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Declarado Reserva de la Biosfera: el paraje natural regado por 2 ríos con las marismas mareales más importantes de la península

En este lugar, agua dulce y salada crean un espectáculo de postales cambiantes y extraordinaria biodiversidad.
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En este lugar, agua dulce y salada crean un espectáculo de postales cambiantes y extraordinaria biodiversidad.

Desde el aire, este enclave parece un extraño puzle cromático de formas caprichosas. Sus piezas son terrenos pantanosos, canales, lagunas e islas que dibujan un rincón que parece de otro planeta. Es un espacio natural que esconde mucho más que paisajes fascinantes: su verdadero secreto es una vida salvaje que late al ritmo que marcan las mareas.

El Paraje Natural Marismas del Odiel, un mosaico de agua y tierra

Vista aérea del Paraje Natural Marismas del Odiel. | Shutterstock
Vista aérea del Paraje Natural Marismas del Odiel. | Shutterstock

El Paraje Natural Marismas del Odiel es un capricho de la naturaleza, un curioso tapiz que se extiende allí donde los ríos Odiel y Tinto unen sus aguas y se enfrentan a las del Atlántico. El fruto de esa fusión es un espacio de más de 7000 hectáreas pobladas por especies singulares y salpicadas de rincones que son una delicia para los sentidos.

Los contrastes obran magia en este paraje natural de la provincia de Huelva. En él se alternan inmensas salinas explotadas desde hace siglos con bosques de pinos piñoneros y acebuches, terrenos pantanosos con playas paradisiacas y dunas con zonas de matorral. Pero la suya no es una belleza estática, sino que cambia en un ciclo infinito.

Mareas que alimentan una extraordinaria biodiversidad

Flamencos a su paso por el Paraje Natural Marismas del Odiel. | Shutterstock
Flamencos a su paso por el Paraje Natural Marismas del Odiel. | Shutterstock

Es la Luna quien, a su antojo, modela estos paisajes. Con la pleamar, el agua se adueña de las marismas y se adentra en ellas para dibujar un lienzo acuático de aspecto laberíntico. La bajamar hace que asomen los fangos arrastrados por los ríos, fuente de alimento para las aves que anidan aquí o que tan solo hacen una parada en sus rutas migratorias.

El Paraje Natural Marismas del Odiel es un auténtico paraíso ornitológico. Flamencos, espátulas, garzas, águilas pescadoras o cigüeñas negras lo transforman en un espectáculo en constante movimiento. Más allá de las aves, aquí también habitan animales como nutrias, galápagos, camaleones o una especie endémica de mariposas.

Visitando unas marismas mareales únicas 

Mosaico natural de formas y colores en el Paraje Natural Marismas del Odiel. | Shutterstock
Mosaico natural de formas y colores en el Paraje Natural Marismas del Odiel. | Shutterstock

Las marismas del río Odiel se pueden admirar a pie o en bici, siguiendo alguno de sus senderos. Son de escasa dificultad y permiten apreciar el silencio roto tan solo por el vuelo de las aves, aspirar el aroma a resina y sorprenderse con el colorido de las inmensas salinas y de unos atardeceres mágicos. Para ello, esos caminos están salpicados de observatorios que muestran la belleza de esta Reserva de la Biosfera en toda su plenitud.

También es posible disfrutarla a bordo de un pequeño tren neumático, surcar sus aguas en barco o en kayak o, simplemente, relajarse en la paradisiaca playa del Espigón. Desde tierra o desde el agua, el Paraje Natural Marismas del Odiel se abre como un universo de calma, color y vida salvaje, uno de los humedales más extraordinarios de la península.

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