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Declarada Patrimonio de la Humanidad: la fiesta medieval en la provincia de Alicante que combina pirotecnia y devoción

Además de por su hermoso palmeral, esta ciudad alicantina ha sido reconocida internacionalmente por la celebración de uno de los espectáculos medievales más antiguos del país.
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Imagen: Shutterstock
Además de por su hermoso palmeral, esta ciudad alicantina ha sido reconocida internacionalmente por la celebración de uno de los espectáculos medievales más antiguos del país.

Una noche luminosa, atronadora y emotiva en la que la ciudad alicantina de Elche queda iluminada durante un espectáculo pirotécnico en el que participan numerosas personas desde las terrazas y azoteas de sus viviendas. Así es la Nit de l’Albà —«Noche de la Alborada», en castellano—, que cada 13 de agosto representa uno de los principales actos de las fiestas en honor a la Virgen de la Asunción en esta localidad alicantina, y en la que se queman más de 17 000 kilos de pólvora.

Desde una hora antes de la medianoche, los habitantes de Elche disparan fuegos sin cesar desde balcones, terrazas y azoteas siguiendo una tradición cultivada desde la Edad Media en la que cada familia ofrendaba a la Virgen con un cohete por cada uno de sus hijos. Una espectacular noche que sirve como precedente a la celebración del Misteri d'Elx, una de las primeras fiestas en ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en España.

El Misteri d'Elx, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2008

Interior de la Basílica de Santa María, escenario del Misteri d'Elx​
Interior de la basílica de Santa María, escenario del Misteri d'Elx. | Shutterstock

Cinco minutos antes de vencer el día, las calles y plazas de la ciudad se quedan sin luz eléctrica. Cesan los cohetes y suena en la oscuridad el Himno de la Coronación del Misteri d’Elx, el drama sacro-lírico que recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María, y que se escenifica cada 14 y 15 de agosto en el interior de la basílica de Santa María de Elche. 

De época medieval, esta tradición es el único ejemplo que subsiste de teatro religioso que se viene representando de forma continuada desde el siglo XV, un género de teatro sacro que fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el año 2008. Para entender mejor la curiosidad escénica del Misterio de Elche conviene visitar el Museo de la Festa, que emplea parte de una ermita para recrearlo mediante un espectáculo audiovisual.

Un palmeral de cohetes ilumina la ciudad en honor de la Virgen de la Asunción

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Espectáculo pirotécnico en honor a la Asunción de la Virgen, durante la Nit de l'Albà. | Shutterstock

Llega la Palmera de la Virgen, el momento que los ilicitanos viven con mayor emoción. A medianoche se lanza desde la basílica una palmera con varios miles de cohetes. A 300 metros de altura y cubriendo un radio de 800 metros, su luz alcanza a buena parte de la ciudad logrando iluminarla con tal intensidad que, durante cerca de un minuto, pareciera ser de día en ella. El reto de cada edición es que este efecto se prolongue unos segundos más que la anterior.

Acto seguido, desde la torre del mismo templo, un juego de bengalas recrea la imagen de la Virgen de la Asunción mientras un sistema de sonido de gran potencia hace llegar a todos los rincones la habanera Aromas Ilicitanos, adoptada como himno popular, que no oficial, por los habitantes de esta localidad, quienes la cantan desde terrazas y balcones. Después, y siguiendo la tradición, comen sandía. Terminado este espectáculo, la fiesta se traslada a ras de suelo, a las calles, que son tomadas por cientos de jóvenes para participar en la denominada Guerra de Carretillas, ésto es, en el lanzamiento de cohetes borrachos, conocidos popularmente en la zona como carretillas.

La característica de este elemento pirotécnico es que se desplazan por el suelo a gran velocidad y sin recorrido preestablecido y que cuando llegan a su final expulsan siete nuevos pequeños cohetes que se desplazan sin control emitiendo un intensa luz blanca entre sonoros silbidos.

La participación está reservada a los más valientes amantes del fuego, porque, dada su peligrosidad, las guerras se celebran en zonas acotadas para ese fin situadas en las céntricas plazas de La Merced y La Glorieta y también en la pedanía de Las Bayas. Los comerciantes de estas zonas protegen las puertas y escaparates de sus establecimientos con paneles de madera y una normativa especial regula la exclusiva utilización de cohetes borrachos, estando prohibidos, por ser más peligrosos, los que incorporan trueno y multándose el uso inadecuado de la pirotecnia en esta Nit de l’Albà.

De camino a la batalla, es tradición que los participantes vayan pidiendo agua a los vecinos que se agolpan en los balcones, desde muchos de los cuales se les arrojan cubos. Pero el agua no librará a muchos de ellos, más de un centenar cada año, de salir quemados.

Más de 350 personas, entre efectivos policiales, bomberos y de servicios de emergencia velan por la seguridad de la noche, que es especialmente intensa, con refuerzo de personal en las unidades de urgencias, oftalmología, traumatología y quemados del Hospital de Alicante. El peligro no impide la asistencia de público desde diversas partes de España.

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