fbpx

Declarada Patrimonio de la Humanidad: la increíble cueva considerada «la máxima representación del espíritu creador humano»

La Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad esta extraordinaria cueva con pinturas rupestres en el norte de España.
shutterstock_2626322763
Imagen: Shutterstock
La Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad esta extraordinaria cueva con pinturas rupestres en el norte de España.

La Cueva de Altamira, en Santillana del Mar, Cantabria, es una cavidad natural que alberga uno de los conjuntos de arte prehistórico más importantes de España y del mundo. No es de extrañar que la Unesco le otorgara el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad.

Un descubrimiento extraordinario

En 1875, Marcelino Sanz de Sautuola descubrió la cavidad avisado por un tejero asturiano llamado Modesto Cubillas. Sanz de Sautuola, propietario de las tierras y aficionado a la paleontología, realizó excavaciones en la cavidad. Entre 1875 y 1879 encontró los grandes cuadrangulares del fondo de la cueva. 

Ese mismo año, su hija María halló los famosos bueyes que cubrían la bóveda. En 1880, Sanz de Sautuola publica los resultados de sus excavaciones, dando a conocer el yacimiento. Se genera una gran controversia en torno a la originalidad de las pinturas. Los prehistoriadores franceses dudaban de su origen prehistórico.

No obstante, los descubrimientos de arte prehistórico en Francia propiciaron el reconocimiento de la cueva por parte de la comunidad científica. Desde el momento, muchos han sido los estudios sobre Altamira.

Descubriendo la Cueva de Altamira: los secretos de un Patrimonio de la Humanidad

Entrada a la cueva
Entrada a la cueva. | Alonso de Mendoza, Wikimedia

La cueva está situada en un lateral de una pequeña colina. Hace cerca de 13 000 años, la entrada se habría derrumbado, sellando el acceso a la cueva. Esto fue fundamental para la conservación del yacimiento arqueológico.

No presenta una gran extensión. Se han definido varias zonas: un vestíbulo, la Sala de los Polícromos, la Sala de los Tectiformes, una galería, la Sala del Bisonte negro, la Sala de la Hoya y la Cola de Caballo.

Un recorrido por los diferentes espacios de una cueva fascinante

El vestíbulo fue probablemente uno de los lugares más habitados en la cueva desde comienzos del Paleolítico superior. La mayoría de las excavaciones arqueológicas se han llevado a cabo en esta sala. Se han encontrado importantes muestras de arte mobiliar, como bastones de mando con decoración y piezas óseas.

La Sala de los Polícromos es conocida como la 'Capilla Sixtina del arte cuaternario'. Recibe este nombre por las pinturas polícromas que cubren toda su bóveda.

En ella se encuentra el famoso conjunto de bisontes. Estos están realizados primero, mediante grabado en la roca, y posteriormente policromados. Las figuras muestran un gran realismo y una fascinante expresividad. Los encontramos en diversas posturas (erguidos, encogidos…).

Los famosos bisontes de la Cueva de Altamira
Los famosos bisontes de la Cueva de Altamira. | Shutterstock

Además, también aparecen representadas otras figuras como la Gran Cierva. Es la figura de mayor tamaño del conjunto, con más de 2 metros. Presenta un gran realismo y una gran destreza técnica.

Igualmente, en la sala también hay manos en negativo en tonos morados y otros bisontes en negro. También aparecen figuras antropomorfas y diversos signos.

Los muros de las galerías del interior y la sala central están cubiertos de grabados de cérvidos y équidos. En la Sala de los Tectiformes encontramos muchos de ellos cubiertos de pigmentos rojos en el techo.

En la Cola de Caballo se encuentran las famosas máscaras, que se adaptan a la forma de la roca. También hay cuadrangulares negros y otros grabados en pigmento negro.

Las interpretaciones que se han dado a las pinturas parietales de Altamira han sido muchas. Unos les conceden significado religioso, a fin de propiciar la caza. Otras teorías, incluso, las vinculan con el totemismo, e incluso el arte por el arte.

El Museo de Altamira y la Neocueva

Trabajos arqueológicos en la Neocueva de Altamira
Trabajos arqueológicos en la Neocueva de Altamira. | Alonso de Mendoza, Wikimedia

La Cueva de Altamira no está abierta al público, por lo que se habilitó una réplica, la Neocueva, en el Museo de Altamira. Se trata de una reconstrucción científica realizada por Matilde Múzquiz y Pedro Saura. Muestra el aspecto de la cueva durante el Paleolítico Superior. La calidad de la réplica es excepcional.

La Neocueva ha permitido que se pueda disfrutar de unas pinturas idénticas a las originales sin deteriorar el yacimiento.

El Museo de Altamira, además, conserva todos los hallazgos descubiertos en la cueva de Altamira. En sus fondos también están los descubrimientos de otras cuevas cántabras como la del Morín.

En definitiva, es evidente que el valor de esta cueva es incalculable. Tal y como podemos leer en la página del Ministerio de Cultura: «La cueva de Altamira es la máxima representación del espíritu creador humano. Presenta un arte en grado de excelencia. Las técnicas artísticas (dibujo, pintura, grabado), el tratamiento de la forma y el aprovechamiento del soporte, los grandes formatos y la tridimensionalidad, el naturalismo, la abstracción y el simbolismo, todo está ya en Altamira».

 

También puedes leer este artículo en inglés y francés.

Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍​🎉