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Declarada Patrimonio de la Humanidad: la pequeña iglesia mudéjar que fue construida sobre un castillo

El arte mudéjar no solo es Patrimonio de la Humanidad, sino que dejó edificios tan singulares como esta iglesia situada sobre un castillo en Aragón.
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Imagen: Shutterstock
El arte mudéjar no solo es Patrimonio de la Humanidad, sino que dejó edificios tan singulares como esta iglesia situada sobre un castillo en Aragón.

En lo alto de un cerro rojizo, entre campos silenciosos, una silueta de ladrillo se alza por encima de un castillo, en una combinación tan imprevista como sugerente. Los muros parecen absorber la luz de la tarde, y la torre vigila el paisaje como si protegiera al castillo, y no al revés. ¿Qué intenta decir esta sorprendente superposición de edificaciones?

La Iglesia de Santa Tecla, una joya mudéjar de Aragón

Para contemplar de cerca el legado mudéjar, ese arte que aportó la sabiduría andalusí a la tradición cristiana, Aragón es el territorio imbatible. Por eso el mudéjar aragonés cuenta con una declaración propia como Patrimonio de la Humanidad. En la provincia de Zaragoza, el pueblo de Cervera de la Cañada conserva un ejemplo muy interesante.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, más conocida como Iglesia de Santa Tecla, no es muy grande, ni especialmente vistosa por fuera. Sin embargo, en cuanto se la divisa, se percibe algo que intriga, empezando por su emplazamiento por encima de un castillo.

La estirpe de las iglesias-fortaleza

Igual que otras de la zona, como las de Tobed o la Peña de Calatayud, la Iglesia de Santa Tecla luce un aspecto acorazado, claramente defensivo. Se diría que se funde con el viejo castillo hasta formar un solo volumen. Como la fortaleza, ofrece un aspecto desnudo de adornos, austero y aguerrido.

Sin embargo, al acceder al interior se abre un mundo totalmente distinto. Allí se ven las decoraciones en agramilado características del mudéjar aragonés. En lo alto, las bóvedas nervadas de su única nave despliegan grandes rosetones en forma de flor y hasta dragones negros que hacen volar la imaginación.

Una clase de historia entre sus muros

Esta evocadora iglesia mudéjar comenzó a construirse allá por el siglo XIV, la época de esplendor del gótico en la Europa cristiana. En Aragón y en buena parte de España, la tradición artística de la menguante al-Ándalus pervivía gracias a los alarifes que habían quedado en territorio cristiano, y que elevaron las iglesias a niveles de belleza inimaginables.

La propia iglesia conserva inscripciones sobre sus orígenes, por lo que se sabe, por ejemplo, que el maestro de obra Mahoma Rami fue su artífice, un albañil que fue el favorito del Papa Luna. Otra inscripción permite saber que su finalización tuvo lugar en 1426.

Con su porte inconfundible, el templo mudéjar de Santa Tecla traslada al visitante a una época en que España era un crisol de tradiciones y herencias culturales, y que además dejó algunas de las obras más sugestivas del patrimonio artístico.

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