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Maravillas de Santiago de Compostela que hay que ver al menos una vez en la vida

Santiago de Compostela es mucho más que el final del famoso Camino. La capital gallega une tradición, historia y cultura en una mezcla mágica.
Santiago de Compostela es mucho más que el final del famoso Camino. La capital gallega une tradición, historia y cultura en una mezcla mágica.

Emplazada entre las verdes colinas de Galicia, la ciudad de Santiago de Compostela está declarada Patrimonio de la Humanidad, y envuelve a sus visitantes con un aura muy especial. Desde las imponentes torres de la catedral, alzadas hacia el cielo, hasta las estrechas calles empedradas del centro, la capital gallega seduce en cada rincón.

Las mejores cosas que ver en Santiago de Compostela

La catedral de Santiago, la llamada de los siglos

Catedral de Santiago de Compostela
Catedral de Santiago de Compostela. | Shutterstock

Majestuosa y sobrecogedora, la imagen de la catedral nos impacta desde que la divisamos. El mítico lugar de enterramiento del apóstol Santiago hizo surgir un templo que los siglos han ido perfeccionando, desde la espectacular fachada del Obradoiro hasta la de la Azabachería, pasando por la cabecera y el lado románico en el extremo sur del crucero.

La figura de Santiago se nos muestra como apóstol, peregrino y caballero, una presencia que desde tiempos medievales ha atraído a miles de personas hacia este extremo del continente. El claustro plateresco de la catedral se cuenta entre los más destacados de España, y a la lista de portentos habría que añadir el famoso botafumeiro, el gran incensario que eleva las plegarias hacia el cielo de Galicia.

El Obradoiro, hechizo del atardecer

Ayuntamiento de Santiago de Compostela
Ayuntamiento de Santiago de Compostela. | Shutterstock

Incluso aunque no existiera la catedral, la Plaza del Obradoiro se contaría entre las maravillas de Santiago de Compostela. Su simbolismo para peregrinos y visitantes desborda el simple encanto artístico y estético, que no es menor. Especialmente al atardecer, cuando el sol desciende y baña la plaza con tonos dorados, el tiempo parece detenerse en la ciudad.

Se mire como se mire, la Plaza del Obradoiro es el corazón monumental de Santiago. Su nombre proviene, según algunos, de los talleres de canteros que construyeron la fachada barroca de la catedral. El resto de edificios, como el Hostal de los Reyes Católicos, el Colegio de San Xerome o el ayuntamiento, cierran un recinto impresionante que además condensa la historia de esta ciudad milenaria.

El Mercado de Abastos, festival de los sentidos

Mercado de Abastos
Mercado de Abastos. | Dreamstime

Paseando por el mercado de Santiago, con su riqueza de aromas y sabores, es donde la Galicia más auténtica se despliega. El frescor de los mariscos recién traídos del Atlántico y los vivos colores de frutas y verduras invitan a perderse entre los puestos. Este es el lugar donde acudir para aventurarse en esa joya que es la gastronomía gallega.

No es casualidad que el Mercado de Abastos sea el segundo lugar más visitado de la ciudad, solo por detrás de la catedral. El pulpo, las ostras y las filloas, por mencionar unos pocos productos estrella, convierten la visita en una experiencia más allá de las palabras.

Ecos monásticos en San Martiño Pinario

San Martiño Pinario
San Martiño Pinario. | Shutterstock

El imponente monasterio de San Martín Pinario, o San Martiño, guarda entre sus muros el recuerdo de la vida monástica. Sus patios y recovecos invitan desde siempre a perderse por ellos y soñar con un tiempo donde la paz gobernaba el día a día de este lugar.

El monasterio se encuentra en la Plaza de la Inmaculada, donde se estableció un grupo de monjes benedictinos poco después del hallazgo de los restos del apóstol. Además del monasterio, de líneas muy austeras, merece atención la iglesia, con una llamativa fachada plateresca, una gran cúpula y la extraordinaria sillería del coro.

Colegiata Santa María a Real do Sar, el románico de Santiago

Colegiata Santa María a Real do Sar
Colegiata Santa María a Real do Sar. | Shutterstock

Aparte de la catedral, la Colegiata Santa María a Real do Sar es la otra gran iglesia románica de la ciudad. Su primitiva estructura, que se remonta al siglo XII, es todavía bien visible, como lo es la pila bautismal, de la misma época. El claustro es el único en estilo románico que se conserva en Santiago de Compostela.

Ahora bien, si hay algo que hace única a esta iglesia, son las columnas del interior, inclinadas de una manera sorprendente hacia las naves laterales. La explicación de esta rareza puede estar en lo inestable del terreno, que también provocó el añadido de los descomunales contrafuertes que la hacen inconfundible.

La Alameda, el pulmón verde de la ciudad

La Alameda
La Alameda. | Dreamstime

Toda ciudad que se precie tiene su gran parque, y la capital de Galicia no es una excepción. El parque de la Alameda es el más destacado, y su belleza justifica que aparezca entre las maravillas de Santiago de Compostela. La botánica y la monumentalidad se unen en esta amplia extensión verde, que permite grandes vistas sobre el casco histórico.

Las diferentes construcciones que salpican el parque, como el arco, la capilla de Santa Susana o el quiosco de música, imprimen un aire decimonónico, romántico y señorial, que convierte en una delicia cualquier paseo por sus caminos. Con todo, el origen del parque se remonta al siglo XVI, cuando un noble donó los terrenos para plantar de árboles y arboledas.

El alma universitaria del pazo de Fonseca

Claustro del pazo de Fonseca. | Dreamstime
Claustro del pazo de Fonseca. | Dreamstime

Es conocido de varias maneras: pazo, palacio o Colegio de Fonseca. También Colegio de Santiago Alfeo. Aquí, en el siglo XVI, reunió el arzobispo Alonso de Fonseca los centros de estudios dispersos por la zona, arrancando así la historia de lo que sería la Universidad de Santiago de Compostela. Desde entonces, pasa por ser una de las joyas del renacimiento local.

La fachada plateresca luce el escudo de la familia Fonseca, esculturas del siglo XVII y unos misteriosos dragones que algunos han llegado a relacionar con la cultura maya. En el interior, la belleza no hace más que aumentar, con el hermoso patio y la capilla gótica. Después de muchos y variados usos, el edificio ha acabado siendo un templo del saber, como sede de la Biblioteca General de la Universidad.