Rodeada de sierras: la villa de Alicante con una gran fortaleza y un acueducto medieval
Encaramada a una gigantesca roca, esta plaza fuerte fronteriza con el reino de Castilla es conocida por la calidad de su cerámica, su miel y sus fiestas de moros y cristianos. Su interesante casco histórico, con numerosas viviendas de estilo tradicional, merece una visita pausada. A continuación, descubrimos la historia y lo mejor que ver en Biar.
Se trata de un precioso destino que puede recorrerse en una mañana. Desde su hermoso castillo se puede pasear por las enrevesadas calles de origen musulmán. Así, recorremos la bella Iglesia de la Asunción, el Arco de la Puerta Real de Játiva o el Santuario de Nuestra Señora de Gracia, entre otros preciosos rincones.
Historia de Biar, enclave fronterizo entre cristianos y musulmanes
Para comprender el inmenso patrimonio de Biar es interesante conocer su historia. La colina en la que está ubicada la población tiene sepulturas de la Edad del Bronce. En sus inmediaciones, hay varios yacimientos de ese periodo: las Cuevas del Cantal, la Cueva Negra, los Cabezos de les Gerres y el Cabezo Gordo. Las numerosas piezas extraídas pueden verse en el Museo Arqueológico de Villena. En época romana, al lugar se le asocia el nombre Apiarium («lugar de abejas») por la excelencia de su miel.
Hay pocas noticias sobre la época musulmana. La imponente fortaleza encastrada en la roca debió edificarse a finales del siglo XII, atendiendo al incremento del peligro de invasión cristiana. Por aquel entonces, dependía del alcaide de Játiva, y bajo su protección se establecieron los musulmanes de los alrededores.
En el año 1179, en Cázola (Soria), Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón se repartieron los territorios del Levante, acordando que Biar le correspondería a Aragón. Unas décadas después, ambos reinos cristianos violaron ese tratado ocupando fortalezas que no les correspondían. Para evitar luchar entre ellos, en marzo de 1244 se reúnen sus representantes en el castillo de Almizra (ahora denominado Campo de Mirra) acordando que Biar fuera parte de la Corona de Aragón.
El 5 de septiembre, al negarse el alcaide Muza Almorávit a entregar la fortaleza, Jaime I comienza un asedio que no finalizará hasta el mes de febrero del año siguiente. Para conseguirla, debió garantizar a sus habitantes el respeto de sus propiedades y estilo de vida. Esos pactos no se cumplieron, por lo que los moriscos se sublevarían bajo el mando del caudillo Al Azraq («ojos azules») en el año 1256, llegando a tomar el castillo.
Al tratarse de una plaza fuerte fronteriza con Castilla, en 1287 fue declarada Villa Real y se le concedió voto en las Cortes. También se ordenó que fuera renovada adecuadamente. Esto explica que al ser atacada durante la guerra de los dos Pedros (mediados del siglo XIV) fuera una de las pocas fortalezas que pudo resistirse a los castellanos.
Biar se encuentra en una zona con abundantes tierras arcillosas y tradición ceramista desde época musulmana. Ya en el siglo XVI, Biar ganó fama por sus «orzas, pucheros, cántaros y lebrillos», producción que en el siglo XVIII se diversificó, incluyendo la loza fina. En la guerra de Sucesión la población permaneció fiel a la causa borbónica, y tampoco las tropas del archiduque Carlos lograron tomar el castillo.
Qué ver en Biar, la bonita villa dominada por un castillo
Aquello que ver en Biar se arracima alrededor de la enorme roca sobre la que está encaramado su castillo. El enrevesado trazado de las calles de su casco antiguo denota su origen musulmán. En ellas, hay numerosas viviendas edificadas en estilo tradicional de la zona. Merece la atención fijarse en los aleros de las mismas, pues hay una gran variedad de soluciones decorativas, tanto en madera como en la cerámica propia de la localidad.
Un bonito centro histórico con vestigios medievales
Comenzamos la visita a lo que ver en Biar en el centro, donde se encuentra la Iglesia Parroquial de la Asunción. Se construyó en el siglo XV en estilo plateresco levantino, y acoge en su portada a la Virgen de la Asunción coronada por ángeles y rodeada de seres mitológicos y bíblicos. En su torre campanario se ubican ocho campanas y su interior está decorado en estilo barroco, destacando la Capilla de la Comunión.
Por la Calle Luis Calpena se llega al Arco de la Puerta Real de Játiva, edificación andalusí del siglo XIII. En su parte superior, se encuentra la Ermita de San Roque, también del siglo XIII. Posiblemente, fue el primer templo cristiano tras la conquista, y de él destaca su altar, con un lienzo de San Roque del siglo XVIII, un elemento imprescindible que ver en Biar.
La fortaleza y su imponente doble recinto amurallado
El Castillo de Biar es árabe del siglo XII y se declaró Monumento Nacional en 1931. Consta de un doble recinto amurallado construido con tapial (tabiyya), compuesto de arcilla, arena, cal y piedras de tamaño reducido, que es lo que aporta el color rojizo al edificio.
Tras la primera muralla encontramos el aljibe rectangular, excavado en la roca. Proveyó a las tropas de Muza Almorávit durante los seis meses del asedio de Jaime I. Su Torre del Homenaje mantiene una bella bóveda de época almohade con arcos entrecruzados (siglo XII). La segunda planta de la torre es ya es cristiana, y presenta una bóveda nervada simple, de finales del siglo XIV.
En la Plaza de la Constitución se halla el edificio neoclásico que alberga el Museo Etnográfico Municipal. Además de sus colecciones desde el siglo XI hasta nuestros días, explica la evolución de la fabricación del turrón y de la miel en Biar.
Qué ver en los alrededores de Biar: las ermitas y el acueducto
Entre el casco histórico y el ensanche del siglo XVIII hay que ver en Biar la Ermita de Nuestra Señora de Loreto. Es un edificio pequeño de fachada barroca, trasladado a este emplazamiento a principios del siglo XX.
Desde unos jardines de plátanos centenarios parte un camino que conduce al Pozo de la Nieve, del siglo XVIII. Concluye en el Santuario de Nuestra Señora de Gracia, edificado en el siglo XVIII en estilo neoclásico y que acoge a la patrona de Biar. Por la carretera que conduce a Bañeres de Mariola se encuentra el acueducto ojival del siglo XV, enclave desde el que se puede observar una de las vistas más bellas de Biar y su castillo.
Muy cerca de Biar se encuentra la localidad de Benejama o Beneixama, una antigua alquería musulmana. Y también próxima está la histórica villa de Campo de Mirra. Aquí se halla la ermita construida sobre los restos del castillo donde se firmó el Tratado de Almizra, el 26 de marzo de 1244. La fiesta que la conmemora se ha trasladado al 25 de agosto, aprovechando el periodo vacacional, momento en que los habitantes locales celebran el pacífico evento ataviados con vestidos de época.
Datos prácticos para visitar Biar
Coordenadas
38º 37’ 59’’ N, 0º 46’ 0’’ W
Distancias
Alicante 49 km, Madrid 374 km
Altitud
700 m
Habitantes
3634 (2024)
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