A 1078 metros de altitud: el diminuto pueblo con un gran torreón medieval que vigila el Pirineo aragonés
Perdido en el Valle de Aísa, en la provincia de Huesca y a tan solo 20 kilómetros de Jaca, se encuentra uno de los lugares más olvidados de la comarca de La Jacetania: Sinués. Apenas supera los 50 habitantes y son pocos los viajeros que se acercan a conocerlo. No obstante, quienes lo hacen descubren que este pequeño pueblo, cuyas casas de piedra se recogen en torno a una iglesia, esconde también una belleza serena que nada tiene que envidiar a las localidades de los alrededores.
Sus casas de piedra son testigos de su pasado y su torreón medieval vigila desde sus 1078 metros de altitud cómo se extiende hasta donde alcanza la vista el Pirineo de Aragón. Los altos picos de Aspe y de la Peña Forca se alzan hacia el cielo en la distancia y el río Estarrún marca el compás de una vida que transcurre sin prisa alguna.
Qué hacer en Sinués, un tesoro escondido en los Pirineos
Descubrir su patrimonio arquitectónico
Cualquiera podría pensar que, dadas sus reducidas dimensiones, Sinués cuenta solo con un pequeño puñado de casas que dan refugio a los vecinos del pueblo. Pero lo cierto es que, más allá de las viviendas, con puertas talladas y balcones de madera, también tiene algunos monumentos de interés. Por ejemplo, las ruinas de la vieja Ermita de San Andrés o la iglesia parroquial gótica, que recientemente ha sido restaurada.
Junto a esta última se alza el Torreón, que esconde mucho más de lo que en un principio puede parecer. Esta torre medieval también ha sido restaurada y cuenta ahora con un aspecto mucho más atractivo y cuidado que antaño. Desde el punto exacto en el que se encuentra hay unas bonitas vistas de esta zona del Pirineo aragonés. En su interior, cada mes de agosto se exponen obras de algún artista, lo que ha llevado a apodar a esta edificación como la ‘torre del arte’.
Caminar por el Valle de Aísa
Los senderos que dan comienzo en Sinués permiten explorar el Valle de Aísa, uno de los más bonitos del Pirineo aragonés. Bosques de hayas y pinos, altas montañas como el Peña Forca o prados verdes son algunas de las posibilidades entre las que pueden escoger los excursionistas.
Con Sinués como punto de partida, por ejemplo, se puede llegar a la cima del monte Piétrola, aunque el último tramo requiere de mayor destreza. Otra opción es atravesar los verdes paisajes de la zona para llegar a los municipios cercanos de Jasa y Aragüés del Puerto, dos rincones oscenses de casas antiguas y mucha naturaleza.
Disfrutar de la vida rural
De igual manera que Sinués invita a recorrer senderos que se adentran en los macizos pirenaicos, también empuja a detenerse y descansar. Porque en un pueblo de montaña como este, las agujas parecen girar más lentamente. El ganado pasta tranquilamente, el silencio se rompe con el viento y el piar de los pájaros y los pocos vecinos que lo habitan cultivan sus propios huertos. Incluso tienen tiempo de bailar, pues cuentan con su propia danza tradicional: el Palotiau.
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