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A 1569 metros de altura y rodeado de pinares: el pueblo en las montañas de Aragón que es ideal para senderistas

Un pueblo de montaña con densos pinares, rutas de senderismo magníficas y un rico entorno que es perfecto para amantes de la micología.
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Un pueblo de montaña con densos pinares, rutas de senderismo magníficas y un rico entorno que es perfecto para amantes de la micología.

Las personas que aman la naturaleza, el senderismo y la micología quedarán prendadas de este recóndito pueblo de Teruel. De hecho, se eleva a 1569 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en uno de los pueblos más altos de España.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, Bronchales cuenta con 451 habitantes. Para llegar a él hay que acercarse a la comarca aragonesa de la Sierra de Albarracín, un paraíso natural salpicado de grandes masas forestales, cascadas y pueblos con encanto como su propia capital: la bellísima Albarracín. A continuación, descubriremos uno de los rincones más interesantes de esta zona, especialmente atractivo para quienes disfruten de realizar actividades al aire libre.

Breve historia de un pueblo en las alturas

Nunca está de más dar un paso atrás y trazar los orígenes de los lugares que visitamos para comprender mejor sus particularidades. En el caso de Bronchales, para encontrar sus raíces hay que mirar a la tierra: a los yacimientos arqueológicos en los que se intuyen las huellas humanas más antiguas. Algunos ejemplos son los útiles de sílex del Neolítico hallados en sus cercanías, en puntos como las Tejedas y la Fuente del Hierro.

Testigo de la herencia romana son los restos de un alfar del siglo I. El yacimiento de arcilla de El Endrinal se utilizaba para producir terra sigillata, una cerámica de color rojo utilizada comúnmente por los romanos.

No obstante, podría decirse que la época que dejó un rastro latente en Bronchales fue la Edad Media. Es de entonces la Ermita de Santa Bárbara, erigida en el siglo XIV. Su imponente figura pétrea se alza en la zona más elevada del pueblo, lo que sugiere un pasado de carácter defensivo.

Ermita de Santa Bárbara
Ermita de Santa Bárbara. | Pitxiquin, Wikimedia

Adicionalmente, hay que destacar los pórticos medievales entretejidos en la arquitectura del pueblo. La ubicación estratégica de Bronchales, así como la existencia documentada de una antigua fortificación, invitan a imaginar un relato de épicas batallas y gestas.

Y no es de extrañar, pues Bronchales tiene su propia mención en la epopeya medieval más célebre de España: el Cantar de mio Cid. Más concretamente, aparece en el verso 1475: «Pasaron por Santa María y a Bronchales vinieron a albergar». Bronchales también forma parte del Camino del Cid, en la que se conoce como la Ruta de las Tres Taifas.

Qué ver en Bronchales, un abrazo de historia y naturaleza

Bronchales
Bronchales. | Shutterstock

Al visitar Bronchales, es imprescindible hacer una parada en la ya mencionada Ermita de Santa Bárbara. Es de estilo gótico primitivo, aunque ha sido renovada en varias ocasiones a lo largo de la historia. La restauración realizada en 2012 desenterró un curioso tesoro: una serie de tablas policromadas de la techumbre del templo original.

Por otro lado, en el corazón del pueblo nos espera la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Es una construcción de mampostería del siglo XVI que destaca por las tonalidades rojizas que delinean su figura. Si nos internamos en ella y alzamos la vista al recorrer su única nave, encontraremos una magnífica bóveda gótica de crucería estrellada.

Otros sitios de interés en Bronchales incluyen la Ermita de San Roque, del siglo XVIII. Asimismo, merece especial mención la Ermita de San Antonio, un curioso edificio de pequeño tamaño y planta rectangular que se esconde entre las casas en el centro de la localidad.

El paisaje de Bronchales, una maravilla por descubrir

El bello paisaje que rodea Bronchales
El bello paisaje que rodea Bronchales. | Shutterstock

La riqueza de su entorno natural

Con 1569 metros de altitud y abrazado por las magníficas forestas de la Sierra de Albarracín, Bronchales despliega a su alrededor un paisaje natural extraordinario. Este pueblo es especialmente conocido por los pinares que lo rodean, puesto que alberga uno de los bosques de pino negro más extensos y densos de toda Europa.

Al pasear bajo las sombras veteadas de los pinos, en una pausa de verdor, silencio y aire puro, podremos apreciar la riqueza de una naturaleza vibrante. Además de los pinos, la diversa flora de este paisaje está formada por acebos, endrinos, enebros, flores silvestres, jaras y zarzamoras.

Si prestamos atención y no rompemos la calma que reina en sus senderos, quizás nos topemos con alguno de sus habitantes, como las ardillas, los ciervos, los corzos, los jabalíes, las liebres o los zorros. Los cielos de Bronchales son surcados por águilas, buitres y halcones, entre otras especies de ave que se posan en sus ramas y observan a los paseantes con ojos brillantes. 

Bronchales, un paraíso para senderistas

Las diferentes rutas que parten desde Bronchales permiten recorrer amplias extensiones montañosas, sumergirse en frondosos pinares y bordear las más de 60 fuentes naturales que armonizan la experiencia con la música del agua. Quizás el agua fresca de los arroyos que surcan el paisaje también nos acompañe a lo largo de la caminata. Montañas, simas y caprichosas formaciones rocosas harán las delicias de quienes se aventuren a explorar sus secretos.

Hay un gran número de rutas senderistas donde elegir, con opciones de diferentes niveles para todos los gustos. Por ejemplo, está la Ruta de las Celadas, circular y de baja dificultad, a través de la cual se pueden observar asombrosas formaciones geológicas; o la que transcurre por la Laguna de Noguera y varias fuentes, de mayor desnivel y dificultad. En cualquier caso, la cuestión es informarse bien de las características de cada itinerario, llevar el material necesario, hidratarse bien y simplemente disfrutar de la experiencia.

Bronchales y la micología

Gracias a la humedad de los bosques y la riqueza paisajística que encontramos en Bronchales, este lugar cuenta con numerosas especies de setas y hongos comestibles que lo han convertido en un destacable destino micológico. Algunas de las especies más populares son el boletus, el níscalo y la seta de cardo, aunque hay muchas más.

Es importante actuar con responsabilidad y seguir las normas de recolección para asegurarse de respetar el medioambiente y no correr ningún riesgo. Degustar este ingrediente en la gastronomía local de Bronchales, visitar el Museo Micológico Bronchales y emprender el camino marcado por el Sendero Micológico de Bronchales son algunas formas de sacar el máximo provecho a esta actividad ancestral.