>. En septiembre de 1568, en una de sus múltiples reuniones, se decidió que Fernando de Córdoba y Válor fuese el capitán de la revuelta. Fue tomado casi como un nuevo rey para los moriscos, entre otras cosas por ser descendiente de los califas de <a href="/articulo/revoluciones-del-pueblo/revuelta-arrabal-saqunda/20220718040000275410.html">Córdoba</a>. Se le conoció como Abén Humeya, pero a pesar de su título no contó con el beneplácito de todos y terminaría muriendo poco después. He aquí un ejemplo de esas rencillas entre moriscos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Volviendo a la <a href="/series/revoluciones-del-pueblo/">rebelión</a>, tres meses más tarde de esta coronación, en la víspera de Navidad de 1568, la aldea de Béznar se alzó oficialmente contra la Corona de Felipe II. Uno de los hombres de confianza de Abén Humeya tomó un grupo de moriscos y con ellos penetró en Albaicín con el objetivo de levantar a la población granadina. Muchos se marcharon con él, pero esta iniciativa no fue un éxito. Aunque desde Granada y otros rincones de Andalucía la apoyaron, fue más un apoyo en silencio que una intención real de unirse a la batalla. <strong>Fue la población de las Alpujarras quien protagonizó este acontecimiento histórico</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Hasta marzo de 1569, la guerra se caracterizó por las débiles acometidas de estos y las tentativas desesperadas de los cristianos de darles caza. Como los soldados de Felipe II eran inexpertos, y muchos ni siquiera estaban convencidos de la campaña en la que estaban sirviendo, con sus excesos y su torpeza no hicieron otra cosa que enfurecer aún más a los sublevados. <strong>Así fue cómo, poco a poco, la insurrección ganó fuerza</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La guerra de las Alpujarras fue violenta, casi podría decirse que sanguinaria</strong>. Se calcula que en torno a un centenar de curas y frailes fueron asesinados por los moriscos en los primeros meses de revuelta. Muchas <a href="/articulo/rincones-excepcionales/iglesias-espana-paisajes-increibles/20240313085121275460.html">iglesias</a> fueron profanadas, algunas incluso destruidas. Los cristianos tampoco tenían piedad con sus enemigos. Unos y otros, además, vendieron en el mercado de esclavos a los hombres, mujeres y niños del otro bando que iban apresando.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Ya en 1570, ambas partes recibieron refuerzos</strong>. Los rebeldes contaron con el apoyo de Argelia, entonces un protectorado del Imperio Otomano, y también vieron cómo, cada vez más, iban sumándose personas de a pie a la causa. Así, pasaron de las 4000 personas que eran en los comienzos a los 25.000 que llegaron a ser más tarde. Felipe II también movió ficha y nombró a Juan de Austria, su hermano por parte de padre, capitán general al frente de un ejército procedente de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/quartieri-spagnoli-napoles-historia/20220214100057275130.html">Italia</a>. Sustituía de esta manera a los soldados inexpertos que lo habían conformado hasta entonces.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Fue Juan de Austria quien se impuso en esa Alpujarra Granadina</strong> que muchos llegaron a considerar imposible de dominar, de comprender. Los moriscos contaban con la ventaja de conocer esa tierra mejor que nadie, porque había sido suya durante mucho tiempo, pero las tropas de Felipe II estaban entrenadas, eran numerosas y consiguieron avanzar mientras los moriscos solo se replegaban. El nuevo ejército entró con todo a las <a href="/series/vivir-la-montana">montañas</a>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>En <a href="/articulo/rincones-excepcionales/11-pueblos-frescos-donde-el-verano-no-significa-calor/20220804151056274004.html">verano</a> de 1571 la victoria del bando cristiano parecía clara. Hacia finales de este, los moriscos que quedaban en manos de los cristianos eran directamente expulsados de esas tierras que habían sido suyas. <strong>El levantamiento había llegado a ser un quebradero de cabeza durante mucho tiempo, pero había terminado</strong>. El pueblo había perdido.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>La segregación de los moriscos por la península</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/08/12/20220812111855414264.jpg" alt="Alpujarras" class="wp-image-414264"/><figcaption>Alpujarras. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Desde octubre de 1570, los moriscos fueron deponiendo las armas o bien refugiándose en la montaña</strong>. Quienes optaron por esconderse en las <a href="/articulo/naturaleza/mapa-cuevas-mas-bonitas-espana/20221105152300275370.html">cuevas</a> de las Alpujarras no tuvieron buen destino: la mayoría murieron asfixiados, ahogados por el humo de las hogueras que se prendían en la entrada de estas cavidades para así obligarlos a salir.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Para quienes sobrevivieron la vida cambió por completo. <strong>El 1 de noviembre de 1570 comenzaron las deportaciones masivas</strong> de los moriscos de <a href="/articulo/leyendas-andalucia-ancestral/mil-origenes-nombre-granada-leyendas-andalucia-ancestral-7/20210325110143274509.html">Granada</a>. La Alpujarra fue, con mucho, la zona más afectada. Los destinos escogidos se repartían por los lugares más remotos de Castilla, donde no pudieran relacionarse entre sí, por si acaso se les ocurría volver a intentarlo. También aquellos que no habían participado en la rebelión sufrieron las consecuencias. El poder no quería dar por hecho la victoria, así que la segregación se impuso de forma indiscriminada.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Todavía pasarían unos cuantos años hasta que el rey Felipe III tomase la decisión definitiva: la expulsión de los moriscos españoles, que en 1609 abandonaron la península ibérica. Casi medio millón de personas dejó atrás sus hogares. <strong>Esta última medida apenas tuvo efecto en Granada, vaciada desde hacía años</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La rebelión de las Alpujarras: la guerra nacida de la intolerancia]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Las guerras remensas: contra los malos usos de las clases altas]]></title>
      <category><![CDATA[Revoluciones del pueblo]]></category>
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  <pubDate>Mon, 22 Aug 2022 10:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>“¡El tiempo de la servidumbre ha concluido!”, se escuchaba en aquella asamblea que ya no tenía nada de improvisada. Hacía tiempo que <strong>los remensas se habían organizado para tomar decisiones acerca de su futuro, sus aspiraciones y la lucha que los unía contra los grandes señores de la tierra catalana</strong>. Tenían todas las de perder, pues aun siendo numerosos la justicia no les amparaba. Tampoco el aparente favor del rey hacía demasiado por ellos, pero habían dicho basta y así habían perdido el miedo. O quizá era que el ansia de libertad podía más. Los campesinos catalanes se habían mirado a los ojos los unos a los otros y habían concluido que terminarían con aquel abuso de poder o morirían luchando por ello.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Les habían dicho, casi a modo de leyenda, que aquello era un castigo por haber negado su ayuda al emperador Carlomagno. Les habían dicho que lo merecían, que su existencia estaba por debajo de la de sus señores, que les debían obediencia y agradecimiento por la oportunidad de trabajar sus tierras. Pero <strong>la conciencia de los remensas despertó tras dos siglos de opresión</strong>, dejaron de creer en esa inferioridad impuesta y ya nunca más volvieron a dormirse.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>La execrable y abominable servidumbre</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":413776,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/28/20220728100137413776.jpg" alt="Ilustración del siglo XIV" class="wp-image-413776"/><figcaption>Ilustración del siglo XIV. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Reeve_and_Serfs.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>La reina María de Luna calificó la situación de los campesinos, a finales del siglo XIV, de esta manera: como <strong>algo “abominable”, como una servidumbre que merecía una condena</strong>. Parece que los monarcas de la <a href="/articulo/series-fascinantes/templarios-de-aragon-gloria-y-sangre/20210308170949274474.html">Corona de Aragón</a> se posicionaron desde bien temprano del lado de los campesinos, pero dependiendo como dependían de la nobleza catalana estaban atados de pies y manos. Esta permisividad fue una de las razones por la que los privilegios de estos señores aumentaron desproporcionadamente mientras sus trabajadores veían reducidos sus derechos a la nada.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Y en <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-pueblos-costa-mediterranea-catalunya/20220617100000275374.html">Catalunya</a> esta servidumbre estuvo amparada por la ley a través de los llamados “malos usos”. Estos se establecieron en las Cortes de Cervera de 1202, otorgando a los señores la potestad legal de abusar de los campesinos. Es decir, contaban con la justicia de su lado para interceder a su favor ante cualquier acción llevada a cabo, por cruel que esta pudiera ser. <strong>Prácticamente toda la vida de los remensas quedó a disposición de los nobles</strong>, que fueron ampliando su poder con los ingresos obtenidos de estas prácticas.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Con la llegada de la <a href="/articulo/momentos-clave/cuarentena-espana-historia/20201027083318273668.html">Peste Negra</a>, en 1348, las condiciones de los campesinos no hicieron otra cosa que empeorar. Pero no fue hasta finales de siglo cuando surgieron los primeros grupos organizados que realmente buscaban una solución. <strong>Ya desde 1447 los remensas establecieron sindicatos por toda Catalunya para discutir cómo abolir estas prácticas</strong> que estaban atentando directamente contra su humanidad. Tres años más tarde eran casi 20.000 las personas que formaban parte de una asociación que se comunicaba de forma organizada con el rey, que siempre escuchó sus peticiones. Alfonso V, monarca de Aragón entre 1416 y 1458, llegó a prohibir los “malos usos”, aunque solo para retractarse tiempo después. Necesitaba el apoyo de los nobles catalanes en sus campañas militares. La dependencia era demasiado alta.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Su sucesor, Juan II, también se inclinó hacia la lucha de los campesinos, pero estaba envuelto en otra guerra con su propio hijo y a ella se dedicó en esencia. Al menos hasta que ambas terminaron por entremezclarse y alimentarse: mientras Juan II contaba con el apoyo de los remensas, Carlos de Viana, el hijo, se rodeó de los nobles y oligarcas catalanes. Al final, <a href="/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-catalanes-historia/20220723043000275419.html">Catalunya</a> terminó <strong>dividida en dos grandes bandos que combatían en batallas paralelas, conectadas</strong>. Llamará la atención saber que parte de los remensas se unieron a la nobleza, alentados por la promesa de una mejora de sus condiciones.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Con la muerte del príncipe Viana, los señores feudales se envalentonaron y presionaron aún más a los campesinos, endureciendo el cobro de las rentas. Estos se negaron a aceptar, pero entonces los nobles se apropiaron de sus bienes por la fuerza, sirviéndose de los ejércitos privados con los que contaban. <strong>Fue en ese momento, hacia 1462, cuando el pueblo dijo basta</strong>. Se levantó en armas y luchó, en las guerras remensas, durante más de veinte años.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Las guerras remensas</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":370997,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2021/11/03/20211103113822370997.jpg" alt="Castellfollit de la Roca" class="wp-image-370997"/><figcaption>Castellfollit de la Roca, escenario importante en la primera guerra remensa. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Como se ha dicho anteriormente, las dos guerras existentes en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/6-impresionantes-pueblos-medievales-de-cataluna/20201104164729272150.html">Catalunya</a> confluyeron hasta ser prácticamente una. Hacia 1462, <strong>la Diputación de Barcelona formó un ejército para sofocar la revuelta campesina que ya se había iniciado, pero terminó por desviar sus acciones hacia otro objetivo</strong>: hacerse con el control del territorio. Con este fin atacaron a la reina Juana Enríquez y al heredero, a quienes los remensas terminaron por rescatar. Así se confirmaron esos dos bandos enfrentados y las batallas se sucedieron. Del lado de los remensas destacó Francesc de Verntallat, que aun perteneciendo a la baja nobleza fue quien lideró los ejércitos campesinos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Juan II venció a las instituciones catalanas diez años más tarde, en 1472, pero <strong>las aspiraciones de los remensas no se vieron cumplidas</strong>. Tampoco aquellas de los campesinos que se habían posicionado del lado de una nobleza que, aunque mejoraron las condiciones de quienes consideraban sus siervos, no se plantearon en ningún momento abolir los “malos usos”. Con la llegada de <a href="/articulo/anecdotas/por-que-fernando-catolico-nacio-aragon/20210923104848274860.html">Fernando II</a> al trono la situación no mejoró: teóricamente seguía posicionándose del lado de los campesinos, pero los cambios no llegaban. Así que en 1481, en vista de que todo seguía igual, se dio el segundo levantamiento remensa, movimiento que continuaba dividido en dos facciones.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Esta segunda revuelta estuvo liderada por <strong>Pere Joan Sala, que consiguió levantar a la gran mayoría de los remensas en el llamado Alzamiento de Mieres, en 1484</strong>. A pesar de su iniciativa y de contar con el pueblo, tampoco en esta ocasión los remensas se hicieron con la victoria. La ciudad de <a href="/articulo/semana-tragica/semana-tragica-i-obreros-toman-calles-barcelona/20220727040004275434.html">Barcelona</a> los venció en la batalla de Llerona, en marzo de 1485, donde cientos de campesinos fueron masacrados.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Mientras que tras la primera guerra remensa el líder de estos, Verntallat, fue condecorado por el rey, a raíz de esta segunda revuelta Joan Sala fue ejecutado sin ser siquiera sometido a juicio. La nobleza quiso liquidar cualquier nuevo intento de levantamiento, sin imaginar que <strong>en su victoria conocerían también el sabor de la derrota</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El camino hacia la libertad</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":413777,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/28/20220728100140413777.jpg" alt="Placa conmemorativa, en el monasterio de Amer, por el 500 aniversario de la aceptación por parte de los remensas de la mediación de Fernando II" class="wp-image-413777"/><figcaption>Placa conmemorativa, en el monasterio de Amer, por el 500 aniversario de la aceptación por parte de los remensas de la mediación de Fernando II. | Wikimedia</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>El primer intento de conciliación entre remensas y nobles se dio inmediatamente después de concluir la guerra</strong>, en 1485. Fue en vano. Los campesinos pedían la supresión de los “malos usos”, algo que las altas esferas no estaban dispuestas a aceptar. Significaba perder lo más valioso: su dominio sobre el <a href="/series/revoluciones-del-pueblo/">pueblo</a>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>A finales de ese mismo año, sin embargo, no tuvieron más remedio que aceptarlo, pues las órdenes llegaron desde un monarca que se estaba haciendo fuerte bajo la corona. El ya mencionado Fernando II de Aragón, posteriormente conocido como <a href="/articulo/anecdotas/fernando-ii-de-aragon-isabel-i-de-castilla-reyes-catolicos-apodo/20211214070045275025.html">el Católico</a>, <strong>liberó al campesinado en 1485 mediante la Sentencia Arbitral de Guadalupe. Así los “malos usos” quedaron suprimidos</strong>. Claro que los nobles no lo perdieron todo: para contentarlos se aprobó el pago de 10 sueldos por cada mal uso abolido.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>No todos aceptaron y la situación fue inestable un tiempo largo, pero al final la paz se instauró, poco a poco, en el campo catalán. <strong>Los remensas recuperaron libertades y derechos de los que llevaban dos siglos sin disfrutar</strong>, aunque seguían teniendo una dependencia económica de sus señores que todavía tardarían en sacudirse. El camino estaba hecho, en cualquier caso, y fueron ellos mismos quienes lo iniciaron.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Las guerras remensas: contra los malos usos de las clases altas]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Los irmandiños y la gran revuelta del siglo XV]]></title>
      <category><![CDATA[Revoluciones del pueblo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/revoluciones-pueblo/gran-guerra-irmandina-galicia/20220725063000275425.html</link>
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  <pubDate>Mon, 25 Jul 2022 06:30:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
 Fue el día 15 de un lluvioso abril de 1467 cuando una cuadrilla de irmandiños asaltó el primero de los  castillos  que sufrirían, de ese día en adelante, sus acometidas.  Eran gentes del pueblo, pero estaban armados y preparados, dispuestos a...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>Fue el día 15 de un lluvioso abril de 1467 cuando una cuadrilla de irmandiños asaltó el primero de los <a href="/articulo/rincones-excepcionales/imponentes-castillos-de-espana-en-ruinas-un-pasado-en-escombros/20201126140007274307.html">castillos</a> que sufrirían, de ese día en adelante, sus acometidas. <strong>Eran gentes del pueblo, pero estaban armados y preparados, dispuestos a combatir los excesos de la nobleza</strong>. Se decían unos a otros que había llegado el momento de pasar a la acción, y esa acción incluía la violencia, aunque desde un principio renegaron de la venganza. Querían escapar del yugo de sus señores, arrebatarles el poder del que habían abusado, pero no asesinar en vano, por crueldad o rencor. Quizá fue bajo ese principio como lograron obtener, desde sus más tempranos inicios, el apoyo de los pueblos y las ciudades gallegas, que entendieron esa revuelta, la más grande del siglo XV en el continente, como una consecuencia natural después de tanto tiempo oprimidos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Si ese primer asalto al castillo Ramiro fue un éxito, fue porque los vasallos del mismo abandonaron a sus señores y se unieron, ellos también, al pueblo. Rodearon la fortaleza, abrieron las puertas y la hicieron suya en cinco días, solo para derribarla y pasar al siguiente objetivo. Así fueron cayendo, uno a uno, <a href="/articulo/rincones-excepcionales/los-castillos-medievales-mas-curiosos-de-espana/20201104121516273396.html">castillos</a> de toda la tierra gallega. No querían convertirse en dueños de tales construcciones, ni siquiera para lucir la victoriosa bandera irmandiña. Solo <strong>querían destruir lo que significaba su existencia</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El nacimiento de la revolución</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":413351,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/13/20220713101620413351.jpg" alt="La torre del castillo de los Andrade, en Vilalba, fue el único elemento que sobrevivió a la revuelta" class="wp-image-413351"/><figcaption>La torre del castillo de los Andrade, en Vilalba, fue el único elemento que sobrevivió a la revuelta. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Entre los años 1467 y 1469, en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-galicia-lugares-encanto-personalidad/20230123160527272670.html">Galicia</a> se vivió la que muchos historiadores coinciden en calificar como la gran revuelta europea del siglo XV. Los testimonios contenidos en el pleito Tabera-Fonseca cifran la participación en esta revuelta en <strong>80.000 hombres</strong>. Procedían de todos los rincones del territorio, sumándose por igual pueblos y ciudades. Es lo que se conoció como la Gran Guerra Irmandiña.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Rastreando en el tiempo se halla con facilidad sus antecedentes. En 1418 se iniciaron, en <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-santiago-de-compostela/20140421154710276577.html">Santiago de Compostela</a>, una serie de disturbios que se prolongarían hasta 1422. Una década después se formó la Hermandad Fusquenlla con el objetivo de enfrentarse al señor Andrade, que trataba con crueldad e injusticia a sus vasallos. Comenzó en las comarcas de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-pontedeume/20140421154711276573.html">Pontedeume</a> y <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-betanzos/20210119144715276553.html">Betanzos</a>, pero llegó hasta lugares más lejanos como Mondoñedo o la ya mencionada capital gallega. Ayuntamientos grandes como el de <a href="/articulo/rutas-planes/a-coruna-fascinante-sus-pueblos-mas-bonitos/20210325163112274512.html">A Coruña</a> o <a href="/articulo/rutas-planes/lugo-fascinante-sus-pueblos-mas-bonitos/20211020110002274923.html">Lugo</a> se mostraron también afines a este movimiento. Aunque <strong>para 1435 la revuelta había concluido con la derrota de la hermandad, esta no apagó el sentimiento revolucionario</strong>. Más bien lo asentó. Lo hizo grande hasta convencer a buena parte del pueblo de la necesidad de imponerlo, de vencer.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>La Revuelta Irmandiña se fraguó en medio de una situación política compleja. Una <a href="/articulo/momentos-clave/pedro-enrique-primera-guerra-civil-castellana/20220404080000275264.html">guerra civil</a> en la Corona de Castilla, de la que Galicia era dependiente, que enfrentaba a Enrique IV con su medio hermano Alfonso. Enrique necesitaba el apoyo del pueblo y los irmandiños el del monarca para ser un movimiento legal, así que se reconocieron mutuamente. Pero la actividad de estos fue sobre todo consecuencia del escenario social que estaba arrasando la tierra. El pueblo pasaba hambre, era víctima de epidemias mortales y los abusos por parte de la nobleza, a pesar de lo anterior, no cesaban, empobreciendo aún más a quien se suponía debía proteger. <strong>Así fue hasta que este pueblo dijo basta</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>La Gran Guerra Irmandiña</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":413352,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/13/20220713101622413352.jpg" alt="Cambados, en las Rias Baixas, también sufrió el paso de los irmandiños. Así quedó la torre de San Sadurniño" class="wp-image-413352"/><figcaption>Cambados, en las Rias Baixas, también sufrió el paso de los irmandiños. Así quedó la torre de San Sadurniño. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Con todo lo anterior, tras la derrota de la Hermandad Fusquenlla y después de varias décadas en las que la tensión fue aumentando, finalmente la Gran Guerra Irmandiña estalló en 1467. El 15 de abril de ese año, un grupo tomó el castillo de Ramiro, en <a href="/articulo/rutas-planes/ourense-pueblos-mas-bonitos/20220509070000275313.html">Ourense</a>, para posteriormente reducirlo a cenizas. Su modo de funcionar fue el siguiente.<strong> No conquistaban las fortalezas para hacerse con su control sino para derribarlas, asociadas como estaban de manera irremediable a todas las prácticas con las que querían acabar</strong>. El sentimiento antiseñorial quizá no estaba tan conceptualizado como los estudios de siglos posteriores han posibilitado, pero aun sin ponerle nombre el pueblo sabía perfectamente por qué estaba luchando.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Así, los irmandiños fueron <strong>recorriendo las comarcas gallegas, derribando símbolos y ganando más adeptos a medida que pasaba el tiempo</strong>. Fue así incluso entre comunidades aparentemente distantes como el clero. Por ello nunca atacaron los pequeños templos y <a href="/articulo/rincones-excepcionales/las-ermitas-mas-curiosas-de-espana/20201104131527273520.html">ermitas</a> del territorio, más bien al contrario: devolvieron a la Iglesia posesiones que habían sido incautadas por los nobles.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Lo de los castillos y fortalezas, como se ha dicho, era otro asunto. <strong>Se llegaron a derribar más de un centenar</strong>. La mayoría de los nobles abandonaron Galicia ante el futuro amenazador que se avecinaba para ellos. Especialmente aplaudida fue la marcha del conde de Lemos, que se refugió en su castillo de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-ponferrada/20140421153231275065.html">Ponferrada</a>. Que uno de los grandes señores de Galicia, quizá el más poderoso de la época, no pudiera con el pueblo se vio como una gran victoria. Otros muchos rindieron sus propiedades sin enfrentarse a los ejércitos irmandiños, temerosos de correr la misma suerte que sus iguales ya vencidos. Es destacable señalar que la mayoría, a pesar de las derrotas iniciales, conservaron la vida. Como se ha dicho, los irmandiños no buscaban venganza, solo querían cambiar las cosas.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Durante dos años avanzaron por <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-desconocidos-galicia/20240219085942273864.html">Galicia</a> llevados por la fuerza de sentirse reafirmados por un pueblo que los jaleaba. Lamentablemente, el sueño irmandiño no duró mucho más tiempo. Los primeros problemas se dieron dentro del propio sueño. Que la hermandad estuviese formada por miembros que pertenecían a diferentes grupos sociales, desde el campesinado hasta la baja nobleza, posibilitó en un principio unir recursos, esfuerzos y perspectivas diferentes. Pero <strong>cuando llegó el momento de ponerse de acuerdo, fueron evidentes las realidades distintas que conformaban el movimiento</strong> y los puntos comunes parecían cada vez más lejanos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El fin del sueño irmandiño</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":413353,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/13/20220713101624413353.jpg" alt="El castillo de Pambre es uno de los pocos que sobrevivieron" class="wp-image-413353"/><figcaption>El castillo de Pambre es uno de los pocos que sobrevivieron. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Castelo_de_Pambre_%285033441985%29.jpg">amaianos, Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Las razones que explican que los rebeldes no terminasen de hacerse con la victoria final, sin embargo, hay que buscarlas fuera. El principio del fin puede empezar a fecharse en 1468, cuando falleció el infante Alfonso provocando que Enrique IV se reconciliase con la nobleza. <strong>No tener el apoyo real complicaba las cosas</strong>. Los grandes señores gallegos, sintiéndose más validados de lo que se habían sentido en mucho tiempo, empezaron a preparar su retorno a <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-literarios-de-galicia/20180516162116272409.html">Galicia</a>.</p>
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<p>Fue Pedro Álvarez de Soutomaior quien inició este movimiento de reorganización desde <a href="/articulo/historias-frontera/la-raya-origenes-curiosidades-frontera-mas-antigua-europa/20220430050059275284.html">Portugal</a>, auspiciado por otros nobles como Pedro Madruga, uno de los grandes responsables de la derrota de los irmandiños. A sus tropas, más preparadas que las que esperaban en Galicia, se sumó que tanto el rey de Castilla como el de Portugal apoyaran sus pretensiones de recuperar su posición en unas tierras que consideraba suyas. Según el pleito mencionado, <strong>la batalla de Balmalige, en las proximidades de Santiago de Compostela, fue la derrota definitiva</strong>.</p>
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<p>Tiempo después, el conde de Lemos regresó a Galicia. Lo que antaño se había sentido una victoria se sintió con el mismo peso como una derrota. <strong>El gran señor se había marchado cuando los irmandiños ganaban, había vuelto cuando ya no había duda de que habían sido derrotados</strong>. Todavía hacia 1471 resistían algunos núcleos, como el de la mencionada <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-mondonedo/20140421154841276592.html">Mondoñedo</a>, pero no quedaba mucho tiempo de sueño revolucionario.</p>
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<p>Como había sucedido en el caso contrario, no hubo sed de venganza por parte de los señores hacia el pueblo. Tal vez porque habían aprendido la lección, quizá porque era su manera de devolver la compasión que los revolucionarios habían tenido años antes, permitiendo que los señores derrotados conservaran su vida, o acaso porque no había otra manera de que estos nobles mantuvieran su posición que seguir contando con unos vasallos que trabajaran para ellos. Sea como fuere, <strong>aunque se hicieron con la victoria última, la situación en Galicia ya había cambiado</strong>.</p>
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        <media:title><![CDATA[Los irmandiños y la gran revuelta del siglo XV]]></media:title>
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  <title><![CDATA[La furia y la tragedia: la revuelta del arrabal de Saqunda]]></title>
      <category><![CDATA[Revoluciones del pueblo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/revoluciones-pueblo/revuelta-arrabal-saqunda/20220718060000275410.html</link>
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  <pubDate>Mon, 18 Jul 2022 06:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Tan pronto corrió el rumor, los habitantes del arrabal cordobés se sumaron a la lucha</strong>. El boca a boca había hecho mucho: en Saqunda ya no había susurros atemorizados sino voces que se alzaban sobre el rumor del río. Estaban exhaustos. No tenían ya ni fuerza ni paciencia para soportar más jornadas de incansable trabajo mientras permanecían sometidos a las crudas condiciones del emir, a su violencia y su despotismo. Se estaban perdiendo vidas, así que qué importaba que unas cuantas personas más perecieran en el asalto si con ello recuperaban la libertad. Por esa libertad empezaron los rumores y por ella marchaban. Aquellos que no pudieron sumarse contemplaron orgullosos a los que partían con la determinación de exigir unos derechos que les habían negado durante años. Emplearían la violencia de ser necesario. Al fin y al cabo, el emir no había conocido otra forma de gobernarlos que mediante la brutalidad y la crueldad.</p>
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<p>Así que cuando unos y otros comenzaron a decirse que tal vez había llegado el momento de tomar las escasas armas que tenían para asaltar el alcázar, <strong>la desesperación impulsó esa idea y los llevó hasta ese día</strong>. Hasta ese momento en que cruzaron el <a href="/articulo/momentos-clave/cuando-sevilla-tenia-dos-rios-guadalquivir-y-una-batalla-visigoda-los-desvio/20200904180055274111.html">Guadalquivir</a> para, frente a la Puerta del Puente, enfrentarse a los cientos de guardias que custodiaban las murallas. Al-Hakam I había sido siempre un hombre paranoico que no había permitido un error en sus líneas de defensa, pero no esperaba, aquel día, enfrentarse a más de 20.000 personas enfurecidas. El pueblo se alzó aquel día. Pero Al-Hakam respondió.</p>
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<h2>La Córdoba del siglo IX</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/30/20220630090532413110.jpg" alt="La Córdoba del siglo IX era una ciudad llena de esplendor" class="wp-image-413110"/><figcaption>La Córdoba del siglo IX era una ciudad llena de esplendor. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>El nacimiento de barriadas al otro lado de una ciudad amurallada era común en tiempos medievales, especialmente cuando un lugar concreto experimentaba un crecimiento repentino. Tal fue el caso de <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-de-cordoba/20230927131304274980.html">Córdoba</a>, ciudad convertida por los musulmanes en capital de su imperio tras la conquista de la península visigoda. Frente a la <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-mezquita-catedral-de-cordoba/20201008130153274997.html">mezquita</a> y el alcázar, al otro lado del Guadalquivir, nació y creció el arrabal protagonista de esta historia: <strong>el de Saqunda, que en pleno siglo IX llegó a contar con 30.000 pobladores</strong>. Lo habitaban artesanos, comerciantes y las clases más bajas de Córdoba, pero también una aristocracia que sufría de igual modo el trato del emir, estos por ser considerados potenciales enemigos.</p>
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<p>Al-Hakam I subió al poder en el año 796 y prácticamente desde el principio se enfrentó a toda clase de revueltas. Levantó en Córdoba numerosos <a href="/articulo/rincones-excepcionales/jardines-con-encanto/20180823095614272757.html">jardines</a>, embelleciendo la ciudad, y también mezquitas, consolidando así la religión que profesaba, dentro de las murallas y también en los arrabales. Pero sus métodos le hicieron tener una relación pésima con el pueblo al que gobernaba. Las crónicas de la época lo describen como <strong>alguien inaccesible, poco flexible, propenso a la violencia y con un sentido nefasto de la justicia</strong>. Era, además, muy desconfiado, característica que sumada a lo anterior le llevó a ejecutar a numerosos enemigos y sospechosos de serlo. Asentó en torno a su palacio una guardia de mil personas, preocupado como estaba por que alguien se atreviera a atentar contra su vida. Muchos ni siquiera hablaban árabe, para así impedir que revelaran sus secretos.</p>
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<p>Con todo esto, se entiende que no fuera un emir apreciado. La subida de impuestos terminó por conducir a su pueblo al límite. <strong>Corría el año 818 cuando este dijo basta, después de más de veinte años de opresiones y castigos</strong>.</p>
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<h2>La revuelta del arrabal de Saqunda</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/30/20220630090530413109.jpg" alt="Los habitantes del arrabal de Saqunda se dirigieron a la muralla" class="wp-image-413109"/><figcaption>Los habitantes del arrabal de Saqunda se dirigieron a la muralla. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>Parece ser que el inicio de esta revuelta estuvo en un episodio que, en realidad, no se salía de la rutina violenta en la que estaban instaurados, pero terminó de colmar un vaso que ya estaba a rebosar. Un guardia del emir encargó a un joven artesano la limpieza de su espada. El muchacho se retrasó en la entrega y cuando finalmente acudió al soldado, este no aceptó sus disculpas y le golpeó con la espada hasta matarlo. <strong>Fue el incidente que prendió la mecha</strong>.</p>
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<p>Una gran mayoría de los habitantes del arrabal de Saqunda se dirigieron, en esos días de marzo de 818, al alcázar, dispuestos a tomarlo y destituir a ese hombre cruel que gobernaba sobre ellos junto a todo su séquito, que no era mucho mejor. Cruzaron el <a href="/articulo/rincones-excepcionales/puentes-mas-espectaculares-espana/20221109165708273596.html">puente</a> sobre el Guadalquivir y se plantaron frente a la puerta que hacía honor a esa localización, la Puerta del Puente. <strong>Otras barriadas se sumaron a esta revuelta cuando conocieron su existencia y pronto los guardias se vieron desbordados</strong>.</p>
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<p>No había manera de vencer esa <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-de-espana-que-fueron-escenario-de-grandes-batallas/20210622060035274672.html">batalla</a> por la fuerza, pero un gobernante al servicio del emir sorprendió a todos con un plan de defensa que consistía, en realidad, en atacar. Acompañado de un grupo de jinetes se dirigió al arrabal de Saqunda, asesinando y prendiendo fuego a todo lo que se encontraba a su paso. Cuando los asaltantes se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo regresaron a socorrer a los indefensos y sus hogares, <strong>abandonando así lo que hubiera sido una victoria segura</strong>.</p>
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<h2>La tragedia tras la furia</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/30/20220630090527413108.jpg" alt="Detalle de la puerta de Almodovar" class="wp-image-413108"/><figcaption>Detalle de la puerta de Almodovar. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>Durante varios días, <strong>las tropas del emir se dedicaron a saquear el arrabal</strong>. La población asistió prácticamente indefensa a estos ataques, habiendo perdido el impulso de la revolución, preocupados solo por la supervivencia. Una vez pasado el momento de furia, todavía turbados por la trampa en la que sin imaginarlo habían caído, no hicieron otra cosa que resignarse ante el poder de Al-Hakam I. Muchos murieron, pero aquellos que no perecieron durante aquellas jornadas no corrieron mejor suerte, pues fueron expulsados de su hogar y condenados al exilio.</p>
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<p>El propio emir redactó un escrito en el que pedía que ningún gobernador en su territorio les diera cobijo, obligándoles así a abandonar al-Ándalus. Muchos marcharon a <a href="/articulo/historias-frontera/frontera-ceuta-melilla-historia/20220625040000275384.html">África</a>, a la recién creada Fez, pero la mayoría se instaló en la isla de Creta, donde fundaron el Emirato de Creta, que sobrevivió un siglo. <strong>Del arrabal de Saqunda no quedó nada salvo la maldición impuesta por Al-Hakam I de que nadie volvería a habitarlo</strong>. Así fue, de hecho, mientras perduró el dominio musulmán en la península.</p>
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