Construida sobre un cerro: la impresionante ciudad romana con un gran teatro en Burgos
Sus ruinas evocan la grandeza de una ciudad romana que llegó a tener 30 000 habitantes. Fue orgullo de la Hispania imperial, cruce de caminos y escenario de la proclamación del emperador Galba tras la muerte de Nerón. Desde un altiplano en el corazón de Burgos, dominando el paisaje y a merced del viento, custodia 2000 años de historia.
El esplendor de una ciudad romana
Clunia Sulpicia atesoró la monumentalidad y la exquisitez artística de las grandes urbes romanas. Esa antigua gloria se siente a cada paso en unas calles a las que se asomaban templos, termas, un gran foro y decenas de viviendas nobiliarias.
Aquellas casas de patios porticados tenían como pavimento unos elaborados mosaicos que aún despiertan la admiración de quien los contempla. Bajo esos suelos, los sistemas de calefacción aliviaban la dureza de los inviernos burgaleses en los hogares más pudientes.
Esta fue una ciudad avanzada en su tiempo. De hecho, contaba con suministro de agua corriente, todo un privilegio en la época clásica. Lo hizo posible un tesoro oculto: un sofisticado sistema hídrico de galerías y canales subterráneos que servía para explotar los acuíferos y llevar el líquido elemento a viviendas, termas y fuentes.
La gran joya de Clunia Sulpicia
El ocio era esencial en la época imperial y Clunia Sulpicia no fue una excepción. Su teatro es uno de los más impresionantes de la península, tanto como lo fue la ciudad. Para construirlo se horadó la ladera del cerro sobre el que creció la urbe, 100 metros de diámetro que hacen que su grandeza se aprecie desde la distancia.
En su graderío se podían reunir 9000 espectadores, con el magnífico telón de fondo de los paisajes de la comarca de Ribera del Duero. De espaldas a esa postal, en la escena del teatro, el viento parece cobrar voz propia para susurrar historias que, cada verano y en forma de festival, regresan para devolverle la vida.
Resurge así una ciudad romana que acabó en el olvido. El bullicio de viajeros, mercaderes y patricios dio paso al silencio y la oscuridad. Así permaneció hasta que en el siglo XX las excavaciones comenzaron a sacar a la luz ese pasado esplendoroso del que sus piedras son memoria.
Un entorno para descubrir sin prisas
La calma que se respira ahora entre los restos de la ciudad es reflejo de su entorno. Casi a sus pies, pueblos como Peñalba de Castro y Coruña del Conde conservan el sosiego de rincones donde huele a leña en invierno y el tiempo parece detenerse. Unos kilómetros más lejos se puede seguir el hilo de la historia en Caleruega, Santo Domingo de Silos o Peñaranda de Duero.
Aún quedará por explorar la belleza del Cañón del Río Lobos o descubrir joyas tan singulares como la monumental iglesia de Gumiel de Izán. Es el entorno de Clunia Sulpicia, una ciudad romana que aún tiene mucho que contar.
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