Coronado por un castillo: el pintoresco pueblo amurallado de Girona declarado Conjunto Histórico
Emerge en la llanura del Baix Empordà evocando glorias pasadas. Sus vetustas torres se alzan aún poderosas, vigilando desde hace siglos un territorio donde la vista se pierde en campos infinitos de cereales, hortalizas y olivos centenarios. A la sombra de Pals y Peratallada, es una de las joyas medievales más desconocidas de la Costa Brava.
Palau-Sator, un viaje al pasado
Al recinto amurallado de Palau-Sator se accede por la Torre de les Hores. Esas horas, que aquí parecen discurrir con calma, las marca el reloj que corona los 20 metros de altura de la torre. Ya intramuros, unas calles laberínticas invitan a olvidarse del tiempo para descubrir antiguos secretos en cada rincón.
Las casas de piedra, con recios muros y portales adintelados, se arremolinan de forma concéntrica en torno al viejo castillo. Es una mole pétrea con elementos góticos que ha visto pasar mil años de historia y ha tenido propietarios ilustres, como Pedro IV el Ceremonioso.
Memoria en piedra
Palau-Sator conserva otras reliquias de su historia. El trazado de la vieja muralla aún se percibe, aunque engullido en buena parte por viviendas que se apoyan en sus muros. Pese a ello, algunas de sus torres defensivas todavía despuntan, recordando el papel que el pueblo tuvo en la protección de los fértiles campos del Empordà.
A los pies de una de ellas se conservan el viejo lavadero, testigo mudo de la vida cotidiana de antaño, y un pozo artesiano que sirvió de abrevadero de ganado. Fuera también del recinto amurallado se encuentra otra de las joyas arquitectónicas de la villa: la iglesia de Sant Pere, que en algún momento de su historia fue fortificada y conserva algunas almenas y aspilleras.
Un festín para los sentidos
En Palau-Sator la historia se ve y se palpa en cada rincón, acompañada por un silencio que invita a sumergirse en un ambiente en el que reina la calma. Pero hay que dejarse llevar también por los aromas y sabores de una gastronomía deliciosa a la que el paladar no se puede resistir.
La cocina tradicional catalana adquiere su máxima expresión en forma de platos en los que carnes y pescados se aderezan con el aceite de oliva local y se acompañan de las hortalizas de temporada de sus huertas. Un banquete perfecto para reponer fuerzas y explorar los alrededores de Palau-Sator.
Descubriendo el entorno de Palau-Sator
Situado en el corazón de la Costa Brava, Palau-Sator es punto de partida de un sinfín de rutas a pie o en bici por paisajes de gran valor natural. A escasos esperan otros pueblos medievales y maravillas como el Castillo de Montgrí, que goza de unas vistas privilegiadas.
Y tampoco están lejos las idílicas playas de l’Estartit o las Islas Medas, un paraíso subacuático. Palau-Sator ofrece así la oportunidad de conectar con la historia, con la belleza del Empordà y con la tranquilidad de un rincón que conserva toda su autenticidad.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉

