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A orillas del Duero: el magnífico monasterio mudéjar con baños árabes y un patio de encanto andalusí

Esta impresionante construcción acoge entre sus paredes elementos arquitectónicos de distintos estilos y varios siglos de la historia de España.
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Esta impresionante construcción acoge entre sus paredes elementos arquitectónicos de distintos estilos y varios siglos de la historia de España.

Una de las muestras más importantes de arte mudéjar de Castilla y León debe su esplendor a una curiosa e improbable amistad: la de Pedro I, hijo de Alfonso XI de Castilla, con el octavo sultán nazarí de Granada, Muhammad V, a quien la Alhambra le debe la construcción de algunas de sus estancias más emblemáticas, como el Patio de los Leones.

A pesar de estar en plena conquista cristiana, Pedro I era un gran enamorado de la sofisticación del arte andalusí y consiguió, a través de su amigo el sultán, que algunos de los artistas que habían trabajado en la Alhambra acudieran a Tordesillas para levantar el palacio que su padre había mandado construir a orillas del río Duero.

De palacio a monasterio

Fachada del antiguo palacio y campanario del Real Monasterio de Santa Clara.
Fachada del antiguo palacio y campanario del Real Monasterio de Santa Clara. | Dreamstime

Tras su construcción en la primera mitad del siglo XIV, el palacio sirvió de residencia a las amantes de los reyes. Primero Leonor de Guzmán, favorita de Alfonso XI, y después María de Padilla, amante de Pedro I, disfrutaron del lujo del magnífico palacio mudéjar asomado al Duero.

Pedro I legó el palacio a su hija Beatriz de Castilla en 1362 y le ordenó que lo convirtiera en un monasterio para albergar a la orden de las clarisas. Nació así el Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas, en la provincia de Valladolid, testigo directo de la historia de España durante los siglos posteriores.

Más allá del estilo mudéjar

Patio árabe del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas. | Dreamstime
Patio árabe del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas. | Dreamstime

Tras convertirse en monasterio, el recinto pasó por una serie de remodelaciones para adaptarlo a su nuevo uso y ya no dejaría de sufrir añadidos hasta el siglo XVIII, presentando como consecuencia una interesante mezcla de estilos.

Así, del palacio original de estilo mudéjar se conservan multitud de elementos decorativos, como la fachada —con las llaves del paraíso características del mundo árabe—, la yesería policromada del vestíbulo o los arcos de herradura y lobulados del maravilloso patio árabe porticado. Destacan también los baños árabes, separados del conjunto, que siguen la estructura típica de los baños musulmanes de Andalucía y Levante y están decorados con motivos geométricos y lacería.

En el siglo XV se construyó la iglesia, de estilo gótico y cubierta por un espectacular artesonado que constituye una de las techumbres más apreciadas del país. Entre las capillas adosadas destaca la del contador del rey Juan II, Fernán López de Saldaña, construida en estilo gótico flamígero, que irrumpió con fuerza en la Castilla de la época. En esta capilla de sillería de piedra reposaron durante un tiempo los restos de Juana I de Castilla y su esposo Felipe I el Hermoso.

Testigo de la historia

Vista del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas a orillas del Duero. | Dreamstime
Vista del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas a orillas del Duero. | Dreamstime

La reina Juana I, hija de Isabel la Católica, fue recluida en el monasterio, donde permaneció hasta su muerte en 1555. Tres siglos después, en 1808, Napoleón pasó la Navidad en el monasterio. En 1983 acogió la sesión constitutiva de las Cortes de Castilla y León.

La relación con la historia de España de la villa histórica de Tordesillas y del Real Monasterio de Santa Clara, declarado Bien de Interés Cultural en 1931, es tan estrecha que una visita a este magnífico convento permite recorrerla desde la Edad Media hasta nuestros días.

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