Asentada al borde de un río: la encantadora villa aragonesa que guarda un tesoro mudéjar
Esta localidad de Teruel entró en la historia al convertirse en señorío de un bastardo real. Después vivió el declive que supuso la expulsión de la comunidad judía y la traición de su duque. Estas oscilaciones en su suerte se pueden apreciar en su arquitectura y fiestas.
Un poco de historia de Híjar
En la zona hay varios asentamientos íberos. Estos son los de La Valecia, los Palomaricos y Cabezo de la Revelaina. En cuanto a restos romanos, destacan Val de Muzas, las camarillas y las Lianas.
Mucho después, a mediados del siglo XII, el señor de Belchite arrebató la plaza fuerte a los musulmanes. Jaime I, en 1268, convirtió Híjar en una baronía independiente. De este modo se la concedió a Don Pedro, un hijo natural suyo. Este adoptó el nombre de Pedro Fernández de Híjar.
El título ascendió a ducado gracias a los Reyes Católicos en 1483. Con ello la familia dinamizó el territorio, construyendo un palacio en la fortaleza y edificando la colegiata. Al desarrollo contribuyó la numerosa población judía. Híjar albergó una de las dos únicas imprentas de Aragón en el siglo XV. Por otra parte, su monasterio franciscano organizó notables procesiones de Semana Santa.
La pujanza del ducado de Híjar llevó a su titular a participar en una traición similar a la del duque de Medina Sidonia. Como consecuencia, sus cómplices fueron ejecutados y el noble encarcelado de por vida. Además, sus bienes fueron incautados. El ducado pervivió a duras penas. Sin embargo, logró recuperarse al ser leales a los Borbones en la Guerra de Sucesión. Esto le valió el título de “muy noble y leal villa”.
Durante la Guerra de la Independencia los franceses emplearon Híjar como base para combatir a las fuerzas guerrilleras locales. También aprovecharon para expoliar a conciencia el pueblo. Tras el conflicto los duques dejaron de residir en su villa. En 1826 vendieron sus propiedades en el pueblo y la localidad cayó en un profundo declive. La inestabilidad generada por las Guerras Carlistas contribuyó a empobrecer todavía más la comarca.
Qué ver en Híjar, un tesoro a orillas del río Martín
El principal monumento que ver en Híjar es la Iglesia de Santa María la Mayor. El templo se considerada un gran ejemplo de arquitectura mudéjar. Se edificó en el siglo XIV para ser posteriormente reformado en el XVI, en estilo renacentista. Más obras llegarían en épocas posteriores. Su actual estado de deterioro hace necesaria una tarea de restauración.
El Castillo-Palacio de los Duques de Híjar fue transformado por estos a partir de una primitiva fortaleza musulmana del siglo XI. De esta se conserva la torre albarrana y algunos lienzos de muralla.
La judería ha sido catalogada como Bien de Interés Cultural. Se encuentra debajo de la iglesia, a los pies del castillo. Se compone de varias callejas alrededor de la triangular plaza de San Antón. Poseyó una escuela talmúdica, sinagoga, carnicería propia… En el momento de la expulsión de los judíos albergaba a unos 150 vecinos, una elevada proporción de la población local en 1492.
Asimismo, hay varias ermitas interesantes que ver en Híjar. La de San Antonio (siglo XV) mantiene la mayor parte de las características de la sinagoga que la precedió. A su lado estuvo hasta hace unos años la llamada "casa del rabino".
La Ermita del Calvario (siglo XVII) tiene una original configuración, así como interesantes pinturas murales. Además, posee un interesante Calvario que se procesiona en Semana Santa. Finalmente, la de Santa Bárbara (siglo XVI) tiene la particularidad de que se edificó a partir de un torreón circular de la montaña.
Datos prácticos para visitar Híjar
Coordenadas
41° 10′ 29″ N 0° 27′ 06″ O
Distancias
Teruel 149 km, Zaragoza 74 km, Valencia 288 km, Madrid 388 km.
Altitud
291 m.
Habitantes
1760 (2024)
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