Más de 1200 metros de desnivel y 11 km de longitud: así es el magnífico barranco declarado Bien de Interés Cultural
Al sudeste de la isla de Gran Canaria, en la provincia de Las Palmas, se yergue un imponente escenario. La vegetación que cubre la superficie deja entrever ciertas zonas amarronadas, fruto de las abruptas montañas que producen un paraje en forma de V. Así, entre los municipios de Ingenio y Agüimes se despliega un paraje cuya magnitud lo ha convertido en uno de los barrancos más grandes de las Islas Canarias.
Barranco de Guayadeque, un ecosistema de protección especial
Con un total de 743,7 hectáreas, la naturaleza idiosincrática del Barranco de Guayadeque le ha merecido un reconocimiento a su altura. A finales del 2004, la Comisión de Ordenación del Territorio y Medioambiente de Canarias aprobó un informe en el que recogían las medidas de conservación que se debían llevar a cabo para proteger dicho paraje, declarado Monumento Natural en el año 2000.
Tal y como recoge el documento, este barranco, producto de la acumulación de numerosos procesos erosivos, destaca por lucir vistosas paredes escarpadas y una pronunciada red de diques que le otorgan su particular relieve. Pero, más allá de la brusca belleza de sus muros, este entorno inusual es el hábitat de diversas especies vegetales y animales en peligro de extinción.
De hecho, parte de su importancia reside en que algunos de los ejemplos de la flora del lugar son especies endémicas exclusivas del barranco. Muestras de ello son dos tipos de arbusto profundamente amenazados: la garbancera (Kunkeliella canariensis) y la dama (Parolinia platypetala).
Importancia histórico-cultural
No obstante, y al margen de la profusa naturaleza que irradia, su valor arqueológico también es digno de mencionar. Concretamente, en el barranco se han listado un total de 13 conjuntos arqueológicos que se desglosan en cuevas funerarias, cuevas que funcionaban a modo de granero y cuevas que cumplían un rol habitacional.
Además, se han recogido hasta 100 bienes etnográficos diferentes, todo un catálogo que le ha valido la denominación de Bien de Interés Cultural; un inventario imprescindible para conocer la vida prehispánica de los aborígenes en la isla. Pero el Barranco de Guayadeque no está deshabitado. Aparte de diferentes restaurantes y una ermita excavados en las rocas volcánicas de la zona, existen dos pequeñas unidades poblacionales: Cueva Bermeja y Montaña Las Tierras.
Senderismo y contemplación de la naturaleza
El territorio puede también ser explorado por quienes lo deseen. Sin dejar de tener en cuenta la protección que descansa sobre el barranco y que debe cuidarse por encima de todo, los visitantes que disfruten del senderismo podrán ponerlo en práctica a través de una ruta de 11 kilómetros dispuesta para tal propósito.
Asimismo, en el propio terreno se encuentra el Centro de Interpretación del Barranco de Guayadeque, que permite al turista conocer los detalles históricos y medioambientales que hacen único a este paisaje de Gran Canaria.

