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Tiene un castillo por 10 habitantes: el diminuto pueblo medieval donde pasar una Semana Santa tranquila

Tres iglesias, dos castillos y un bello puente de piedra. Este pueblo congelado en la Edad Media promete una escapada de calma lejos de las masas y el ruido.
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Tres iglesias, dos castillos y un bello puente de piedra. Este pueblo congelado en la Edad Media promete una escapada de calma lejos de las masas y el ruido.

Colgada en una escarpada colina situada en el límite entre Huesca y Lleida, esta antigua plaza fuerte preserva un conjunto de edificios medievales construidos en mampostería y teja. Les acompañan en su soledad las ruinas de tres iglesias, dos castillos y un bello puente medieval.

Congelado en la Edad Media, Montañana custodia los restos de dos castillos y solamente cuenta con unos 20 habitantes. La calma que se respira en sus calles empedradas lo convierte en uno de los destinos tranquilos de Semana Santa más apetecibles de España.

Breve historia de Montañana, una fortaleza de frontera

Se desconoce con exactitud la fecha de su fundación. Sin embargo, sí que se sabe que fue uno de los puntos más meridionales del condado de Ribagorza. En 987 aparece mencionada en el Cartulario del Monasterio de Alaón. Más tarde, en el 1017, fue atacada por el caudillo musulmán Addelmalik.

Una de las calles con encanto en Montañana
Una de las encantadoras calles de Montañana. | Dreamstime

El lugar llegó a tener un puente, dos castillos y cuatro iglesias románicas. El Castillo de la Mora se entregó al Conde Pedro de Pallárs-Jussá, doña Sissarda y su hijo Roger para que se ocuparan de repoblar sus tierras. Después de cambiar de manos varias veces, en 1175 el Conde de Pallars la entregó a los caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén.

Montañana acabó en manos de Alfonso de Aragón, que hizo responsable de la localidad a Berenguer de Montañana. Sin embargo, trece años después el mismo monarca acabaría asediándola para recuperarla. Jaime I de Aragón le eximió a sus señores del pago de todo tributo, salvo la obligación de hueste y cabalgada en caso de guerra.

El 6 de marzo de 1299 Acardo de Mur, Señor de Montañana, rindió homenaje a Jaime II de Aragón. De esta forma la fortaleza regresó la Corona una vez más. Asimismo, en 1322 el rey aragonés concedió el condado de Montañana a su hijo, el infante Pedro, Conde de Ribagorza.

En el siglo XVI decayó la importancia del lugar. Sus habitantes se fueron trasladando a otras localidades limítrofes, especialmente a Puente de Montañana. Actualmente se desconoce el número exacto de habitantes permanentes con los que cuenta Montañana.

Qué ver en Montañana: viaje a la Edad Media

Montañana y su bonito puente
Montañana y su bonito puente. | Shutterstock

El pequeño casco urbano de Montañana muestra una apariencia puramente medieval. Esto se traduce en pequeñas callejuelas empinadas repletas de casonas nobiliarias de piedra. Destacan las puertas doveladas y las techumbres de teja.

Su estructura militar queda patente en los restos de murallas y torres defensivas de planta cuadrada. Del histórico castillo del siglo XI quedan solo restos de un torreón. Por otro lado, la fortaleza era circular y contaba con cuatro bastiones con saeteras.

El abandono progresivo ha marcado la fisonomía de la localidad. Debido a ello algunos de sus edificios se encuentran en mal estado de conservación. Declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, una buena muestra de su atractivo la encontramos en la antigua Plaza del Ayuntamiento, espacio clave que ver en Montañana. Además, aquí se encuentra un singular edificio con alero de ladrillo. Su fachada luce elementos reutilizados de una vieja iglesia hoy derruida.

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Baldós es una de las dos que hay que ver en Montañana. Otrora hubo un total de cuatro templos. Se trata de un edificio del siglo XIII, exponente del románico lombardo. Se dedicó en un inicio a San Martín y San Ponce, con una espléndida portada meridional. Esta queda formada por cinco arquivoltas de medio punto sobre columnas con capiteles historiados. Preside un espectacular Pantocrátor esculpido sobre ella, resguardado por dos ángeles. Por otro lado, dentro sobresale la bóveda de cañón, con interesantes pinturas murales.

La Ermita de San Juan, en las afueras del pueblo, es la última superviviente de los templos religiosos de Montañana. Se trata de una gran estructura del siglo XII, de una sola nave provista de bóveda de cañón. La portada de cuatro arquivoltas presenta capiteles labrados con escenas relativas al Bautista.

Datos prácticos para visitar Montañana

Coordenadas

42° 9′ 4″ N, 0° 41′ 41″ E

Distancias

Huesca 115 km, Zaragoza 185 km, Barcelona 240 km, Madrid 501 km.

Aparcamiento

Sin problemas en el pueblo.

Altitud

528 m.

Habitantes

20 (2023)

95 en el municipio de Puente de Montañana (2024)