El monasterio fantasma de León: unas ruinas con premio internacional
Tras un largo periodo de abandono y saqueos, Europa premia la recuperación de las ruinas del segundo monasterio más importante de León.
Tras un largo periodo de abandono y saqueos, Europa premia la recuperación de las ruinas del segundo monasterio más importante de León.
La necesidad de proteger y conservar el patrimonio artístico es indiscutible en la sociedad moderna. Sin embargo, muchos son los ejemplos de arquitectura religiosa que, por vicisitudes históricas o mala gestión, han acabado en ruinas, saqueados o invadidos por la vegetación. Según la asociación Hispania Nostra, hay casi 400 monumentos religiosos abandonados en España. Su recuperación es una deuda pendiente con la historia.
Testigos olvidados de la historia
Al sureste de la provincia de León, en la ribera derecha del río Esla, un extraordinario conjunto de monasterios medievales dan testimonio del esplendor económico y religioso que tuvo el Reino de León. Pese a su relevancia cultural, con el tiempo algunos de ellos fueron abandonados a su suerte. Es el caso de las ruinas del Monasterio de San Pedro de Eslonza.
En su día el segundo monasterio más importante de la provincia después del Monasterio de San Benito en Sahagún, fue expoliado e invadido por la vegetación durante casi 200 años. A pesar de su reconocimiento como Bien de Interés Cultural en 1931, se convirtió en un conjunto fantasmal donde reinaba un silencio sobrecogedor. Un proyecto de conservación, premiado a nivel internacional, se esfuerza hoy por rehabilitarlo.
Origen y esplendor de San Pedro de Eslonza
El monasterio se construye a finales del siglo X para servir de hogar a una comunidad de monjes benedictinos. Destruido poco después por Almanzor y reconstruido gracias a las donaciones de la Infanta Urraca de Zamora, se convierte en un referente espiritual y artístico de la región.
Su época de mayor esplendor llega tras su siguiente reconstrucción, ya en el siglo XVI, cuando se le añaden tres portadas renacentistas y un gran claustro plateresco. Ya en el siglo XVIII, se levanta una imponente fachada en estilo barroco. Prueba de la importancia que llegó a tener es la presencia documentada en el monasterio de dos figuras esenciales de la Ilustración, Benito Jerónimo Feijoo y Gaspar Melchor de Jovellanos.
Caída en desgracia y saqueos del patrimonio
En el siglo XIX, tras la desamortización de Mendizábal, San Pedro de Eslonza quedó condenado, como tantos otros cenobios españoles, al abandono y al expolio. Elementos mozárabes, románicos, platerescos y barrocos fueron saqueados y vendidos o usados para levantar otros templos e incluso viviendas. Así, las fachadas se trasladaron a la Iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva en León, mientras que el retablo mayor, las campanas o el coro se encuentran en el pueblo de Villamañán.
Una restauración sostenible e integrada con el paisaje
A pesar de su amarga historia, las ruinas de San Pedro de Eslonza tienen hoy una segunda oportunidad. Un proyecto de rehabilitación ha conseguido recuperar este lugar histórico del patrimonio de Castilla y León y volver a abrirlo a las visitas. Este proyecto ha conseguido un importante reconocimiento internacional al ser galardonado en los Premios Europeos del Patrimonio por su sostenibilidad y su impacto positivo en el entorno y la sociedad.
A tan solo 22 km de la ciudad de León, estas ruinas permiten al visitante adentrarse en un melancólico viaje por la historia en un entorno privilegiado, que invita a la reflexión acerca del papel que juega el arte en la naturaleza y en la revalorización del mundo rural.
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