Erigido sobre un embalse: el castillo rodeado de bosques en un pueblo fantasma de Aragón
Las imponentes torres del Castillo de Ruesta, en la provincia de Zaragoza, se alzan entre la vegetación como un recordatorio del pasado esplendoroso de una región clave por su situación estratégica. Abandonado hace más de 60 años, hoy renace de sus cenizas gracias a los esfuerzos de rehabilitación y la experiencia única que ofrece a los visitantes la combinación de estos vestigios medievales con el majestuoso paisaje que los rodea.
Un pueblo fantasma con un glorioso pasado
El pueblo fantasma de Ruesta se emplaza en la comarca de las Cinco Villas, en un corredor natural que forma el río Aragón a las puertas del Pirineo aragonés. Su origen se atribuye a la construcción de la fortaleza, levantada por los musulmanes y tomada después por los cristianos en la disputada frontera navarro-aragonesa. La construcción del Embalse de Yesa, a sus pies, fue la causante de su trágico devenir.
La época de mayor esplendor de Ruesta se remonta a los siglos XI y XII, cuando se convierte en paso obligado del Camino de Santiago Francés y se construyen las ermitas de San Juan Bautista y Santiago Apóstol. La localidad vuelve a experimentar un importante crecimiento en los siglos XV y XVI, como atestiguan las casas solariegas con escudos nobiliarios que se conservan entre las ruinas del pueblo.
Sin embargo, su historia se ve truncada en la década de 1960, cuando entra a formar parte de la historia de los pantanos españoles: con la construcción del Embalse de Yesa se inundan las tierras de cultivo de la zona, lo que provoca el despoblamiento masivo de las localidades circundantes.
El Castillo de Ruesta: historia escrita en piedra
La edificación más destacada de las ruinas de Ruesta es su fortaleza, tanto por su emplazamiento, en lo más alto de la colina donde se ubicaba la localidad, como por su monumental tamaño. Se conservan dos torres semiderruidas, unidas por un muro con un gran arco que pudo ser la entrada principal. Rodeado de bosques y abundante vegetación, el castillo ofrece unas fantásticas vistas panorámicas del valle del río Aragón, las montañas que lo rodean y el Embalse de Yesa.
Las ruinas de las ermitas románicas de Ruesta bien merecen también la visita. En la ladera del monte, la sencillez de la Ermita de Santiago Apóstol, rodeada de bosques, invita al recogimiento. Los restos de la Ermita de San Juan Bautista, de la que solamente se conservan el muro y el ábside, hacen una idea del encanto que debió exhibir este templo, que se asoma a las montañas circundantes y al Embalse de Yesa desde un pequeño prado.
El entorno de Ruesta ofrece al visitante multitud de opciones para continuar la visita. Su emplazamiento permite explorar otros castillos emblemáticos de Aragón como Sos del Rey Católico o Uncastillo, así como disfrutar de los paisajes, la gastronomía y la oferta deportiva del Valle del Roncal y los preciosos pueblos pirenaicos de Ansó y Siresa, en el Parque Natural de los Valles Occidentales.
En la actualidad, Ruesta está siendo rehabilitada por la Confederación General de Trabajadores a través de un proyecto social y cultural que ha levantado dos albergues y una Casa de Cultura, y está renaciendo gracias a los peregrinos que transitan el tramo aragonés del Camino de Santiago y los turistas que acuden atraídos por la fascinante historia que cuentan sus ruinas.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉

