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  <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Historias de Frontera]]></title>

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    <description><![CDATA[Revista y guía para el disfrute de lo más auténtico de España a nivel local, viajes, historia, estilo, gastronomía...]]></description>
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      <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Historias de Frontera]]></title>
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  <title><![CDATA[La línea inestable: el caso de Ceuta y Melilla]]></title>
      <category><![CDATA[Historias de Frontera]]></category>
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  <pubDate>Sat, 25 Jun 2022 06:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
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 Este nuevo episodio seguramente sea el más relevante en la actualidad. El caso de Ceuta y Melilla, que cierra  la Raya , con esa normalidad tan grande que a veces confunde a sus habitantes. O que la  frontera con Francia , en su mayor parte...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>Este nuevo episodio seguramente sea el más relevante en la actualidad. El caso de Ceuta y Melilla, que cierra <a href="/articulo/historias-frontera/la-raya-origenes-curiosidades-frontera-mas-antigua-europa/20220430050059275284.html">la Raya</a>, con esa normalidad tan grande que a veces confunde a sus habitantes. O que la <a href="/articulo/historias-frontera/espana-francia-frontera-historia/20220528050000275340.html">frontera con Francia</a>, en su mayor parte pirenaica y con ejemplos de amistad desde hace siglos. Ya se habló en el anterior episodio. Entre Francia y España, entre los habitantes de ambos lados de la frontera, se extiende el tratado en activo más antiguo del continente. La Raya es, por su parte, la frontera de más antigüedad. Son espacios estables. <strong>El caso de Ceuta y Melilla, las dos únicas ciudades europeas en África, es diferente</strong>. Para comprenderlo hay que empezar por conocer su historia.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>La ciudad que quiso ser española</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/20/20220620082151412748.jpg" alt="Ceuta" class="wp-image-412748"/><figcaption>Ceuta. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Fueron los fenicios quienes, en el siglo VII a.C., fundaron la ciudad de <a href="/articulo/que-ver/ver-en-ceuta/20140421134406276502.html">Ceuta</a> bajo el nombre de Abyla. Pasaría por diferentes manos en los siglos posteriores, concretamente romanas, visigodas y musulmanas. Pero el momento clave que aquí interesa llegó a comienzos del siglo XV, cuando <strong>el reino de Portugal ocupó la ciudad</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Ceuta vivió bajo dominio luso desde 1415, pero no hay que olvidar que desde 1580, <a href="/articulo/historias-frontera/la-raya-frontera-espana-portugal-historia-anecdotas/20220514050000275325.html">Portugal y España</a> quedaron bajo el amparo de una misma corona. Con Felipe II, Felipe I en Portugal, se cumplió el llamado sueño ibérico. Duró cien años y fue lo que realmente desembocó en la situación actual. <strong>Ceuta siempre será conocida por ser la ciudad que, llegado el momento de decidir, eligió ser española</strong>. Cuando a mediados del siglo XVII se certificó la separación de ambos reinos, con España reconociendo a Portugal como un estado independiente, Ceuta decidió que entre uno y otro prefería irse con España. Por ello fue honrada con el título de Muy Noble y Siempre Leal Ciudad.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>En cuanto al espacio ocupado, como explica Juan B. Vilar en <em><a href="https://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/CHCO0303220273A/6890">La frontera de Ceuta con Marruecos: Orígenes y conformación actual</a></em>, “durante la etapa lusitana (1415-1656) el vasto perímetro medieval de la Ceuta musulmana se contrae al estrecho istmo de comunicación de la península de Almina con el continente, espacio cubierto por unas 500 casas, para así asegurar su más fácil defensa. Más allá de la Muralla Real y su foso, hacia el Campo exterior, tardíamente fue construida una línea de trincheras y parapetos inmediatos a la plaza, como a un tiro de piedra de ésta, para mejor defensa de la misma. En adelante, y hasta bien entrado el siglo XIX, a Ceuta no le cupo otra posibilidad de expansión que en la pequeña península por ella controlada, tierra de pastos una vez desforestada, y en donde no tardaría en surgir un populoso arrabal. Pero por largo tiempo la plaza lusitana se vería reducida a angosto reducto instalado en el istmo, <strong>siempre a la defensiva y en permanente estado de alerta</strong>”.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>La tensión con Marruecos dio lugar a episodios tan impactantes como un <a href="/articulo/momentos-clave/sitio-ceuta-mas-largo-historia/20201013060005274083.html">asedio que duró 33 años</a>, de 1694 a 1727. En 1767 se firmó un tratado hispano-marroquí de paz y comercio que precisamente tenía como asunto complejo la delimitación del espacio de las plazas españolas en África. Firmarlo significaba reconocer un dominio español que no era tan sencillo de aceptar. Por entonces, <strong>Ceuta necesitaba expandirse hacia el continente, pues todo su espacio empezaba a quedar cubierto de viviendas</strong>. Así lo hizo. El tratado se firmó, pero según la versión marroquí la concesión de ese territorio tuvo un carácter provisional y fue hecha en usufructo, que no en propiedad. Así que el lío podía montarse en cualquier momento.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>De hecho se montó. Un nuevo asedio marroquí fue rechazado entre 1790 y 1791. Asimismo, el territorio fue invadido en 1837 bajo el pretexto de esa temporalidad firmada. En 1844 se trató de establecer un nuevo acuerdo que diseñaba una frontera marcada por el discurrir del Fez y el Cañaveral. Pero tan solo quince años más tarde se dio una importante crisis. La llamada Guerra de África de 1859 duró cuatro meses y causó muertos en uno y otro bando. Concluyó en 1860 con <strong>el tratado de Wad-Ras que trajo una ligera ampliación del territorio de la ciudad</strong> hasta la línea del Serrallo, la ladera septentrional de Sierra Bullones y la bahía de Benzú. Esta es la frontera que se ha mantenido hasta la actualidad, lo que no significa en ningún caso que esté aceptada con agrado.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>La ciudad que revivió el imperio</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/20/20220620082156412750.jpg" alt="Melilla" class="wp-image-412750"/><figcaption>Melilla. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>El caso de <a href="/articulo/que-ver/ver-en-melilla/20140421134411276503.html">Melilla</a> no es excesivamente diferente. Fundada también por los fenicios, al parecer fueron los berberiscos quienes la nombraron Mlila. Permaneció, sin embargo, <strong>más o menos abandonada hasta el siglo X</strong>, cuando fue colonizada por una flota mandada desde Málaga por Abderramán III. Con el fin del Califato de Córdoba y en ese tiempo de pequeños reinos independientes, Melilla se convirtió en una taifa más.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Su situación cambió a finales del siglo XV, cuando los <a href="/articulo/anecdotas/fernando-ii-de-aragon-isabel-i-de-castilla-reyes-catolicos-apodo/20211214070045275025.html">Reyes Católicos</a> andaban culminando la conquista de la península y ponían su mirada más allá de la obligada frontera marítima. Aunque la situación de Melilla por entonces no era especialmente atractiva, Juan Alonso Pérez de Guzmán, III duque de Medina Sidonia, se ofreció a tomar el territorio para los monarcas. Estos costearon los costes de la expedición y, con Pedro de Estopiñán y Virués al mando, la armada del duque desembarcó en Melilla en septiembre de 1497. A pesar de que había asentamientos musulmanes en torno a la ciudad, esta <strong>se encontraba prácticamente en ruinas , deshabitada, y todo lo que hubo que hacer fue levantarla de nuevo</strong>. Las fronteras se constituyeron, así, a partir de una muralla alzada con este propósito: delimitar el territorio frente a los musulmanes.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Entre finales del siglo XV y mediados del XVI <strong>se construyeron fuertes para defender la ciudad de los ataques</strong>. La mayoría se perdieron antes de que concluyera esa última centuria, a consecuencia de las ofensivas musulmanas. El mencionado tratado de paz y comercio con Marruecos, firmado en 1767, quizá suavizó las relaciones, pero no pasarían muchos años hasta que desde Argelia se lanzasen a la conquista. Fracasaron y se retiraron, en 1775, quedando Melilla como estaba, pero más debilitada.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Tras la Guerra de África, como ya se ha explicado en el caso de Ceuta, <strong>España y Marruecos firmaron el tratado de Wad-Ras</strong>. Esto afectaba a Melilla porque se delimitó su frontera con el territorio marroquí. También quedaron establecidas la del peñón de Alhucemas y la del <a href="/articulo/anecdotas/frontera-mas-pequena-mundo-espana-marruecos/20221206174000274975.html">peñón de Vélez de la Gomera</a>, la frontera más pequeña del mundo, y. La ciudad autónoma conseguía mediante este tratado aumentar su perímetro fuera del núcleo fortificado por los españoles y expandirse, también ligeramente, hacia el continente.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Si se compara el caso de Ceuta con el de Melilla, la frontera en el caso de la primera se siente mucho más natural, demarcada por esa península que se adentra en el mar. <strong>La de Melilla parece mucho más arbitraria, caprichosa</strong>. Nada más lejos de la realidad: su límite definitivo se estableció un 14 de junio de 1862 a partir de dos disparos de cañón. Allí donde cayese el proyectil terminaba Melilla y empezaba Marruecos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Entre dos culturas</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/20/20220620082154412749.jpg" alt="Frontera entre Ceuta y Marruecos" class="wp-image-412749"/><figcaption>Frontera entre Ceuta y Marruecos. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La frontera que separa Marruecos tanto de Ceuta como de Melilla parece vivir dos realidades contradictorias entre sí</strong>. Por un lado, es la más invisible de cuantas hemos repasado aquí, en tanto que las dos culturas que habitan uno y otro lado de la frontera se han mezclado, en muchos sentidos, hasta ser una. Los musulmanes residentes en Ceuta constituyen casi la mitad de la población, con el dariya como lengua materna. Otro tanto sucede con Melilla, donde se habla el tamazight tanto como el castellano.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Por otro lado, y al mismo tiempo, es la frontera más dura</strong>. La continua crisis migratoria y el cruce masivo de personas ha dado lugar a episodios de violencia. En muchos momentos, al margen de lo humanitario que es siempre lo más importante, han devenido en crisis de estado. Y en el replanteamiento de esas <a href="/articulo/rincones-excepcionales/mejores-pueblos-fronterizos-de-espana/20191213132645273509.html">fronteras</a>, el tema que aquí ocupa. Ambas son fronteras inestables, cuyos enfrentamientos afectan a la propia convivencia de culturas y en las que nunca parece haberse dicho la última palabra.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La línea inestable: el caso de Ceuta y Melilla]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Mirando hacia Francia (II): convivencia en los Pirineos]]></title>
      <category><![CDATA[Historias de Frontera]]></category>
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  <pubDate>Sat, 11 Jun 2022 07:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>Al margen de la historia, la política y esas líneas invisibles repasadas en el primer episodio dedicado a la <a href="/articulo/historias-frontera/espana-francia-frontera-historia/20220528050000275340.html">frontera entre España y Francia</a>, lo que está claro es que los vecinos de uno y otro lugar han estado siempre condenados a entenderse. Entre ambos países existe una rivalidad que hace que se vea al otro como enemigo. Que se celebren sus derrotas en competiciones internacionales y se hagan de sus costumbres un chiste nacional. Pero lo cierto es que repasando la historia se encuentran, sobre todo, <strong>relaciones de cordialidad en ese espacio compartido</strong>. Así como un amparo del vecino cuando más se ha necesitado.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Al amparo de los Pirineos</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"id":412368,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/03/20220603122347412368.jpg" alt="Paisaje típico en los Pirineos, que hace las veces de frontera entre Francia y España" class="wp-image-412368"/><figcaption>Paisaje típico en los Pirineos, que hace las veces de frontera entre Francia y España. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Como ya se reflexionó en el episodio dedicado a <a href="/articulo/historias-frontera/la-raya-origenes-curiosidades-frontera-mas-antigua-europa/20220430050059275284.html">La Raya</a>, la figura del contrabandista se ha romantizado en los últimos tiempos por su carácter misterioso. De rebelde insumiso actuando bajo la luz de la luna. <strong>La realidad es que el contrabando surgió porque las familias necesitaban sobrevivir</strong> y también, como recoge la <a href="https://www.google.com/url?q=https://sge.org/publicaciones/numero-de-boletin/boletin-52/los-caminos-del-contrabando/&amp;sa=D&amp;source=docs&amp;ust=1654261933350394&amp;usg=AOvVaw3Jn_abB6X7HOV0ETHWSVZ9" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Sociedad Geográfica Española</a>, a partir del nacimiento del concepto de frontera. En palabras del antropólogo José Antonio Perales Díaz, el contrabando antes había sido “puro comercio entre dos zonas afines, que tienen parecidas costumbres, y lenguas similares, pero que se ven separadas por una frontera arbitraria”.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>El contrabando en los <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-de-los-pirineos-historias-desde-las-alturas/20210419105827274555.html">Pirineos</a> se desarrolló especialmente a mediados del siglo pasado, en el contexto de la guerra civil española. La Segunda Guerra Mundial, la posterior posguerra y el aislamiento español propiciaron que circularan en ambas direcciones todo tipo de mercancías. Algunas eran necesarias porque eran bienes escasos en el país vecino. Con otras sencillamente se mantenían los tratos comerciales existentes desde hacía siglos. Café, pan, azúcar, pescado, ganado, tabaco y bebidas alcohólicas, electrodomésticos… <strong>Bajo el amparo de los Pirineos podía intercambiarse cualquier cosa</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Y cualquiera podía ser contrabandista. Aunque eran generalmente los hombres quienes se adentraban en las montañas para cruzar esa frontera, también las mujeres y los niños tenían papeles en esta actividad. Como mensajeros, centinelas o protectores de aquellos que necesitaban esconderse. Valles como el de <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/el-rio-bidasoa-abrazado-por-dos-orillas-en-las-pinceladas-de-martin-rico-y-ortega-cuadros-con-vida/20210625110002274668.html">Bidasoa</a>, en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-escondidos-en-las-montanas-vascas/20201228092755272272.html">Euskadi</a>, o localidades como <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-canfranc/20140421130910271675.html">Canfranc</a>, en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/9-rincones-de-aragon-mas-interesantes-bonitos/20210421090023274556.html">Aragón</a>, estuvieron durante aquellos años muy concurridos. Para un entorno rural montañoso, diezmado tras las guerras, <strong>este contrabando y la entrada de dinero que conllevó supuso la diferencia entre sobrevivir o no</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El amparo del vecino</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":412367,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/03/20220603122345412367.jpg" alt="Estación de Canfranc, que tuvo un papel fundamental en la Segunda Guerra Mundial" class="wp-image-412367"/><figcaption>Estación de Canfranc, que tuvo un papel fundamental en la Segunda Guerra Mundial. | Shutterstock</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>También en el contexto de estas guerras surgió esa oleada de solidaridad referida anteriormente. Primero fue el turno de Francia. Aunque en principio decidió aplicar una política de no intervención en la <a href="/articulo/espana-5-actos/espana-historia-siglo-xx/20220509050000275312.html">guerra civil española</a>, terminó por abrir sus puertas a los refugiados republicanos. El 5 de febrero de 1939, con el ejército franquista cerca de hacerse con la victoria, <strong>el gobierno galo permitió la entrada de civiles y soldados al país</strong>. Casi medio millón de personas cruzarían la frontera durante las semanas siguientes, en pleno invierno, normalmente a pie y siendo bombardeados en ciertos tramos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Años más tarde, el flujo de personas circularía en dirección contraria, en un contexto quizá incluso más peligroso. Tras la invasión nazi, miles de franceses, en su mayoría judíos, se dirigieron hacia los <a href="/articulo/rincones-excepcionales/durro-la-esencia-rural-de-los-pirineos/20220407104500275273.html">Pirineos</a>. <strong>Buscaban escapar de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial</strong>. Pero llegaban a España, un país que había adoptado la dictadura y la represión como forma de gobierno. La situación no era más alentadora, pero en principio esos fugitivos encontraron en los vecinos del sur el amparo que buscaban.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Todavía hoy pueden seguirse las <strong>rutas que emplearon los judíos para escapar de la persecución nazi</strong>. Se estima que escaparon en torno a 20.000 gracias a estas <a href="/series/vivir-la-montana">montañas</a> y a los guías que, conocedores del terreno, quizá incluso contrabandistas, acompañaron a esas personas hasta un lugar seguro.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Un espacio común</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/03/20220603122902412370.jpg" alt="Tributo de las Tres Vacas" class="wp-image-412370"/><figcaption>Tributo de las Tres Vacas. | Indalecio Ojanguren, <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bearnotar_behia1.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Todo lo anterior presenta el escenario prometido al principio: ese espacio común que se ha pretendido dividir con una línea invisible que, a efectos prácticos, no ha servido para separar a sus pobladores. Como mucho, para desarrollar <strong>otras vías que permitiese mantener un contacto milenario</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Ese <strong>intercambio comercial, el contrabando del siglo XX, en el siglo XIV era legal y quedaba fijado con las llamadas facerías</strong>. Estos acuerdos establecieron la manera en que se repartían los pastos de los valles en común, el uso de la madera en la zona o el cuidado de los hospicios, así como la libre circulación de las personas. Eran auténticas alianzas que implantaron también sanciones para quien no cumpliese lo acordado. Por poner un ejemplo de esto, en 1513 se firmó el Tratado de Arrem, redactado en occitano y aranés, entre los valles de Bielsa, Gistaín, Benasque, Ribagorza, Barrabés, Arán, Pallars, Vilamur y la Cuenca de Orcau, en España, y los valles de Aure, Nestes, Louron, Larboust, Oueil, Louchon Frontignes, Saint-Béat, Aspet, Castillonnais y Couserans, ya en Francia.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Todavía hoy se mantiene la tradición conocida como el <a href="/articulo/fiestas-espana/tributo-de-las-tres-vacas/20140421143604272711.html">Tributo de las Tres Vacas</a>, <strong>el tratado en activo más antiguo del continente</strong>. Una ceremonia que reúne a los vecinos de los valles franceses de Baretous y los españoles de Roncal en la Piedra de San Martín. Ambas partes llegan ataviadas con sus trajes tradicionales. En un enclave situado entre los valles, el 13 de julio de cada año los franceses deben entregar tres vacas a los españoles. Se desconoce el origen de este ritual, pero anualmente la promesa que se realiza es la de seguir manteniendo la paz entre las localidades de ambos lados de la frontera.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Hay que citar de nuevo el trabajo<em> Memoria de una frontera pirenaica</em> para resumir cómo se ha sentido este espacio común: “que la frontera pirenaica fue históricamente <strong>una barrera impuesta a una población de ambos lados que estaba muy conectada e interrelacionada</strong> o que la cordillera pirenaica fue antes un lugar de encuentro que de separación, son hechos que ya los historiadores se han encargado de poner de relieve. Fueron los intereses de los Estados los que crearon barreras que resultaban incomprensibles para el montañés pirenaico y a pesar de sus intentos por incorporar a las poblaciones de la cordillera a sus guerras y disputas, éstas siguieron comerciando -a veces mediante el contrabando- pastando sus rebaños, trabajando o emigrando y casándose entre sí”.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Con sus diferencias, sus particularidades, sus conflictos vecinales y una sana intención de entenderse, parece que esta frontera no es más que otra línea invisible. Quizá no signifique demasiado para quien la habita. <strong>Existe aquí un espacio común</strong>. Aunque no por ello hay que dejar de meterse con los franceses, claro.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Mirando hacia Francia (I): la cordillera que se hizo frontera]]></title>
      <category><![CDATA[Historias de Frontera]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/historias-frontera/espana-francia-frontera-historia/20220528070000275340.html</link>
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  <pubDate>Sat, 28 May 2022 07:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  602 mojones colocados de oeste a este indican que, aunque no se pueda ver, una línea separa España de Francia . Desde el río  Bidasoa , la frontera en  Euskadi , hasta las aguas del mar  Cataluña . La frontera francoespañola se extiende a lo...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>602 mojones colocados de oeste a este indican que, aunque no se pueda ver, una línea separa España de Francia</strong>. Desde el río <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/el-rio-bidasoa-abrazado-por-dos-orillas-en-las-pinceladas-de-martin-rico-y-ortega-cuadros-con-vida/20210625110002274668.html">Bidasoa</a>, la frontera en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-escondidos-en-las-montanas-vascas/20201228092755272272.html">Euskadi</a>, hasta las aguas del mar <a href="/articulo/rincones-excepcionales/6-impresionantes-pueblos-medievales-de-cataluna/20201104164729272150.html">Cataluña</a>. La frontera francoespañola se extiende a lo largo de 656,3 kilómetros, interrumpidos solo por el pequeño país de Andorra. Clavando la mirada en el mapa se entiende que no puede haber demasiada diferencia entre Port Bou, en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-girona/20231108142217274941.html">Girona</a>, y Cerbère, ya en Francia. 12 minutos los separan, pero también la pertenencia a un país diferente. Son, como sucedía en <a href="/articulo/historias-frontera/la-raya-origenes-curiosidades-frontera-mas-antigua-europa/20220430050059275284.html">La Raya</a>, ejemplos de un espacio que ha sido dividido por una línea invisible y que, sin embargo, comparten historia, cultura y vida.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Una frontera histórica</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":412116,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img class="wp-image-412116" src="/media/espanafascinante/images/2022/05/26/20220526143122412116.jpg" alt="Aínsa" />
<figcaption>Aínsa. | Shutterstock</figcaption>
</figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La actual frontera entre España y Francia ha estado transitada desde hace siglos</strong>, cuando todavía no era una frontera sino un camino más que cruzaron en las dos direcciones <a href="/articulo/cultura-espanola/legado-celta-espana/20211129110057275000.html">celtas</a>, <a href="/articulo/espana-5-actos/guerras-punicas-escipiones-romanos/20220411040054275267.html">Imperio Romano</a>, en su época de esplendor, determinó que podía establecer una división administrativa entre dos regiones divididas por esa frontera natural que es la montaña. Una cosa era Hispania y otra la Galia. Con ciertas modificaciones, y con las dificultades lógicas que tiene delimitar este tipo de divisiones, así se ha mantenido en el tiempo.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Esto no quiere decir que haya sido una frontera pacífica</strong>. La presencia de las grandes cadenas montañosas impidió casi siempre que los gobernantes se decantasen por grandes ejércitos e invasiones. Sobre todo han existido moderadas incursiones y conflictos. La tensión, en tiempos medievales y modernos, podía saltar en cualquier momento. Por eso Felipe II, cabeza del gran imperio español, observaba con temor esa línea invisible. Así, se decidió a reforzar ciudadelas como <a href="/articulo/rincones-excepcionales/ciudadela-jaca-unica-integra-en-espana/20200828060045274160.html">Jaca</a> o <a href="/articulo/rincones-excepcionales/imponentes-castillos-de-espana-en-ruinas-un-pasado-en-escombros/20201126140007274307.html">castillos</a> como el de <a href="/articulo/que-ver/pueblo-medieval-belleza-pirenaica/20240304165513271665.html">Aínsa</a>, tal como recoge Gaspar Mairal Buil en su <em><a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=157879" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Memoria de una frontera pirenaica</a></em>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Felipe II no vería la firma del Tratado de los Pirineos, que llegaría en 1659, después de treinta años de guerra, para afianzar esta frontera. En realidad, <strong>España y Francia andaban disputándose otros territorios</strong> y, por encima de todo, la hegemonía de un mundo que España empezaba a perder. Los límites de ambos países en terreno nacional parecían claros, aunque, como se repasará más adelante, siempre ha habido bailes. Este tratado, en cualquier caso, valió para fijar una idea que hasta entonces no se había oficializado: la de los <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-de-los-pirineos-historias-desde-las-alturas/20210419105827274555.html">Pirineos</a> como frontera natural. Un año más tarde se firmaría el tratado de Llivia, por el que este territorio pasó a manos españolas mientras que Francia se quedaba con varios pueblos del valle de Querol. Este caso particular se tratará más adelante.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>La delimitación definitiva entre un país y otro llegaría con los Tratados de Bayona, firmados entre 1856 y 1868. Antes hubo otros que afectaron a zonas concretas, pero Isabel II y Napoleón III fueron los encargados de terminar de definir las fronteras. Tomando España como referente, puede decirse que hoy se encuentran en <a href="/articulo/rutas-planes/un-dia-recorriendo-sorprendentes-ermitas-de-gipuzcoa/20181112105738272977.html">Gipuzkoa</a>, <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-navarra/20230315083300272783.html">Navarra</a>, <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-huesca/20230504131300274535.html">Huesca</a>, <a href="/articulo/rutas-planes/lleida-pueblos-mas-bonitos/20220225070024275158.html">Lleida</a> y <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-girona/20231108142217274941.html">Girona</a>. También <strong>en este siglo se hizo más evidente que nunca que esos habitantes de un mismo espacio pertenecían a países diferentes</strong>: el nacimiento de los puestos fronterizos con toda su burocracia y la presencia de agentes de la ley terminó de completar la llamada frontera natural.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Momentos convulsos</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":412117,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img class="wp-image-412117" src="/media/espanafascinante/images/2022/05/26/20220526143123412117.jpg" alt="Bidasoa" />
<figcaption>Bidasoa. | Shutterstock</figcaption>
</figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Haberlos, haylos, y con un papel relevante de la población de esta frontera. Todavía puede leerse en el Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza cómo sentían las gentes aragonesas esa necesidad de empuñar el arma para defender la llegada de los franceses, cuando Felipe II guerreaba con ellos: “nos manda estemos prevenidos y con cuidado en guardar nuestra frontera y así lo hacemos”. Quizá los grandes ejércitos no terminaban de llegar, pero las gentes de las <a href="/lugares/11-pueblos-de-montana-para-descubrir-este-verano/">montañas</a>, habitantes y conocedores del terreno, estaban ahí <strong>siendo el primer escudo</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Un siglo después de la firma del tratado de los <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-de-3-dias-atravesando-los-pirineos/20210413070000274539.html">Pirineos</a>, en el marco de las guerras de Europa contra la Revolución francesa, <strong>España y Francia se vieron batallando en las montañas</strong>. Conocida como la guerra del Rosellón, las batallas se libraron durante dos años en los que España llegaría a ocupar, hasta abril de 1794, el Rosellón. Poco después, a finales de ese mismo año, los franceses hicieron otro tanto con parte de Euskadi, Navarra y Catalunya. La guerra concluyó con la firma del Tratado de Basilea. Unos y otros se retiraron. Los Pirineos volverían a ser cruzados a comienzos del siglo XIX y aunque la historia de la guerra de la Independencia Española es de lo más interesante, es para otro día.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Esta frontera entre España y Francia, aunque ha vivido momentos convulsos, no se ha visto amenazada en muchas más ocasiones. Las disputas entre los países normalmente se han dado lejos de ambos. Sí pueden rescatarse otros instantes oscuros a la sombra de los <a href="/articulo/leyendas-pirineos/el-triangulo-amoroso-que-formo-los-pirineos-leyendas-de-los-pirineos-1/20210415070023274533.html">Pirineos</a>, especialmente a mediados del siglo XX. En el contexto de la guerra civil española, esta frontera volvió a convertirse en escenario de batalla, pero sobre todo en un puente de huida. Buena parte de los republicanos que quedaron atrapados en el norte del país huyeron hacia Francia a medida que se sucedieron las victorias franquistas. Años más tarde, los franceses que huían de la ocupación nazi tendrían que hacer lo mismo pero en dirección opuesta. Así que estos Pirineos han tenido otra función a lo largo de la historia: <strong>ser refugio y paso para los fugitivos</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Bailes de frontera</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":412118,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img class="wp-image-412118" src="/media/espanafascinante/images/2022/05/26/20220526143125412118.jpg" alt="Llívia" />
<figcaption>Llívia. | Shutterstock</figcaption>
</figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Al margen de la evidente migración en las dos direcciones, de los franceses hacia España en la Edad Media y de los españoles a Francia a partir del siglo XIX, con la Revolución Industrial, hay <strong>ciertos rincones cercanos a la frontera que han vivido bailes y vaivenes desde su misma concepción</strong>. Uno de los casos más llamativos se encuentra en Le Perthus, concretamente en una de sus calles más importantes. La avenida Catalunya o la avenida Francia es una calle comercial cuya parte occidental pertenece al municipio francés Le Perthus, mientras que la parte oriental forma parte de Els Límits, localidad de <a href="/articulo/que-ver/monells-viaje-siglo-x-corazon-girona/20211001060027274878.html">Girona</a>. Uno va de compras en Francia, se le va de las manos y termina en España. Lo típico.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Hay otros casos más complejos</strong>. En 1719, por ejemplo, Gipuzkoa veía con tan buenos ojos aquello de la Revolución francesa que durante dos años pasó a pertenecer al país vecino. También sucedió al contrario. El valle de Arán, desde bien temprano ligado al <a href="/articulo/anecdotas/encomiendas-del-reino-de-aragon-la-base-de-la-organizacion-socioeconomica-actual/20210126080053274406.html">Reino de Aragón</a>, fue incorporado a Francia por la fuerza durante la invasión de Napoleón del siglo XIX. En 1814 volvió a manos españolas, pero durante cuatro años fue francés.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Más curioso es el caso de <a href="/articulo/que-ver/pueblo-espanol-francia/20240424075822276433.html">Llívia</a>, municipio de Girona hoy totalmente rodeado por territorio francés. Cuando el Tratado de los Pirineos concedió a Francia diversas localidades de la zona, Llívia se quedó fuera de la ecuación al haber sido nombrada villa por el emperador <a href="/articulo/momentos-clave/de-paises-bajos-a-cuacos-de-yuste-el-viaje-final-del-emperador-carlos-v/20210518120036274612.html">Carlos I</a>. Así que cuando uno visita este lugar está visitando geografía española, pero no puede hacerlo sin atravesar tierra francesa. Es lo que sucede cuando se separa con líneas invisibles un mismo espacio. <strong>A veces no queda claro dónde empieza uno y dónde acaba el otro</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Mirando hacia Francia (I): la cordillera que se hizo frontera]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[La Raya (II): una línea invisible en un espacio común]]></title>
      <category><![CDATA[Historias de Frontera]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/historias-frontera/la-raya-frontera-espana-portugal-historia-anecdotas/20220514070000275325.html</link>
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  <pubDate>Sat, 14 May 2022 07:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La historia de La Raya, la primera de las fronteras protagonistas de esta serie, es dilatada y compleja</strong>, por eso un único episodio no basta para comprender la manera en la que ha determinado los territorios que recorre y divide. Apenas pudo avanzarse hasta la Edad Media en el anterior, cuando todavía las diferentes poblaciones pasaban de un país a otro como quien se intercambia objetos sin valor. También se asistió al nacimiento de espacios como el <a href="/articulo/anecdotas/estado-independiente-espana/20240315084955274807.html">Couto Mixto</a>, que terminaron por no ser España ni Portugal, sino todo a la vez. Esto podría aplicarse a otros rincones de esa línea invisible.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Con el paso de los siglos se fueron definiendo, <strong>a trompicones y poco a poco, los límites de uno y otro Estado</strong>. Al menos en los mapas, pues habría que preguntar a los habitantes de siglos pasados cómo sentían realmente ese trazado. Si tenía un valor real o no. Tan próximos estaban que hubo quien quiso que esta cercanía creciera y tuvo un sueño: la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/7-volcanes-espectaculares-de-la-peninsula-iberica/20210310080013274478.html">Península Ibérica</a> unida bajo una misma monarquía. A partir de esta idea puede comenzar el nuevo episodio.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El gran sueño ibérico</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img class="wp-image-397993" src="/media/espanafascinante/images/2022/01/11/20220111121204397993.jpg" alt="Castillo medieval en San Felices de los Gallegos" />
<figcaption>Castillo medieval en San Felices de los Gallegos. | Shutterstock</figcaption>
</figure>
</div>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Durante aquellos siglos medievales, no faltó quien deseaba la formación de un único reino ibérico que abarcara todas las coronas de España así como el reino de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/villa-medieval-lucha-portugal/20240425074805274933.html">Portugal</a>. Tal es el caso del ambicioso <strong>Juan I de Castilla, que intentó hacerse con el control del país vecino a finales del siglo XIV</strong>, en una operación que terminó tremendamente mal para sus propósitos. Con su descalabro facilitó la llegada de la dinastía Avis a la corona de Portugal y esta gobernó durante largo tiempo sin mayores dificultades.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>También los <a href="/articulo/anecdotas/fernando-ii-de-aragon-isabel-i-de-castilla-reyes-catolicos-apodo/20211214070045275025.html">Reyes Católicos</a> soñaron grande. Isabel, la hija mayor, se casó con dos príncipes portugueses con este objetivo. Durante un cierto periodo de tiempo dio la impresión de que sería la reina que conseguiría gobernar en toda la península. Pero falleció pronto, así como su primer y único hijo varón. <strong>Una vez más, el sueño se perdió</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Fue con el <a href="/articulo/espana-5-actos/imperio-espanol-historia/20220425040016275297.html">imperio</a> de Felipe II cuando finalmente se hizo realidad. En 1578, el rey Prudente reclamó sus derechos dinásticos sobre Portugal, tras la muerte sin herederos de Sebastián I de Avís. <strong>Fue coronado como Felipe I en 1581 contando con la aprobación de las Cortes de Tomar</strong>. Sin embargo, una parte de la sociedad portuguesa, liderada por el Prior de Crato, se rebeló contra lo que consideraban una invasión. Así que el monarca español estableció una serie de principios con los que contentar al pueblo portugués y ganarse algunos apoyos. Por ejemplo, respetar las Cortes, nombrar únicamente a lugareños en el cargo de virreyes y no movilizar el ejército español en las calles lusas.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Felipe III de España, II en Portugal, y Felipe IV, III en Portugal, continuaron el legado, pero este último no pudo dejar en herencia el reino. De hecho, lo perdió. Tuvo que hacer frente a la revolución de Juan de Braganza que, <strong>cansado del dominio español, se levantó en armas con ayuda de la nobleza, el clero y el pueblo</strong>. Fue coronado Juan IV de Portugal y no descansó hasta expulsar a las tropas españolas de lo que siempre habían considerado un país al margen de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/edificio-mas-grande-espana-gijon/20230922120900275223.html">España</a>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Los últimos conflictos</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":349342,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img class="wp-image-349342" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/26/20210826102844349342.jpg" alt="Llegada a Tourem, localidad portuguesa con la que Couto Mixto estaba conectada" />
<figcaption>Llegada a Tourem, localidad portuguesa con la que Couto Mixto estaba conectada. | Shutterstock</figcaption>
</figure>
</div>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>El Tratado de Lisboa de 1668 determinó el fin de la guerra de Restauración portuguesa y certificó que <a href="/articulo/rincones-excepcionales/espana-paisajes-colores/20220314090021275174.html">España</a> reconocía a este como un reino independiente de la corona española. <strong>El gran sueño ibérico moría y La Raya que hoy se conoce quedaba, más o menos, definida</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La Guerra de las Naranjas fue la última gran disputa entre ambos países</strong>. A comienzos del siglo XIX, un ejército español comandado por <a href="/articulo/anecdotas/el-motin-de-aranjuez/20201018125629274011.html">Godoy</a> ocupó una docena de poblaciones portuguesas, entre ellas Olivenza. Este conflicto apenas duró veinte días, pero con la firma del tratado de paz, la localidad pasó definitivamente a manos españolas, un hecho que todavía hoy se discute. Por otro lado, las particularidades del Couto Mixto, ese estado que no era ni gallego ni portugués, quedaron resueltas años más tarde con la firma del Tratado de Lisboa de 1864. También pasó a ser español, integrándose en la comunidad gallega.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Este fue el último de los acuerdos firmados para concretar La Raya. Desde entonces, la frontera entre España y <a href="/articulo/rutas-planes/camino-hierro-ruta-alpina-salamanca-portugal/20211026060010274929.html">Portugal</a> no ha sufrido modificaciones en un sentido político. <strong>Las peculiaridades, las anécdotas y los pequeños conflictos, sin embargo, se cuentan por decenas</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Un espacio compartido</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Da la sensación de que todo lo anterior, sin embargo, no ha tenido demasiada influencia en el día a día de los habitantes de la Raya. Su realidad es <strong>la simple convivencia en un mismo espacio independientemente de que pertenezcan a España, Portugal, ambas o ninguna</strong>. Las ambiciones políticas y los deseos de los monarcas solo han afectado en tanto que los ejércitos se pudiesen presentar en la puerta de sus casas, esperando conquistar un territorio por lo general alejado de los núcleos de poder.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Las relaciones establecidas entre personas que viven en uno y otro lado tuvo quizá <strong>su momento culminante durante las dictaduras de ambos países</strong>. Fue entonces cuando surgieron los contrabandistas y con ellos el compañerismo casi incondicional entre vecinos. Estas figuras han sido romantizadas en los últimos años, pero lo cierto es que no fueron otra cosa que supervivientes que se jugaron la vida con el contrabando de productos necesarios. Especialmente importante fue el estraperlo de café, pero había de todo: medicamentos, azúcar, ropa… Actuaban durante la noche y tenían sus códigos. Puertas abiertas para todo aquel que lo necesitara o avisos secretos cuando se acercaba una patrulla de la Guardia Civil. Fue un submundo que estuvo en funcionamiento durante años atravesando esta línea invisible.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":411842,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img class="wp-image-411842" src="/media/espanafascinante/images/2022/05/13/20220513103819411842.jpg" alt="Cañones en el fuerte de Santa Luzia, cerca de Elvas" />
<figcaption>Cañones en el fuerte de Santa Luzia, cerca de Elvas. | Shutterstock</figcaption>
</figure>
</div>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Apenas un puente de siete kilómetros separa Zarza de Salvaterra do Extremo, en el lado portugués. Cada agosto, ambos pueblos reviven la ruta que realizaban los contrabandistas de la zona, a modo de recuerdo y homenaje. <strong>Es solo un ejemplo de muchos</strong>. Son poblaciones que comparten una historia, una cultura y una manera de mirar al mundo. Claro que también están ahí las huellas de tantos siglos de enfrentamientos. En Elvas, los cañones de su castillo siguen apuntando hacia <a href="/articulo/momentos-clave/la-historia-del-primer-libro-impreso-en-espana/20220211110027275122.html">España</a>, pero no es otra cosa que un símbolo que permanece.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Las guerras terminaron hace siglos y la enemistad solo es fingida. O quizá real, pero en ese caso llega dada por las rencillas de quien comparte un día a día, al margen de la pertenencia a España o Portugal. Los vecinos de los <a href="/articulo/rincones-excepcionales/pueblos-aislados-bonitos-espana/20201028111731273481.html">pueblos</a> a uno y otro lado de la Raya <strong>son solamente eso: vecinos</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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      <media:content url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/05/13/20220513103817411841.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[La Raya (II): una línea invisible en un espacio común]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[La Raya (I): orígenes y curiosidades de la frontera más antigua de Europa]]></title>
      <category><![CDATA[Historias de Frontera]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/historias-frontera/la-raya-origenes-curiosidades-frontera-mas-antigua-europa/20220430070059275284.html</link>
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  <pubDate>Sat, 30 Apr 2022 07:00:59 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Con más de 1.200 kilómetros de longitud, la frontera entre España y  Portugal  no solo es  la más larga de Europa: es también la más antigua . Nueve siglos de historia para La Raya, que ha ido estableciendo sus límites a partir de acontecimientos...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Con más de 1.200 kilómetros de longitud, la frontera entre España y <a href="/articulo/rutas-planes/camino-hierro-ruta-alpina-salamanca-portugal/20211026060010274929.html">Portugal</a> no solo es <strong>la más larga de Europa: es también la más antigua</strong>. Nueve siglos de historia para La Raya, que ha ido estableciendo sus límites a partir de acontecimientos históricos más que en función de motivos orográficos, aunque sí hay un porcentaje delimitado por ríos como el Miño en el <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-el-norte-oscuro/20210309175844274477.html">norte</a> o el Guadiana en el sur. De estas y otras particularidades queremos hablar en esta nueva serie narrativa: <em>Historias de Frontera</em>. ¿Qué ocurre cuando se establece una línea invisible entre personas que habitan un mismo espacio?</p><p>La Raya, que protagoniza este primer episodio, encuentra su origen en la <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-medievales-mas-bonitos-de-espana/20201117101402273444.html">Edad Media</a>. A medida que los reinos musulmanes fueron perdiendo fuerza en la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/los-banos-arabes-mejor-conservados-de-la-peninsula-iberica/20200909160034274192.html">Península Ibérica</a>, <strong>Portugal empezó a definirse como reino independiente y demarcó así su espacio con el de León o el de Castilla</strong>. No fue hasta el Tratado de Lisboa de 1864, sin embargo, cuando se conformó la frontera actual. Pueden imaginarse los numerosos conflictos que se han dado hasta llegar a ese punto y cómo el constante contacto entre vecinos que no comparten estado pero sí espacio ha dado origen a una relación peculiar. Relación que se repasará con testimonios en primera persona tras ofrecer el contexto histórico. Vamos, en primer lugar, con esa historia.</p><p><h2>El nacimiento de Portugal</h2></p><p><img class="size-full wp-image-409391" src="/media/espanafascinante/images/2022/03/08/20220308101022409391.jpg" alt="Guimarães fue la primera capital del temprano Reino de Portugal" width="800" height="500"></p><p><strong>En la península ibérica del siglo IX los reinos cristianos luchaban contra el imperio musulmán</strong>. Fue en estas circunstancias cuando nació el primer condado de Portugal, incorporado al Reino de <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-galicia-lugares-encanto-personalidad/20230123160527272670.html">Galicia</a> tiempo más tarde. El segundo condado se formó unos veinte años después de esta anexión, bajo el mandato de Alfonso VI de León. Estas tierras fueron entregadas a Enrique de Borgoña.</p><p>Tras la muerte de García II, el Reino de Galicia pasó a Raimundo de Borgoña, pero este no supo defender su territorio frente a los musulmanes, al menos no como reclamaba el monarca Alfonso. Así, una parte de estos terminó también en manos del citado Enrique, mucho más capacitado, a ojos del rey, para la guerra que se estaba librando. Pero este ya estaba a otros asuntos. Concretamente, a buscar la autonomía de las tierras que tenía a su cargo. <strong>Este es el origen del Reino de Portugal</strong>.</p><p>Enrique fundó villas en estos terrenos con el objetivo de aumentar la población. Cuando falleció, en 1112, su esposa Teresa de León fue la encargada de gobernar los condados durante la minoría de edad de Alfonso Enríquez, que terminaría siendo el primer rey de Portugal. Armado caballero a los 14 años, en el año 1127 inició una guerra que le enfrentaría a su propia madre, pues esta no concebía como él la independencia del reino. Tras la victoria en la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-de-espana-que-fueron-escenario-de-grandes-batallas/20210622060035274672.html">batalla</a> de San Mamede en Guimarães, Alfonso Enríquez se hizo con el control del condado. <strong>Comenzó entonces su lucha particular contra los musulmanes</strong>.</p><p>En 1139, tras importantes victorias, Alfonso I se proclamó rey. <strong>Así nació oficialmente el Reino de Portugal, que se independizó de León en el año 1143</strong>, a través del Tratado de Zamora. En 1147 conquistó <a href="/articulo/momentos-clave/terremoto-lisboa-gran-desastre-patrimonio-espana-siglo-xviii/20200922060041274203.html">Lisboa</a>. Desde 1166 y hasta 1168, Alfonso I robó territorios a la corona leonesa, pero su sueño terminó en 1169, cuando Fernando II de León lo apresó en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-badajoz/20230601132039274166.html">Badajoz</a>. El rey portugués entregó entonces esta ciudad, así como <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-tui-que-ver-en-tuy/20140421155024276632.html">Tuy</a>, <a href="/articulo/que-ver/ver-en-caceres/20201121144551276531.html">Cáceres</a> o <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-trujillo/20140421134546276547.html">Trujillo</a>, que habían estado en su poder por un corto periodo de tiempo.</p><p>Pero treinta años más tarde celebraría una gran victoria. El papa Alejandro III reconoció la independencia de estos territorios, pasando a formar parte del conjunto de países vasallos de la iglesia cristiana. <strong>Portugal era ya un estado independiente. Los vaivenes de fronteras no habían hecho más que empezar</strong>.</p><p><h2>La historia de nunca acabar</h2></p><p><img class="size-full wp-image-368292" src="/media/espanafascinante/images/2021/10/27/20211027153537368292.jpg" alt="Iglesia de San Felices de los Gallegos" width="800" height="500"></p><p><strong>Este nuevo estado expandió sus dominios, hacia el norte, hacia el este y hacia el sur</strong>. En sus primeras décadas de existencia se conformaron regiones como Beira Interior, donde se estableció la frontera con las actuales <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-por-la-extremadura-romana-un-viaje-al-glorioso-pasado-de-roma/20210312105820274485.html">Extremadura</a> y <a href="/articulo/rincones-excepcionales/9-lugares-fascinantes-castilla-y-leon/20230606134358274552.html">Castilla y León</a>. La Raya con Galicia, al norte, la marcó el río Miño. Otros como el Limia fueron delimitando pequeños tramos al este. Mientras tanto, Alfonso I continuó la labor de su padre: fundó villas a las que concedió ciertas ventajas atractivas para los nuevos pobladores.</p><p>Sancho I de Portugal, el Poblador, hijo y sucesor de Alfonso, se dirigió hacia el sur. Su guerra contra Alfonso IX de León concluyó con una tregua y la repoblación de parte del interior del país. Contrajo matrimonio con Dulce de Aragón, hija de Ramón Berenguer IV y Petronila de <a href="/articulo/series-fascinantes/templarios-de-aragon-gloria-y-sangre/20210308170949274474.html">Aragón</a>. Fruto de este matrimonio nació Teresa, que terminaría siendo esposa del rey Alfonso IX de León. Es decir: <strong>los conflictos se mantenían, pero también nacían las primeras uniones</strong>.</p><p>Especialmente importante es la que protagonizó Alfonso II de Portugal, que, aunque tuvo continuos enfrentamientos con el Reino de León, <strong>se unió a los de Navarra, Castilla y Aragón para ganar la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212</strong>. Quizá esto supuso un punto de inflexión para ambos lados de la frontera, pues su sucesor Sancho II firmó durante su reinado la paz con León. Alfonso III hizo lo propio con la Corona de Castilla, gracias a su matrimonio con Beatriz de Castilla, ya hacia mediados del siglo XIV. Años antes, en 1267 y con el llamado Tratado de Badajoz, había quedado establecida la frontera entre Castilla y Portugal.</p><p>El reinado de Dionisio I se caracterizó por ser un gran periodo de paz, pero a finales del siglo XIII aprovechó la debilidad de la Corona de Castilla para ampliar su territorio. Con el Tratado de Alcañices de 1297, las fronteras entre León y Portugal quedaron fijadas. Los portugueses se llevaron localidades como <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-olivenza/20140421134422276519.html">Olivenza</a>, hoy perteneciente a la provincia de Badajoz, o <a href="/articulo/rincones-excepcionales/villa-medieval-lucha-portugal/20240425074805274933.html">San Felices de los Gallegos</a>, hoy <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-salamanca/20230912150600275066.html">Salamanca</a>. <strong>La historia medieval en La Raya es una historia de conflictos y traspasos continuos</strong>, como puede verse. También hay constancia de rincones que terminaron por no sentirse parte de nada.</p><p><h2>Ni una cosa ni la otra</h2></p><p><img class="size-full wp-image-349342" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/26/20210826102844349342.jpg" alt="Llegada a Tourem, localidad portuguesa con la que Couto Mixto estaba conectada" width="800" height="500"></p><p><strong>La relación entre españoles y portugueses ha sido siempre demasiado compleja como para terminar reduciéndola, simplemente, a un trato bueno o malo</strong>. Sí podría decirse que ha sido siempre estrecha, para bien o para mal, sobre todo en las zonas más próximas a la línea invisible que comenzó a trazarse como se ha descrito. Así nacieron, durante esta <a href="/articulo/rincones-excepcionales/los-castillos-medievales-mas-curiosos-de-espana/20201104121516273396.html">Edad Media</a>, espacios como el Couto Mixto, en la frontera norte entre ambos. Este lugar, hoy tres pueblos gallegos, no se integró en ningún país hasta mediados del siglo XIX. Funcionó al margen de ambos estados y sus leyes, viviendo en una especie de limbo en el que ni España ni Portugal tenían autoridad. Tampoco la necesitaban: este territorio apenas ocupaba 2.700 hectáreas, por lo que no suponía un problema para ninguno. Hoy en día, como se ha adelantado, forma parte de Galicia, pero lleva menos tiempo siendo español que siendo algo entre medias.</p><p>Un caso también curioso es el que plantea las llamadas Casas de la Duda o <em>as Casas de la Dúvida</em>, en portugués. Son hogares construidos tan en la frontera que el dormitorio podía pertenecer a España y el salón a Portugal. En el caso de España, las susodichas se encuentran en Valencia de Alcántara, Cáceres. <strong>A partir de este emplazamiento ambiguo podían darse situaciones de lo más rocambolescas</strong>: entrar en casa perseguido por la ley en territorio español y salir sin posibilidad de ser arrestado en territorio portugués. Es el caso también de los pueblos promiscuos del Norte, a unos treinta kilómetros del <a href="/articulo/anecdotas/estado-independiente-espana/20240315084955274807.html">Couto Mixto</a>. Soutelinho de la Raia y Lama d’Arcos, hoy en territorio portugués, se encontraban antaño sobre la misma frontera. A veces esta tenía que moverse unos metros para atender las necesidades de los lugareños.</p><p>Existen <strong>poblaciones que durante buena parte de la Historia han vivido entre un estado y otro, sin pertenecer realmente a ninguno</strong>. O perteneciendo a ambos, como quiera mirarse. Es lo que tiene esta Raya ambigua y antiquísima de la que todavía quedan acontecimientos por repasar. Solo hemos llegado hasta la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/nueve-espectaculares-torres-medievales-espanolas-un-vertical-desafio-al-tiempo/20201020060041273872.html">Edad Media</a>.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La Raya (I): orígenes y curiosidades de la frontera más antigua de Europa]]></media:title>
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