La ciudad con más iglesias románicas del mundo está en España: tiene más de 23 templos repartidos en su casco histórico
Sobre una colina, en la margen derecha del Duero, existe una ciudad que protagonizó feroces asedios medievales. Situada entre las comarcas de la Tierra del Pan y la Tierra del Vino, se alza este museo vivo del románico. Además, es una de las grandes paradas de la Vía de la Plata en su camino a Santiago de Compostela. Descubre la historia y los mejores lugares que ver en Zamora capital.
A pesar del reducido tamaño de su casco histórico, lo que hay que ver en Zamora es tanto que si se desea ser exhaustivo llevará un par de días completos. La ciudad posee museos, una muy singular catedral y numerosas iglesias. Con toda seguridad, se trata de la localidad con más románico de España y del planeta.
Historia de Zamora, la ciudad que no se ganó en una hora
Antes de conocer los mejores lugares que ver en Zamora, lo ideal es repasar su historia. Esta se inicia con los vacceos, aunque también se relaciona con los lusitanos comandados por Viriato, muerto en el año 139 a. C. El héroe lusitano que se enfrentó a Roma fue adoptado como ídolo local. Los romanos tomaron un asentamiento vacceo al que llamarían Ocelum Durii (ojos del Duero). El enclave serviría como lugar de descanso en la Vía de la Plata que, partiendo de Mérida, llegaba hasta Astorga.
En el siglo V, durante la descomposición del Imperio Romano, la zona fue ocupada por los suevos. Los germánicos, en el año 569, llamaban a esta ciudad Senimure. Sin embargo, acabaría siendo conquistada por los visigodos de Leovigildo hacia el 575.
Los árabes la tomaron en torno al año 714, llamándola Azemur y Semurah. Aunque unas décadas después Alfonso I de Asturias se hizo con ella, sería perdida de nuevo. El dominio pasó a los cristianos de nuevo en el 893, gracias al monarca asturiano Alfonso III. Este la repobló con mozárabes toledanos y levantó nuevas murallas.
Durante julio del año 901 se produjo el llamado «día de Zamora». En él, los defensores derrotaron a los musulmanes de Abu Kasiglosim, colgando de su muralla las cabezas de los caudillos islámicos. Dicho muro se encuentra en la actual fachada sur de la Catedral de Zamora, en la calle Balborraz, de Bab, «puerta», y Ras, «cabeza». Más tarde, el 5 de agosto del 939, el califa Abderramán III protagonizó un nuevo ataque, conocido como el del «foso de Zamora». El musulmán cubrió los fosos defensivos con cadáveres de sus propios guerreros para conquistar la muralla y la ciudad. Con todo, ese mismo año y tras la batalla de Simancas, Ramiro II logró recuperar el lugar.
En el año 981, fue Almanzor quien se hizo con el poder zamorano. El dominio duró hasta que el rey Bermudo II de León la retomó hacia el año 987. Diez años después, la ciudad sería arrasada de nuevo por Almanzor en su camino hacia Compostela. Con la muerte en Medinaceli del general musulmán, en el 1002, en los siguientes dos siglos se edificaron el puente, las murallas, la catedral y una veintena de iglesias. Muchos de estos elementos son hoy destacados hitos que ver en Zamora.
El mayor promotor de la población fue Fernando I, quien reedificó y fortificó la ciudad a partir de 1061. Convirtió la población en una plaza inexpugnable y le concedió un fuero. Su hija doña Urraca le sucedió en el trono y, en el año 1072, fue sometida a un prolongado asedio. De tal contienda se generó la conocida afirmación «Zamora no se ganó en una hora». El atacante era su propio hermano, Sancho II de Castilla, que fue asesinado a traición bajo las murallas en el cerco de Zamora.
El 5 de octubre de 1143 se firmó el Tratado de Zamora, por el que el rey Alfonso VII de León reconocía la independencia de Portugal. En esos años de prosperidad es una de las diecisiete ciudades castellanas que tuvieron asiento y voto en las Cortes. Sin embargo, durante el invierno de 1158 se produjo el «Motín de la Trucha». Los villanos incendiaron la iglesia de Santa María, donde perecieron unos nobles que iban a tomar medidas contra ellos. La sorpresa fue que el rey se puso parcialmente a favor de los villanos, despidiendo al caballero que dirigía la ciudad.
Después del siglo XV, la ciudad iría cayendo en una progresiva decadencia. La recesión se prolongaría hasta el siglo XVIII, cuando el lugar experimentó una fuerte recuperación por la protección que recibió de parte de la Corona. Llegado 1809, los zamoranos se enfrentaron a los soldados franceses en el puente de Villagodio, a tres km de la ciudad. Tan desigual liza duró todo el día. Al anochecer habían muerto ciento treinta zamoranos, mientras que trescientos habían sido heridos.
A finales del XIX y principios del XX, la localidad resurgió de nuevo, plasmándose en los 19 edificios modernistas. Su conjunto histórico-artístico poseía ya más de quince templos calificados como Bien de Interés Cultural. No por menos, Zamora es la ciudad europea y del mundo con mayor cantidad de templos románicos.
Qué ver en Zamora, un recorrido por la historia y el patrimonio románico
El recorrido por lo que ver en Zamora arranca por el casco antiguo, de este a oeste. Esta senda discurre en sentido contrario al del crecimiento de la ciudad, desde la parte moderna a la antigua. Gracias a ello, es posible adentrarse poco a poco en el pasado románico zamorano. Merece la pena ir con tiempo para detenerse en los capiteles y arquivoltas de los antiguos templos de esta urbe del Duero.
Desde el parque de la Marina Española, donde se puede dejar el coche, se toma la calle de Santa Clara. La rúa alberga edificios modernistas como el de las Cariátides o el del Banco Herrero. Además, se abren numerosas plazas, como la de la Constitución o la bulliciosa zona del mercado. Conviene detenerse en la iglesia de Santiago del Burgo (siglos XII-XIII, reformada en el siglo XIX), que conserva su disposición original en tres naves. De su terna de portadas, la más interesante es la de la fachada sur. Luce dos arcos gemelos unidos en una ménsula pinjante, capiteles decorados y remate en rosetón con doble celosía.
Todavía en la calle Santa Clara, se llega a la Plaza Mayor de Zamora (siglos XV y XVIII), donde se inicia el casco histórico propiamente dicho. Por el lado sur queda el ayuntamiento viejo (siglo XVI), mientras que enfrente se alza el nuevo ayuntamiento (de 1950). Entre ambos se ubica la iglesia de San Juan de Puerta Nueva (siglos XII-XIV), con un magnífico rosetón. El conjunto monumental está entre los más icónicos que ver en Zamora capital.
Por la estrecha y empinada calle de los Herreros, llena de tabernas, se llega a San Cipriano y la plaza de Santa Lucía, situada en el antiguo barrio judío. Allí está la románica iglesia de Santa Lucía (reconstruida en el siglo XVII). El templo alberga piezas del contiguo Museo de Zamora. Por su parte, tal institución está instalada en el antiguo Palacio del Cordón o de Puñonrostro (siglo XVI), con colecciones de arqueología y bellas artes. Además, en esta zona se ubica el albergue de peregrinos, que da descanso a quienes realizan la Vía de la Plata.
Los caminantes a Santiago de Compostela llegan desde el más conocido monumento fluvial que ver en Zamora. Se trata del Puente de Piedra (siglo XII) de 16 arcos apuntados. Desde él, se puede observar una bella panorámica de la muralla de los siglos IX y XIII, así como de la Catedral de Zamora. En las defensas se conservan la Puerta de Doña Urraca, la Puerta del Obispo y el legendario Portillo de la Traición. Por este pequeño arco de piedra entró, según la tradición, Vellido Dolfos tras matar a don Sancho. El Cid Campeador le seguía muy de cerca en busca de venganza.
Una ciudad salpicada de museos
En la cuesta de Pizarro se encuentra el Centro de Interpretación de las Ciudades Medievales, sobre las características de estas ciudades en general y Zamora en particular. Al lado queda el Mirador Zen sobre el río Duero. Siguiendo el recorrido por lo que ver en Zamora, se encuentra la plaza Viriato. El espacio abierto alberga el Antiguo Hospital de la Encarnación (siglo XVII), actualmente sede de la Diputación Provincial. Frente a él, del lado de la plaza de Claudio Moyano, se alza el Palacio de los Condes de Alba y Aliste. Dicho edificio gótico-renacentista cuenta con un bello patio con doble galería de arcos carpaneles sobre columnas. El palacio es ahora Parador Nacional de Turismo.
En esta zona se halla la iglesia de Santa María la Nueva, en la plaza del mismo nombre. El templo se reedificó en el siglo XII a raíz de su incendio en el célebre «Motín de la Trucha». También está el importante Museo de la Semana Santa de Zamora, tan tétrico como la fiesta de la que trata, que posee 36 grupos escultóricos, túnicas y hábitos de las distintas cofradías y hermandades. La calidad de la exposición le ha convertido en el más visitado de España en su género. Aparte, en las distintas iglesias zamoranas se pueden ver tallas procesionales de reconocida factura.
Muy cerca, en la calle Sacramento, se halla el Museo Etnográfico de Castilla y León. Volviendo hacia la plaza de Viriato, virando a la calle de los Francos, se puede apreciar la iglesia de la Magdalena (siglos XII-XIII). De gran valor es su portada meridional, con arquivoltas decoradas. Dentro puede verse un bello sepulcro románico del siglo XII bajo baldaquino. La dama yacente está acompañada por ángeles que portan su alma, junto a bellos relieves.
Enfrente destaca el Convento del Tránsito, del siglo XVII. Mientras tanto, en las inmediaciones se ve la románica iglesia de San Pedro y San Ildefonso, del siglo XII. La renovación del XV aportó una cubierta con bóvedas de crucería. Gran valor tiene su capilla mayor, de bello rosetón, la portada con tres arquivoltas y el muro meridional. Adicionalmente, custodia los restos de San Atilano, patrón de la ciudad, así como de San Ildefonso de Toledo.
La catedral y el castillo, hitos imprescindibles de Zamora
En la parte más alta de la ciudad se levanta la Catedral de Zamora, dedicada a El Salvador. Construida entre 1151 y 1174 en estilo románico, es un edificio sencillo y monumental. La planta es de cruz latina, con tres naves de cuatro tramos y una cabecera gótica del siglo XVI. Su magnífico cimborrio, hito de referencia que ver en Zamora capital, es de influencia bizantina. Tan especial composición se compone de un tambor con 16 estrechos ventanales y está cubierto por escamas semicirculares de piedra. Destaca asimismo la gran torre-campanario de planta cuadrada, que no llegó a finalizarse. Por su parte, la Puerta del Obispo, en la fachada sur, es la única original románica.
Por dentro de la Catedral de Zamora llama la atención el coro de piedra, situado en el centro del templo, y su sillería, obra de Juan de Bruselas. Entre las capillas de los siglos XV y XVII, brilla la Capilla del Cardenal, con un retablo con tablas de Fernando Gallego (siglo XV). A través de una puerta renacentista se accede al claustro (siglo XVII), en uno de cuyos lados están las salas del Museo Catedralicio. Se trata de un completo espacio con una importante colección de tapices flamencos de los siglos XV al XVII.
Frente a la Puerta del Obispo se halla el edificio dieciochesco del Palacio Episcopal. A su lado, la interesante Casa de Arias Gonzalo o Casa del Cid (siglos XI-XII) se llama así por haber sido habitada por el burgalés Rodrigo Díaz de Vivar. Tras ser nombrado alférez por el rey Sancho II, se convertiría en el Cid Campeador.
Por una puerta plateresca del siglo XVI se accede al parque del Castillo, dispuesto en torno al antiguo alcázar. El conjunto queda rodeado por un profundo foso. El Castillo de Zamora, de origen árabe, aún conserva la torre del homenaje, la puerta y el foso. Por otro lado, la llamada «Casa de los Gigantes» se ha transformado en el Museo Baltasar Lobo y Castillo Centro de Arte. Como indica el nombre, alberga la colección del escultor zamorano perteneciente a la Escuela de París. Cerca está la magníficamente conservada iglesia de San Isidoro (siglo XII), de una sola nave y cabecera cuadrada.
Para terminar, lo mejor es dirigirse a las grandes zonas de tapeo zamoranas. Allí, se pueden combinar los excelentes vinos locales con económicos platillos y raciones. Existen dos destinos principales al respecto. El primero es la zona de Lobos, llamada así en honor a un bar especializado en pinchos morunos. En segundo lugar, la calle Herreros está repleta de bares en los que disfrutar de la gastronomía local. Con el estómago lleno, concluye la visita por los mejores lugares que ver en Zamora capital.
Datos prácticos para visitar Zamora
Coordenadas
41° 29′ 56″ N, 5° 45′ 20″ W
Distancias
Valladolid 93 km, Salamanca 66 km, Madrid 253 km
Altitud
652,6 m
Habitantes
59 506 (2024)
También puedes leer este artículo en inglés y en francés.
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