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Tiene 4 ríos y 2 cuevas increíbles (una es Patrimonio de la Humanidad): el pueblo cántabro donde el tiempo se detiene

Entre sus espectaculares cuevas, destacan un entramado kárstico de 12 kilómetros y una cueva reconocida por la Unesco.
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Entre sus espectaculares cuevas, destacan un entramado kárstico de 12 kilómetros y una cueva reconocida por la Unesco.

Ramales de la Victoria es un pintoresco pueblo del interior de Cantabria que tiene mucho que ofrecer a quien lo visita. Sin ir más lejos, aquí se concentra uno de los conjuntos arqueológicos más relevantes de la región. Son decenas de yacimientos situados en cuevas que conforman una huella de la presencia humana desde la prehistoria hasta la Edad Media.

Entre todas las grutas con las que cuenta Ramales de la Victoria destacan dos: la cueva de Cullalvera y la de Covalanas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2008. 

Las fascinantes cuevas de Ramales de la Victoria

Cueva de Cullalvera: 12 km de recorrido

Cueva de Cullalvera
Cueva de Cullalvera. | Shutterstock

Al pie del monte Pando se encuentra la espectacular cueva de Cullalvera, que cuenta con un entramado kárstico de 12 kilómetros de recorrido. Una cavidad de proporciones monumentales que se ha formado gracias a la acción del agua sobre la roca durante miles de años.

La grandeza de sus dimensiones ya se augura desde su entrada, que posee 14 metros de ancho por 28 metros de alto. Desde ella llega una fuerte corriente de aire que emerge hacia el exterior. 

Lo mejor es que el recorrido por el interior de la cueva de Cullalvera está adecuado para personas con movilidad reducida gracias a una pasarela de 400 metros. Actualmente la cueva actúa como una surgencia de agua a través de la cual se canalizan los cursos de los alrededores. Los días de abundante lluvia el río vuelve a crecer en su interior, fluyendo por debajo de la pasarela que se recorre durante la visita.

Desde la prehistoria, el ser humano estuvo vinculado a esta cueva, decorando las paredes interiores con animales y signos. La cueva cuenta con expresiones rupestres que poseen aproximadamente 13 500 años de antigüedad. Las manifestaciones que distan en torno a un kilómetro de la entrada no se pueden visitar debido a su ubicación. Durante la Guerra Civil se usó como refugio.

Cueva de Covalanas, Patrimonio de la Humanidad

Ciervas en la cueva de Covalanas
Ciervas en la cueva de Covalanas. | Gobierno de Cantabria, Wikimedia

Siendo Patrimonio de la Humanidad de la Unesco e incluida en el listado «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del Norte de España», la promesa de la cueva de Covalanas es muy alta. Tanto es así que se trata de la segunda cueva de arte paleolítico hallada en la Cornisa cantábrica tras la famosa Altamira.

En todo caso, el descubrimiento de la oquedad hay que agradecérselo al sacerdote Lorenzo Sierra y al arqueólogo Hermilio Alcalde del Río en el año 1903. Es conocida por ser la cueva de las ciervas rojas, ya que son las pinturas que más abundan en su interior. 

La cueva de Covalanas se encuentra cerca de Ramales de la Victoria, concretamente en una pared moldeada por el río Calera, espacio de calizas urgonianas del Cretácico Inferior. La entrada ya augura lo especial de esta cavidad en medio de las montañas, pues parece que el entorno quisiera preservar el interior de la cueva guardando sus secretos para sí. Esto se ve en el gran abrigo que hace la roca sobre la boca de entrada de la cueva, casi encerrando su acceso. 

Ya desde el inicio la cueva impresiona por su entramado subterráneo. Resulta que en la boca de entrada de la cueva de Covalanas surgen dos galerías casi paralelas: la galería de las Pinturas y la galería de la Música.

Según se baja, se encuentra la cavidad de las pinturas, aquella que conforma la visita y que destaca por sus pequeñas dimensiones. Esta es la que cuenta con las representaciones rupestres que han hecho tan popular a esta cueva. Sin embargo, desde el punto de vista de la espeleología la galería no posee tanto interés, pues carece casi de formaciones geológicas. 

El poder contemplar el gran número de figuras rojas de esta oscura cavidad es un viaje al pasado prehistórico casi momentáneo. En las paredes de la roca destacan los dibujos de ciervas de distintos tamaños, dispuestas tanto hacia el interior como al exterior de la cueva.

Según han catalogado los expertos, la técnica que se llevó a cabo para realizarlas es el tamponado. Un total de 18 representaciones de ciervas a las que hay que sumarles un uro, especie de familia salvaje del toro, un caballo, animales que no se han podido identificar, un torno y una cabeza. También se pueden observar signos abstractos cuyo significado todavía se ignora. 

Río Asón en Ramales de la Victoria
Río Asón en Ramales de la Victoria. | Dreamstime

En esta cueva predomina el trazado mediante contorno punteado hecho con los dedos. Esta técnica es muy particular de cuevas que se encuentran entre la cuenca del río Sella, como Asturias, y el río Nervión, en Vizcaya.

No obstante, la mayor concentración se sitúa en la cuenca del río Asón, sobresaliendo los conjuntos de La Pasiega y El Pendo. Esta distribución deja patente la existencia de grupos humanos con sólidos vínculos gráficos entre los distintos valles. Aunque es complicado ubicar exactamente la cronología de estas pinturas, parece que datan del 20 000 a. C.