Bañada por el Cantábrico: la villa marinera de Galicia que tuvo un importante puerto
La larga costa del Cantábrico en el norte de España se salpica de infinidad de rincones atractivos. Muchos en forma de hermosos pueblos cargados de historia como Cudillero en Asturias o Castro Urdiales en Cantabria. Al igual que no faltan paisajes de ensueño como, por ejemplo, San Juan de Gaztelugatxe en Euskadi.
Y, por supuesto, en el litoral de Galicia bañado por el Cantábrico abundan lugares fantásticos para una escapada. Uno es la villa marinera de Foz, una de las joyas imperdibles durante un recorrido por la Mariña Lucense.
Foz: una historia de amor con el Cantábrico
La Mariña siempre ha mirado al Cantábrico, como demuestran el puerto de Burela o el pequeño pueblo de Rinlo. Y otro exponente magnífico es Foz, con su ambiente de villa marinera. Y eso que ya han pasado años desde que fuera un importante pueblo pesquero al que llegaban barcos balleneros a descargar sus gigantescas capturas.
De ese largo vínculo marino hablan sus restos más antiguos, como el Castro de Fazouro, ubicado en lo alto de la población. El conjunto arqueológico recuerda a otro enclave emblemático de Galicia, el Castro de Baroña, ya que ambos se asoman al mar y nos trasladan a los tiempos prerromanos de los celtas.
La catedral más antigua de Galicia
Cuando se piensa en Galicia y en catedrales es imposible que no venga a la cabeza el templo de Santiago de Compostela al que llegan peregrinos de medio mundo. Sin embargo, uno de los tesoros mejor guardados de Foz es la Basílica de San Martiño de Mondoñedo, considerada la catedral gallega más antigua.
A solo unos pocos kilómetros tierra adentro de la villa marinera se halla este monumento que remonta sus orígenes al siglo V, cuando llegaron gentes cristianas huidas de las islas británicas. Hoy se descubre un templo posterior y de aspecto medieval, pero es una muestra más de la estrecha relación de Foz con el Cantábrico, tanta que incluso la religión llegó por mar.
Algunas de las mejores playas de Lugo
En cuanto se visita esta villa marinera hay dos factores que fascinan a los recién llegados y que terminan de plasmar la unión de Foz con las aguas cantábricas. Uno de ellos son los muchos restaurantes especializados en la gastronomía gallega y sus pescados. Y otro son las playas, porque Foz presume de ser punto ideal para disfrutar de algunas de las mejores playas de Galicia.
En la propia villa y junto al Faro del Espigón está la Playa de Rapadoira, la más urbana. Pero basta con desplazarse un poquito por la costa focense para descubrir otras playas maravillosas. La más grande es la de Arealonga, pero también merece la pena acercarse hasta la Pampillosa. Aunque quien busque un enclave único puede salir del municipio en dirección a Ribadeo para llegar a la vecina Playa de las Catedrales, declarada Monumento Natural.
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