Los pueblos españoles con iglesias que parecen fortalezas
Uno de los muchos enigmas que nos dejó la Edad Media es el de las iglesias fortificadas que se ven en algunos pueblos. ¿Qué peligros enfrentaban los templos? ¿Por qué los altares y las torres almenadas iban tantas veces de la mano? Observar de cerca algunas de esas construcciones que mezclan espiritualidad y defensa nos ayuda a comprender aspectos de la historia que hoy sorprenden.
EL MISTERIO DE LOS PUEBLOS ESPAÑOLES DONDE LA IGLESIA PARECE UN CASTILLO
Son iglesias pero parecen una fortaleza inexpugnable. Además de los habituales ábsides y naves, muestran vigorosos torreones, o muros de gran grosor, o almenas en las que casi se puede imaginar a algún ballestero apostado. Sin embargo, esta doble vertiente nunca se debió a ningún capricho.
EN BUSCA DE LAS IGLESIAS-FORTALEZA
El pueblo de Castielfabib, en el interior de Valencia, ofrece uno de los ejemplos más notables de estas construcciones. La iglesia fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles ocupa parte de la torre de un castillo, en lo alto de un cerro recortado sobre el río Ebrón. La colorida cerámica que la corona no oculta el aspecto fiero de la construcción, uno de los mejores ejemplos de este tipo de patrimonio.
Otra fusión perfecta entre lo religioso y lo militar se encuentra en Peñafiel, Valladolid. La iglesia del convento de San Pablo mezcla estilo gótico con mudéjar, y destaca por la profusión de arcos hechos en ladrillo, que contrasta con la austeridad del resto. El aire militar de este castillo-convento puede deberse al hecho de levantarse donde estuvo el alcázar del rey Alfonso X.
La impresionante iglesia-fortaleza de Ujué, por su parte, se entiende mejor como bastión sur del reino de Navarra en sus orígenes. Así, el templo románico y gótico aparece rodeado por torres almenadas y paseos de ronda, en un conjunto que domina desde hace siglos este pueblo donde, según la leyenda, un pastor encontró una imagen de Santa María.
Un caso muy especial es el de Tui, en Pontevedra, porque en su caso no es una simple iglesia, sino toda una catedral la que parece sacada de alguna fantasía épica. Santa María de Tui impresiona por la solemnidad de sus muros y la rotundidad medieval que aparece rematada por unas poderosas almenas. Son las torres las que imprimen su carácter único a esta catedral, donde solo falta un coro de trompetas.
GRANDES DESCONOCIDAS QUE TAMBIÉN CONSERVAN UN ESPÍRITU MILITAR
Estas iglesias acorazadas forman parte de la cultura española, y se pueden encontrar en regiones muy variadas. Santa María de Aínsa, con su robusta torre, o construcciones que simplemente evocan historias de caballeros (caso de la iglesia colegiata de San Martín, en Bonilla de la Sierra, o Trevejo en Cáceres) son ejemplos igual de inesperados.
Estos edificios cargados de historia esperan al visitante, para recordarle que hubo un tiempo en que la cruz y la espada se necesitaban mutuamente, y su vínculo nos legó un patrimonio extraordinario.
