La mayor pasarela peatonal de madera de Europa: 270 metros que cruzan un río y un paraje natural
Hay construcciones que van más allá de su función práctica y llegan a convertirse en una parte inseparable del paisaje que las acoge. Obras pensadas para unir orillas, salvar distancias o facilitar el paso que, al hacerlo, entablan un armonioso diálogo con la naturaleza de alrededor.
La madera, el agua y la luz se combinan en estructuras como esta pasarela peatonal, un verdadero escenario desde el que contemplar la belleza del entorno. Es un ejemplo de cómo la ingeniería respetuosa realza la riqueza de los lugares y permite a los visitantes llevar su experiencia a otro nivel.
La pasarela del Guadalhorce, emblema de un paisaje singular
En la desembocadura del río Guadalhorce, en la provincia de Málaga, se encuentra uno de los rincones más atractivos para quienes buscan combinar naturaleza, senderismo suave y unas vistas difíciles de olvidar. Ese rincón es la gran pasarela peatonal sobre el río, que conecta las dos orillas del paraje natural.
Un hito de la ingeniería
Esta estructura, inaugurada en 2020, se ha convertido en la pasarela peatonal de madera más larga de Europa, con más de 270 metros de longitud. Diseñada para integrarse de manera respetuosa en el paisaje, permite a senderistas, ciclistas y amantes del paseo recorrer sin dificultad este paisaje protegido, uniendo la desembocadura del río con el litoral.
Las formas ondulantes y orgánicas de la pasarela constan de siete vanos, con uno central de casi 70 metros sobre el lecho del río. En la construcción se emplearon más de 200 toneladas de madera de pino, y otras 15 de acero inoxidable. Desde su terminación, se ha convertido por sí misma en un reclamo para visitar una zona de alto valor medioambiental.
El Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce, un oasis malagueño
El recorrido hasta la pasarela es tan accesible como agradable: rodeado de lagunas, dunas y vegetación ribereña, sirve de refugio a numerosas especies de aves. No es raro avistar flamencos, garzas o cormoranes, y para ello hay varios observatorios. Por lo demás, los atardeceres desde el puente son un espectáculo de color que se refleja en las aguas del mar y del río.
Este tramo es parte de la Senda Litoral, la ruta de casi 200 kilómetros que recorre toda la costa de Málaga. Gracias a la pasarela, ya es posible pasar sin interrupción por este sensacional camino, que incluye playas magníficas y rincones verdes como el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce. Un lugar idílico donde respirar calma y dejarse llevar por el canto de las aves.
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