Rodeado de bosques en los Picos de Europa: el pintoresco pueblo de León que preside un valle de cuento
Los Picos de Europa son algo más que el primer parque nacional declarado en España. Además de un espacio natural de enorme valor ecológico y paisajístico, también es un territorio donde la mano del hombre se manifiesta en pequeñas poblaciones de montaña dignas de una visita.
Estos pueblos rodeados de preciosas montañas buscan los amables valles para asentarse. Y los hay repartidos por Castilla y León, Cantabria y el Principado de Asturias, las tres comunidades autónomas por las que se despliega el Parque Nacional de los Picos de Europa.
Un precioso pueblo en León
Un caso paradigmático es el Valle de Sajambre, donde espera el acogedor caserío de Oseja de Sajambre, un pueblo de León que ningún amante de la naturaleza y del senderismo debería perderse. Sobre todo, para descubrir su entorno boscoso desbordante de robles y hayedos, así como para caminar por la preciosa ruta del Arcediano.
No obstante, este pueblo leonés también posee otros atractivos. Es imprescindible callejear por el núcleo urbano para ver su iglesia parroquial. Del mismo modo, hay que entrar en La Fonseya, el centro de información del parque nacional, para después dirigirse hacia un espectacular mirador orientado a los Picos de Europa.
Los Picos de Europa leoneses
El conjunto del Valle de Sajambre merece recorrerse con calma y con unas buenas botas de montaña para caminar por sus senderos. Pero una vez llegados a esta área montañosa, hay que estar preparados para descubrir otros rincones naturales, además de algunos de los pueblos más bonitos de Castilla y León.
La lista sería larga. No lejos de Oseja de Sajambre aguarda Riaño. Tampoco hay que perderse Caín, famoso por su vecindad con la transitada Ruta del Cares. Y quien desee respirar la atmósfera más auténtica de estos valles y su aislamiento secular debe llegar hasta Santa Marina de Valdeón, localidad surgida a la sombra de un monasterio medieval en el lejano siglo XI.
Tres comunidades a la vista
La gran ventaja de visitar los Picos de Europa es que permiten ir pasando de una comunidad autónoma a otra, prácticamente sin darse cuenta y descubriendo joyas en cualquiera de ellas. Bien sea en Castilla y León, como acabamos de comprobar, o en las cercanas tierras de Asturias y de Cantabria.
Es difícil elegir. Por ejemplo, cuando se recorren los Picos de Europa asturianos, es obligado empaparse del vértigo de Fuente Dé, de la espiritualidad de Covadonga o de la belleza del lago Enol. Mientras que en el territorio cántabro, cómo resistirse a recorrer las sendas del entorno de Potes o maravillarse en el desfiladero de la Hermida. Sin lugar a dudas, se trata de un entorno que siempre deja con ganas de volver.
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