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El puente romano más alto del mundo: está en España y tiene una longitud de 197 metros

Su portentosa y elegante estructura ha desafiado al tiempo y a las guerras. Es una joya de la Antigüedad que sigue despertando admiración.
Su portentosa y elegante estructura ha desafiado al tiempo y a las guerras. Es una joya de la Antigüedad que sigue despertando admiración.

En una de las entradas del puente romano más alto del mundo, un templete romano muestra una singular inscripción. Traducida del latín, viene a decir algo así como «un puente que durará mientras dure el mundo». Esa premonición, quizá algo pretenciosa, no iba muy desencaminada. Este coloso de piedra, cerca ya de cumplir dos milenios, ha resistido guerras, voladuras y hasta el avance imparable de la civilización.

Una obra grandiosa sobre el río Tajo

El puente romano más alto del mundo
El puente romano más alto del mundo. | Shutterstock

España atesora magníficos ejemplos de la ingeniería romana repartidos por toda su geografía. Más allá del imponente acueducto de Segovia, la muralla mejor conservada del Imperio abraza la ciudad de Lugo y en Mérida es posible cruzar el puente romano más largo de España.

Para asomarse al puente romano más alto del mundo hay que viajar a la provincia de Cáceres. Es el puente de Alcántara, que sortea el río Tajo poco antes de adentrarse en tierras portuguesas en su camino hacia el Atlántico.

El puente de Alcántara, una obra grandiosa

El puente de Alcántara se levantó a principios del siglo II. Formaba parte de la calzada romana que unía Mérida y Braga, en el norte de Portugal. Ante los ojos se alza una fabulosa obra de ingeniería civil que supera los 58 metros de altura, necesarios entonces para evitar las poderosas crecidas del río Tajo.

Sus casi 200 metros de longitud se asientan en cinco pilares que arrancan a diferentes alturas y están cubiertos por sillares almohadillados. Esos pilares soportan seis arcos de medio punto; los dos centrales son magníficos, con sus 30 metros de luz.

El resultado es una construcción grandiosa: monumental por sus dimensiones, robusta para cumplir con la función para la que se construyó y de aspecto refinado, gracias a su elegante verticalidad.

Un arco del triunfo y un templete

El arco que corona el puente
El arco que corona el puente. | Shutterstock

El puente de Alcántara suma otros 13 metros de altura con el pequeño arco de triunfo que lo corona en su mitad. Se eleva sobre el pilar central, allí donde asomarse al abismo corta la respiración y donde es posible admirar otra impresionante obra de ingeniería, aunque mucho más moderna: la presa del embalse de José María Oriol.

También hay que fijarse en los extremos del puente. En uno de ellos se halla ese templete donde una inscripción augura larga vida a la infraestructura y donde aparece el nombre de su arquitecto, Cayo Julio Lacer. Al otro lado está la Torre del Oro, una pequeña construcción bastante posterior (del siglo XV) que se utilizaba para recaudar impuestos y como defensa del puente.

Algunas curiosidades del puente de Alcántara

El puente de Alcántara
El puente de Alcántara. | Dreamstime

Con semejantes dimensiones y tan dilatada historia, no puede extrañar que el puente de Alcántara haya sido protagonista de infinidad de anécdotas. Unas ocurrieron de verdad, otras son tan solo fruto de la fantasía.

Cuentan las leyendas que el puente está ligado a una espada. Unas se refieren a la del último rey godo, colgada de uno de los arcos por los árabes. Otras hablan de una espada de oro que apareció aquí y hasta de una especie de Excálibur, clavada en la piedra y protegida por un hechizo.

Muy real fue la singular decisión de Alfonso V de Portugal. Fascinado por la belleza del puente, el monarca decidió levantar el cerco sobre Alcántara para evitar que sus habitantes lo destruyeran y que «el Reino de Castilla se quedara con aquel edificio menos».

Lo cierto es que no siempre hubo tanta consideración por esta magnífica infraestructura. Tres siglos más tarde, ya en el XVIII y durante la guerra de sucesión española, las tropas portuguesas intentaron volar uno de los arcos, aunque no lo consiguieron. Quienes sí lo lograron años más tarde fueron los aliados en otra guerra, la de independencia, en este caso para evitar el avance de las tropas napoleónicas.