A orillas de un embalse: el pueblo navarro rodeado de bosques que custodia una iglesia gótica y ruinas de fantasía
A tan solo media hora al norte de Pamplona y rodeado por los frondosos bosques del Valle de Esteribar, un puñado de casas blancas de tejas rojas, entre las que sobresale la torre puntiaguda de una iglesia, proyecta su reflejo sobre la masa de agua que lo rodea. Se trata de Eugi, una pequeña localidad del Pirineo navarro con una apasionante historia sepultada durante 200 años bajo la espesa vegetación.
Arquitectura, naturaleza e historia en un mismo rincón
Pocos lugares aúnan en tan pocos kilómetros semejante combinación de belleza natural y valor patrimonial e histórico. El nacimiento del río Arga en pleno bosque del Quinto Real, la proximidad del Camino de Santiago Francés y la innegable magia de los rincones abandonados hacen de este pueblo navarro un destino ideal sean cuales sean los intereses del visitante.
Un embalse que parece un lago
El embalse de Eugi fue construido a finales de los años 60 para regular el caudal del río Arga y abastecer de agua potable a Pamplona y su comarca. La historia de los pantanos españoles se repite en este pueblo navarro: su construcción cambió radicalmente la vida de sus habitantes y sepultó parte del pueblo bajo las aguas.
Hoy, este embalse, que se asemeja a un hermoso lago helvético rodeado de bosques y montañas, es uno de los paisajes destacados del maravilloso otoño navarro. Se puede visitar siguiendo la ruta de senderismo que lo bordea, entre los robles y hayas del Quinto Real, admirando las vistas panorámicas que ofrece la ascensión al monte Azegi, o practicando actividades como la pesca o el kayak en el propio embalse.
Una iglesia de aires medievales
Dentro del pueblo, una construcción de piedra rosácea destaca entre las casas blancas atrayendo irremediablemente la mirada. Construida en 1898 en estilo gótico y profusamente reformada con posterioridad, la Iglesia de San Gil destaca por su pórtico en forma de arco y la torre campanario de reminiscencias medievales que la corona, aportando color y belleza al perfil de Eugi.
Una fábrica abandonada que parece un set de rodaje
Sin duda, el principal atractivo de Eugi son las fantásticas ruinas de la Real Fábrica de Municiones, que constituyen los restos más antiguos de arquitectura industrial de Navarra. Construida en 1766 a tan solo ocho kilómetros del pueblo, en 1794 la fábrica fue destruida por los franceses y ya nunca recuperó su actividad. Tras más de 200 años de abandono en los que fue invadida por los árboles y el musgo, en 2012 se iniciaron los trabajos de recuperación y en 2016 fue declarada Bien de Interés Cultural.
La Real Fábrica de Municiones de Eugi fue pionera en la aplicación de nuevos modelos de trabajo y llegó a dar cobijo a 500 personas, por lo que disponía de escuela, médico e iglesia propios. Su principal actividad era la producción de balas de cañón, de las que aún se conservan algunas en el río e incluso dentro de las casas de los vecinos, que las usaban antiguamente para calentar leche y hacer cuajada.
Sus ruinas, con chimeneas, molinos y arcos de sillería sobre el río, componen un escenario repleto de misterio que, junto con su hermana de Orbaizeta, atrae a numerosos amantes de la fotografía y nos transporta, como por arte de magia, al interior de una película.
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