fbpx

Vive Badajoz: matices de frontera, sabor a tradición

La gastronomía de Badajoz también habla de historia, fronteras y paisajes. Es una combinación de los sabores de ayer y de hoy que se degusta en sus recetas únicas.
Badajoz
La gastronomía de Badajoz también habla de historia, fronteras y paisajes. Es una combinación de los sabores de ayer y de hoy que se degusta en sus recetas únicas.

Hay lugares donde la historia ha marcado huellas especialmente profundas, tanto que el pasado parece enredarse aún en el viento. Badajoz es una de esas fortalezas que se alzan desde antiguo en enclaves estratégicos, testigo de ávidos fuegos y cruentas batallas. Las diferentes culturas que han pasado por ella han dejado su estela en forma de construcciones, aromas y costumbres que pueden sentirse en la piel al cruzar sus umbrales. 

Así empieza nuestro viaje al corazón de Badajoz, una ciudad eterna y repleta de sabores. Sus raíces se hunden hasta alcanzar la prehistoria, tal y como han demostrado las excavaciones que ubican aquí un núcleo de población de la Edad de Cobre. No obstante, su fundación como ciudad se establece en el año 875, a manos de Ibn Marwán al-Yiliqi.

 

Con una situación privilegiada a orillas del Guadiana y al ras de la frontera con Portugal, Badajoz ha presenciado el ascenso y el hundimiento de poderosos reinos, tanto musulmanes como cristianos. Penetrar en su casco histórico significa imaginar todas esas crónicas de batallas y traiciones, asombrarse ante las vivencias grabadas en la piedra y envolverse en las trepidantes emociones que transmiten unas murallas donde se desarrollaron épicas contiendas.

Es inevitable dejarse seducir por la regia belleza de la Alcazaba de Badajoz, que domina el río desde el cerro de la Muela, o la de su Torre de Espantaperros desde los jardines de la Galera. Al caminar por los fosos de la Muralla Abaluartada se disfruta de un paisaje y una perspectiva de la antigua arquitectura militar que nada tienen que envidiar a los castillos de España más impresionantes.

Torre de Espantaperros en Badajoz
Torre de Espantaperros en Badajoz. | Shutterstock

Desde un ángulo contrapuesto, bajo la imponente ciudad amurallada, el río Guadiana brinda un paisaje fértil y verde que es muy agradable para caminar o practicar deporte al aire libre. El Parque del Río y el Paseo Fluvial, en ambos márgenes del Guadiana, son lugares ideales para respirar aire fresco y apreciar con calma la naturaleza y la cotidianidad de este rincón de Extremadura

Badajoz cuenta con la ZEPA urbana más extensa de la región, por lo que puedes disfrutar del avistamiento de más de 100 especies de aves sin prácticamente salir de la ciudad. Además, el río que parte en dos la ciudad está surcado por magníficos puentes como el de Palmas, con una panorámica y unos atardeceres espectaculares.

Puente de Palmas y zonas verdes junto al río
Puente de Palmas y zonas verdes junto al río. | Shutterstock

Y, entre la asombrosa arquitectura de Badajoz y su rico entorno natural, una auténtica experiencia pacense también ha de disfrutarse con el paladar. Desde la primera comida del día, los sabores de Badajoz siempre suponen una sorpresa deliciosa. 

Es por eso que se considera la Capital del Desayuno, un título que refleja su gran tradición gastronómica y que ha originado su propio concurso: “Badajoz, Capital del Desayuno”. Cada verano celebra la calidad de los alimentos locales y es la excusa perfecta para catar los manjares matutinos de Badajoz. Lo que comenzó como una costumbre local de reunirse para desayunar se ha transformado en un auténtico peregrinaje en el que, en cada edición, la ciudadanía busca incansablemente el desayuno perfecto.

Porque la magia de la cocina pacense comienza en sus ingredientes, en productos apreciados tanto por locales como por gente de fuera, como puede ser el jamón ibérico de bellota. En general, en su recetario triunfan las carnes, especialmente las de cerdo ibérico, ternera y cordero. Se pueden adquirir en carnicerías locales como Donoso, una carnicería gourmet muy especial, ubicada en la calle Ricardo Fernández de la Puente.

En Badajoz y su provincia también se saborean exquisitos quesos de aroma extremeño, como la Denominación de Origen Protegida Queso de la Serena, elaborado con leche de oveja merina. Esta DOP de textura cremosa y sabor intenso se ha convertido en un imprescindible en las despensas de Badajoz. 

Un producto diferente, aunque cada vez más extendido en casas y eventos de la ciudad, es la cerveza artesanal extremeña Ballut.

Si prestamos atención, en los platos típicos de Badajoz también encontraremos rasgos fronterizos. Una fusión de culturas y costumbres que contiene influencias portuguesas y se guisa en una tradición de generaciones, en el sustento de un pueblo que cocinaba con ingredientes de la tierra, accesibles y nutritivos. Al fin y al cabo, la herencia histórica de Badajoz también adereza su gastronomía.

Por consiguiente, en el menú pacense encontramos platos deliciosos con pinceladas rústicas donde se degusta la esencia de los paisajes de Badajoz. Así, una cucharada cálida a unas migas extremeñas o a una caldereta de cordero, con su sabrosa salsa y sus vegetales de temporada, nos deleitará con el fruto de una tradición que acoge y abraza.

Migas extremeñas
Migas extremeñas. | Shutterstock

Los paladares más dulces no pueden dejar de visitar tesoros como la Pastelería La Cubana (1890) o Casa Fuentes, con tiendas en Olivenza y Badajoz. Su famosa Técula Mécula, una receta única a base de almendra y yema de huevo, es un verdadero placer que no deja a nadie indiferente. Un nombre tan peculiar como encantador, sin un significado claro, aunque siempre transmitido con la esencia de ‘para ti - para mí’ o ‘para compartir’.

Y es que cualquier momento es bueno para regalarse los sabores tradicionales de Badajoz. No obstante, en esta ciudad las recetas de siempre se complementan con una cocina innovadora que se nutre de una red de restaurantes en constante aprendizaje, lo cual es completamente lógico, al tratarse de una ciudad fronteriza influyente y con una extensa población. No podemos mencionarlos todos, pero aquí van algunos imprescindibles: El Laurel, Lo Nuestro, Gladys, La Bistrológica... y la lista sigue, tan amplia como deliciosa.

Dicha simbiosis de tradición y modernidad se puede experimentar en primera persona en lugares como El Silencio, punto de encuentro de cultura, ocio y gastronomía; o PanContigo, donde una panadería clásica convive con un espacio de eventos y talleres. En esta línea, para disfrutar de catas, maridajes y experiencias gastronómicas únicas, con producto local de calidad, como los de Cortijo de Sarteneja o Floco Café, puedes acercarte Chiisy o La Casa de los Sentidos y descubrir sus catas a ciegas o maridajes; o dejarte seducir por la belleza de la dehesa y acercarte a Traventure, con su Safari del Jamón, entre otras.

Panorámica de Badajoz al atardecer
Panorámica de Badajoz al atardecer. | Dreamstime

Además, recorriendo España, es posible encontrarse con ‘La Salaína’, un singular food truck que lleva la calidad de los productos pacenses y extremeños a cada festival. No duden en acercarse si la ven: es parada obligada. Asimismo, el hecho de que Badajoz sea un destino tan atractivo en el ámbito del turismo de frontera ha provocado que desarrolle una oferta cultural y una hostelería de calidad que se adapta a todos los gustos. Es una ciudad rica en servicios donde el patrimonio y la gastronomía brillan con luz propia, algo que no sería posible si no fuera por la excelente labor de los productores y restauradores locales.

De hecho, la gastronomía pacense se cimienta sobre el trabajo de las personas que participan en ella, desde los agricultores que siembran la tierra hasta el personal de cocina que emplata el resultado de años de experiencia. Miles de giros al sol de dedicación, transmisión de sabiduría y memorias han tejido la compleja identidad de Badajoz, cuyo carácter se va revelando poco a poco en un viaje de sensaciones que no tiene rival.

Artículo escrito en colaboración con Saborea España.