Al pie del Pirineo catalán: el pequeño pueblo medieval de Girona con restos de murallas y una iglesia románica
Al recorrer los Pirineos es fácil toparse con preciosos pueblos de montaña. Lugares, a veces remotos, donde el aislamiento sirvió para conservar la atmósfera de otro tiempo en sus calles y plazas. Y si a eso se une el entorno natural que rodea a estos pequeños núcleos urbanos, entonces la belleza está prácticamente asegurada.
Así ocurre a lo largo y ancho de la cordillera, desde su extremo a orillas del Cantábrico hasta Girona, donde languidece su relieve hasta morir en el Mediterráneo. Y precisamente ahí, tan cerca y tan lejos del Mare Nostrum, se encuentra el pueblo medieval de Maçanet de Cabrenys.
Maçanet de Cabrenys, un tesoro medieval desconocido
Esta aldea del Pirineo catalán se ubica en el Alto Ampurdán de Girona, en la frontera con Francia. Tal vez se pueda pensar que se encuentra lejos y perdida entre montañas, pero el desplazamiento hasta este pueblo medieval merece la pena. Una vez allí, se descubre que atesora un rico patrimonio natural y cultural.
Basta darse un paseo por sus alrededores para acercarse hasta sus famosas gorgas o pozas del río Armera, con mención especial a la Gorga Blau. Pero si el tiempo no invita al baño, esta localidad de Girona también sorprende por el valor de la iglesia románica de San Martín. Por cierto, el templo es vecino de las murallas medievales que conservan el Portal de la Ribera, una de las cuatro puertas que tuvo antaño la población.
El acceso a Maçanet de Cabrenys y sus alrededores
Básicamente hay dos formas de llegar hasta este rincón del Pirineo catalán. Una, por carretera. Para ello hay que tomar la A-7 que lleva hasta la frontera con Francia a la altura de La Jonquera. Pero, antes de llegar ahí, y una vez pasada la patria chica de Dalí, Figueras, habrá que desviarse hacia la carretera GI-502, cuyas curvas conducen hasta este pueblo medieval.
No obstante, hay otro modo de llegar: caminando. Merece la pena, ya que este lugar se integra en la senda Transpirenaica GR-11 que transcurre por toda la cordillera. Una de las rutas de senderismo más bonitas del país y de las más largas. Son unos 800 kilómetros entre los extremos del Pirineo, yendo desde las inmediaciones de Hondarribia en el País Vasco hasta el Parque Natural de Cap de Creus en Girona.
Entre la comarca de La Garrotxa y la Costa Brava
Maçanet de Cabrenys pertenece a la comarca de La Garrotxa, una de las mejores escapadas que se pueden hacer desde la capital gerundense. Allí aguarda un paisaje con sugerentes ecos de un vulcanismo milenario y también pueblos tan monumentales como Besalú o Castellfollit de la Roca.
Pero, además de eso, aunque parezca mentira por el entorno montañoso, este diminuto pueblo salido del Medievo está a un paso de la preciosa Costa Brava. Y desde luego no puede haber un mayor contraste para los sentidos que, tras visitar estos parajes del Pirineo catalán, uno se acerce a conocer las maravillas del litoral, como Cadaqués o Port de la Selva.
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