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Entre una ría y el Cantábrico: la villa marinera de Asturias conocida como la ‘perla del Eo’

Una pequeña villa con el corazón tejido con redes y mareas descansa a orillas de una ría fronteriza.
Ría del Eo con Figueras en la margen asturiana. | Shutterstock
Una pequeña villa con el corazón tejido con redes y mareas descansa a orillas de una ría fronteriza.

Como tantas otras villas costeras cuyas barcas se balancean suavemente junto al puerto, Figueras ofrece la oportunidad de vivir en la piel un pasado marinero repleto de tradiciones e impregnado de aroma a salitre.

Su peculiar situación en la ría del Eo, mirando a Galicia desde la margen asturiana, ilustra una esencia de mareas profundamente ligada a la navegación y los astilleros. Y es que Figueras, en el concejo de Castropol, cuenta con una importante infraestructura dedicada a la construcción de embarcaciones.

Un secreto de mar entre Asturias y Galicia

Puerto de Figueras. | Shutterstock
Puerto de Figueras. | Shutterstock

Este rincón de Asturias exhibe el trazado típico de las villas marineras, con sus características casas arracimadas sobre el agua. Merece la pena pasear por su pequeño puerto, contemplar el cabeceo de sus embarcaciones y escuchar los sonidos cotidianos del muelle, donde resulta evidente que la vida siempre ha estado anclada al mar.

Si se quiere indagar más en el particular carácter de Figueras, es recomendable acercarse a los Astilleros Gondán, ubicados en el propio puerto. Fueron inaugurados en 1925 y esbozan un retrato fiel de un oficio local como es la industria naval y el día a día de sus gentes, que durante generaciones han convivido con la ría y su desembocadura en el poderoso Cantábrico.

En contraste, quien siga el vuelo de las gaviotas y alce la vista sobre el puerto advertirá muestras de una arquitectura de carácter nobiliario. Es el caso del Palacio Pardo-Donlebún, con aspecto de regia fortaleza. La torre central, del siglo XVI, se considera su elemento más antiguo. Declarado Bien de Interés Cultural en 1993, el palacio figura en algunas de las postales más emblemáticas de la villa.

Agua y naturaleza en torno a Figueras

Ría del Eo con Figueras en la margen asturiana. | Shutterstock
Ría del Eo con Figueras en la margen asturiana. | Shutterstock

Alejando ligeramente la mirada de Figueras, pero nunca por completo, a uno de sus costados se encuentra el imponente Puente de los Santos. Es el nexo que conecta las tierras asturianas con Ribadeo, en Galicia. Su inauguración en 1987 supuso una transformación tanto en el paisaje como en la industria y la vida diaria en ambas orillas.

A los pies del puente aguarda, abrazada por paredes de roca, la discreta Playa de Figueras. Si se bordea el estuario al otro lado del puente, en poco tiempo se llega a la Playa de Arnao, más despejada y extensa.

Si se dispone de más tiempo, los alrededores de esta villa asturiana están repletos de paisajes que se debaten entre las tonalidades azules y verdes, como suele suceder en las costas del norte de España. El hecho de que la zona forme parte de la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón, reconocida como tal por la Unesco en 2007, no hace más que confirmar el valor de su gran riqueza natural.

En un entorno así, siempre danzando al ritmo de mareas que se ciñen y retroceden, dejando un rastro de bancos de arena y brillantes marismas, Figueras se mece con sus barcos, sus olas y sus muelles. Es un ejemplo tan complejo como interesante de la convivencia del arraigo y las tradiciones con la industria y un mundo cuyos extremos están cada vez más conectados. Al observar el reflejo de sus pequeñas casas blancas centelleando en las aguas de la ría, el apodo de la ‘perla del Eo’ resulta más que acertado.

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