El embalse más pequeño de España: 22 hectáreas y menos de 4 hm³ en un parque natural
Los embalses salpican gran parte de la geografía española, y no solo le añaden notas de color y vida, sino que tienen el poder de cambiarlo todo a su alrededor. Las grandes presas son casi mares interiores, pero el embalse más pequeño de todos sorprende por su aire coqueto y su admirable entorno.
Así es el embalse más pequeño de toda España
Un espejo en medio del monte
El embalse más discreto de los que se reparten por España es el de Guara, y su silueta de tonos turquesa se dibuja allí donde el terreno comienza a anunciar la majestuosidad del Pirineo de Huesca. Recibe el nombre de Embalse del Calcón, el río que lo nutre de agua. Alrededor, se extiende el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, un enclave de sorprendente biodiversidad.
En ese punto del Prepirineo aragonés, la tierra se quiebra en cañones que dan lugar a un paisaje dramático y emocionante, y la roca caliza dibuja formas audaces que expresan su propio lenguaje geológico. Se trata de un espacio protegido, de belleza salvaje y una rica variedad de vida, que se refleja todo él en las aguas de esta pequeña joya.
Una larga reivindicación
Situado en el término municipal de Casbas de Huesca, el pantano se construyó en época tan reciente como 1995, pero su historia se remonta más allá. La reclamación de un pantano para regar las tierras circundantes se remonta más de cien años atrás, y lo cierto es que el primer proyecto data de 1910.
De los primeros tiempos de la obra se pueden encontrar todavía viejas poleas, un vestigio que añade una dimensión humana a un paisaje en que la frondosidad de encinas, quejigos y pinos es la protagonista. Los buitres, resguardados en las oquedades de la roca, son el testigo mudo de esa historia con final feliz.
Disfrutar del embalse de Guara
El mayor atractivo del embalse más pequeño de España reside en el vistoso contraste con la grandeza pétrea que lo envuelve, y por suerte son varias las rutas que adentran al visitante en este escenario monumental. Un ejemplo es el itinerario circular que pasa por el dolmen de Peña Fita y el mirador de la Liana, con tremendas vistas de la sierra.
Otro recorrido interesante es el de la ruta P12, también circular, que arranca en el aparcamiento de la Tejería y se adentra junto al río por este mosaico de tonalidades verdes y azuladas, en el que no falta alguna sorpresa como la ermita de Fabana. En cualquier caso, la estrella es el mirador, dotado de acceso adaptado y lugar incomparable para respirar el silencio de este rincón privilegiado.


