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Maravillas de Málaga ciudad que hay que ver al menos una vez en la vida

Bañada por el sol mediterráneo y rebosante de arte e historia, Málaga es mucho más que una mera parada turística. He aquí las maravillas de Málaga ciudad.
Bañada por el sol mediterráneo y rebosante de arte e historia, Málaga es mucho más que una mera parada turística. He aquí las maravillas de Málaga ciudad.

Desde las majestuosas ruinas romanas hasta los museos que rinden homenaje a su hijo más famoso, en Málaga cada rincón nos cuenta una historia. Sus calles son un verdadero laberinto de contrastes, donde lo antiguo se funde con lo moderno y el poderoso espíritu de la ciudad nos invita a explorarla.

Si alguna vez te has preguntado cuáles son las maravillas de Málaga ciudad que no hay que dejar pasar, vamos a hacer un recorrido memorable por esos lugares que capturan la verdadera esencia de esta ciudad deslumbrante.

Málaga eterna: los tesoros que todo viajero debe conocer

La alcazaba, un viaje al pasado árabe

 

Vista de Málaga y su alcazaba
Vista de Málaga y su alcazaba. | Shutterstock

Imagina caminar entre los muros de una fortaleza milenaria que domina la ciudad, sintiendo la misma brisa que una vez acarició a los gobernantes de la época andalusí. La alcazaba, con su porte imponente, nos invita a explorar jardines, fuentes y patios que nos susurran leyendas de su pasado.

Desde lo alto, con el Mediterráneo extendiéndose frente a nosotros, las vistas nos trasladan a otra época en la que la frontera entre la historia y la imaginación se difumina. Erigida en el siglo XI sobre el monte Gibralfaro, que da nombre al alcázar o castillo, la alcazaba sigue deslumbrando por su perfecta integración en el paisaje de Málaga.

La Manquita, la preciosa catedral de Málaga

Catedral de la Encarnación
Catedral de la Encarnación. | Shutterstock

La Catedral de la Encarnación, situada frente a la plaza del Obispo, es uno de los mayores tesoros del Renacimiento andaluz. Tras conquistar la ciudad, los Reyes Católicos señalaron este punto como el lugar donde debía erigirse un templo cristiano, y el resultado es extraordinario.

Los aires góticos de sus inicios, avanzado ya el siglo XVI, pronto dieron paso a un estilo renacentista exquisito, en el que fue el segundo edificio más alto de Andalucía (solo superado por la Giralda de Sevilla) hasta fechas recientes. Con todo, a pesar de su larga construcción, la catedral quedó inconclusa, y la ausencia de su segunda torre ha dado lugar al apelativo cariñoso de «La Manquita».

El Museo Picasso, templo del arte

Interior del Museo Picasso. | Shutterstock
Interior del Museo Picasso. | Shutterstock

Pisar el Museo Picasso de Málaga es entrar en el universo íntimo de uno de los artistas más influyentes del siglo XX, hijo destacado de esta ciudad. En él, no solo contemplamos sus obras, sino que nos sumergimos en su proceso creativo. Cada trazo, cada color, cada forma habla de la pasión y el genio del pintor.

El edificio que alberga el museo no es uno cualquiera, sino que se trata de una destacada muestra de la arquitectura civil del siglo XVI, el palacio de los Condes de Buenavista. El palacio integra un delicado estilo renacentista con fachada plateresca y algún detalle mudéjar. Sus líneas armoniosas son el mejor contrapunto para un arte tan vibrante como el de Picasso.

El teatro romano, legado del Imperio

El teatro romano de Málaga
El teatro romano de Málaga. | Shutterstock

Desde las gradas del teatro romano de Málaga y con los ojos cerrados, casi se puede sentir el eco de las antiguas actuaciones que resonaban en este espacio, ahora milenario. La piedra, gastada por el tiempo, nos trae las comedias y tragedias que cobraban vida ante el público romano. Hoy tiene el bullicio de la ciudad moderna a sus espaldas, pero nos sigue permitiendo conectar con ese pasado.

El teatro se asienta en el mismo cerro que la alcazaba, aprovechando su lecho como hacían los teatros griegos. Quedan restos de la rica ornamentación, a base de grandes losas de mármol. Su descubrimiento fortuito en 1951 agitó vivos debates que, por suerte, llevaron a su restauración y recuperación para la ciudad.

El refugio espiritual del Santuario de la Victoria

Interior del Santuario de la Victoria
Interior del Santuario de la Victoria. | Shutterstock

El Santuario de la Victoria es otra de las joyas de la arquitectura religiosa de Málaga, y destaca por ser el hogar de la patrona, Santa María de la Victoria. El camarín donde se alberga la imagen es de lo mejor del barroco, pero también impresiona la cripta de los condes de Buenavista. En este punto tuvo su campamento Fernando el Católico durante el asedio de la ciudad en 1487.

Dentro del santuario, el silencio se convierte en el lenguaje de lo sagrado. La espiritualidad y el glorioso estilo barroco se funden. Lo que desde fuera era discreción, en el interior estalla en frescos, retablos dorados y la majestuosidad del mencionado camarín de la Virgen. Es inevitable sentarse en uno de los bancos y elevarse en un aura de devoción y misterio.

La lujosa elegancia del Palacio de Miramar

Palacio de Miramar
Palacio de Miramar. | Shutterstock

Imponente y señorial, el Palacio de Miramar es el sumun de la elegancia. Se considera la obra más destacada del arquitecto Fernando Guerrero Strachan, quien también fue alcalde de la ciudad. El edificio fue inaugurado en 1926, en un deslumbrante estilo modernista y mirando a la bahía, en el barrio de La Caleta.

Proyectado como hotel, ha tenido otros usos a lo largo de su historia, pero ha vuelto a los orígenes como alojamiento de gran lujo. Su interior nos transporta a una época de esplendor y sofisticación, mientras que su terraza, abierta al mar, ofrece unas vistas magníficas. Podemos imaginar a personajes ilustres paseando por los jardines, y la Málaga más aristocrática caminando por sus salones.

La iglesia de Santiago Apóstol, esencias mudéjares

Interior de la iglesia de Santiago Apóstol
Interior de la iglesia de Santiago Apóstol. | Shutterstock

Si hay un lugar en Málaga que guarda entre sus muros el alma misma de la ciudad, tiene que ser la iglesia de Santiago Apóstol. Fundada en el siglo XV, este templo une la tradición cristiana con la herencia árabe, plasmada en su hermosa torre campanario mudéjar. Es, además, la iglesia donde Pablo Picasso recibió el bautizo.

Su valor histórico tiene que ver con el origen de la ciudad cristiana, y es que fue la primera de las cuatro parroquias auspiciadas por los Reyes Católicos, dentro de los muros de la vieja ciudad islámica. E incluso, llegó a ser catedral antes de que se finalizara la de la Encarnación. El interior sorprende por su diseño barroco, en el que las yeserías y la cúpula aportan un lenguaje totalmente distinto.

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