Surcado por 2 ríos: el precioso pueblo a 1026 metros de altitud junto al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Emplazada en el centro del valle de idéntico nombre, esta localidad es uno de los rincones más bellos y apacibles del norte de Huesca. En 1979 fue declarada Paisaje Pintoresco. Sin embargo, su nombre se hizo famoso en la primavera de 1938, debido a la heroica batalla que allí aconteció. Además, este pueblo pirenaico da acceso al Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido por el este.
Historia de un pueblo enclavado entre montañas y ríos
Saber un mínimo de la historia de la localidad es vital para disfrutar de Bielsa. El primer asentamiento de población lo motivó la explotación de una mina de plata en época romana.
Hacia los siglos X y XI se desarrolla como villa dependiente de la emergente corona aragonesa. El reino mantuvo el dominio local hasta entregarla a la familia Viella en 1280. En años sucesivos quedó bajo el control de sucesivos linajes nobiliarios de la zona.
Durante 1455 los habitantes de la villa compraron la misma, junto al castillo, a Raimundo Montaner. Acto seguido la entregaron a Alfonso V de Aragón. A cambio obtuvieron diversos privilegios, como la unión a perpetuidad a la corona y la exención de pago en tributos reales.
Como localidad fronteriza, la historia de Bielsa ha estado constantemente marcada por el contacto comercial con Francia. Cuando a mediados del siglo XIX el límite transpirenaico comenzó a existir como tal, el lugar pasó a ser un gran centro de contrabando.
Las comunicaciones con las que contaba su territorio eran eran caminos de herradura, un puente de piedra y cinco de madera. En 1919-20 se mejoraron sustancialmente al unir Lafortunada y Bielsa por carretera. La construcción corrió a cargo de la Sociedad Hidroeléctrica Ibérica.
La trágica Bolsa de Bielsa
Durante la Guerra Civil Española se produjo la batalla conocida como la 'Bolsa de Bielsa'. En el mes de abril de 1938 la 43 División del Ejército Popular de la República quedó atrapada en el lugar.
Agotadas por duras luchas, estaban entre las tropas franquistas y la frontera francesa. La situación era desesperada.
Tras una resistencia que se hizo eterna, tras haber agotado los suministros, los republicanos se retiraron a Francia. La huida de soldados y civiles fue ordenada y sumamente eficaz.
El gobierno de la República explotó hábilmente tanto el combate como el hecho de que casi la totalidad de los efectivos decidiera regresar al frente catalán en vez de desertar. Se trató así de un gran ejemplo de operatividad bélica en una posición de gran desventaja.
Los bombardeos franquistas y la táctica de tierra quemada republicana desolaron el lugar. Así, se declaró oficialmente “región devastada”.
El resurgir de Bielsa
Por ello, acabó siendo objeto de un plan integral de reconstrucción. A partir de 1960 se mejoró el acceso por carretera. Asimismo, el Parador Nacional de Monte Perdido se inauguró en 1968.
También se produjo una progresiva rehabilitación de edificios y mejora de infraestructuras clave. Esto provocó que se convirtiera en un Paraje Pintoresco en 1976. El mismo año se abrió el túnel Bielsa-Aragnouet, de 3070 m de longitud.
Cabe destacar que en algunas zonas del valle todavía se habla el belsetán. Tal dialecto es una variante de la fabla aragonesa, idioma fruto del aislamiento físico y cultural de las poblaciones del entorno.
Qué ver en Bielsa, uno de los pueblos más bonitos de los Pirineos
El recorrido por Bielsa se articula en torno a la confluencia de los ríos Cinca y Barrosa. Pese a haber sido prácticamente reconstruida tras la Guerra Civil Española, el conjunto todavía conserva el sabor tradicional en sus construcciones.
La Iglesia Parroquial de la Asunción es un edificio de tres naves original del siglo XVI. Con todo, ha gozado de numerosas remodelaciones a lo largo de la historia. Responde a un estilo pirenaico clásico y destaca su torre a cuatro alturas con remate piramidal.
El Ayuntamiento de Bielsa es una de las obras patrimoniales más destacables que ver en Bielsa. Se construyó durante el siglo XVII en estilo renacentista. Sobresalen en su fachada la galería de cinco arcos de medio punto de su planta baja. Asimismo, es notable la ventana plateresca de su planta central y la pequeña atalaya de su esquina superior derecha. Tal hito es el símbolo del pueblo.
En el mismo edificio del Ayuntamiento de Bielsa se encuentra el Museo Etnológico de Bielsa. Dicho espacio repasa la historia y las costumbres del valle a partir de documentos originales, protocolos notariales y, sobre todo, fotografías. Resulta especialmente atractivo el material referente a la Guerra Civil Española y la Bolsa de Bielsa.
Por último, el Carnaval de Bielsa está considerado uno de los más antiguos de España. Es singular el traje que se enfundan los bielsanos, compuesto por pieles de cabra, cornamentas y esquilas. El atiendo siempre se acompañan por la larga vara que se emplea para conducir al ganado.
Datos prácticos para visitar Bielsa
Coordenadas
42° 38′ 1″ N, 0° 13′ 6″ E
Distancias
Huesca 141 km, Zaragoza 206 km, Madrid 516 km.
Altitud
1026 m.
Habitantes
487 (2024).



