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  <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Bandoleros, crimen y leyenda en las montañas]]></title>

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    <description><![CDATA[Revista y guía para el disfrute de lo más auténtico de España a nivel local, viajes, historia, estilo, gastronomía...]]></description>
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      <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Bandoleros, crimen y leyenda en las montañas]]></title>
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  <title><![CDATA[Bandoleros de interior, donde nadie estaba a salvo]]></title>
      <category><![CDATA[Bandoleros, crimen y leyenda en las montañas]]></category>
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  <pubDate>Sat, 20 Aug 2022 06:00:45 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>Primero fueron los románticos <a href="/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-andaluces-historia/20220709040000275401.html">montes andaluces</a>. Después llegaron los <a href="/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-catalanes-historia/20220723043000275419.html">catalanes</a>, culpables incluso del nombre que recibieron estos asaltos en las montañas. Del este se viajó hasta el oeste, donde la trayectoria bandolera gallega tuvo un recorrido más duradero en el tiempo, solo que reconvertida. Ahora la historia conduce hasta la Meseta Central. <strong>En los montes del interior del país hubo tantos crímenes y tantas leyendas como en toda la geografía española</strong>. Como sucedió en otros rincones, los siglos XVIII y XIX fueron momentos de gran actividad. Se dio en ese escenario idóneo que permitía convertir un crimen en leyenda, pero hay también diferencias en este aspecto. Los bandoleros españoles más famosos, al final, compartieron época y motivaciones, pero no hay una historia igual que otra. Vayamos a por las últimas de esta serie.</p>
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<!-- wp:heading -->
<h2>Montañas y pueblos, nadie estaba a salvo en la Meseta</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/08/04/20220804104627413962.jpg" alt="Sierra de Guadarrama" class="wp-image-413962"/><figcaption>Sierra de Guadarrama. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La meseta española sufrió también los envites del bandolerismo</strong>. De hecho, la sierra de <a href="/articulo/rutas-planes/la-ruta-de-los-bandoleros-por-la-sierra-de-guadarrama/20210120070047273975.html">Guadarrama</a> fue una zona especialmente propensa. Los intercambios comerciales entre Castilla y Madrid propiciaron que los robos se sucedieran en lugares estratégicos, como el puerto del Alto del León, abierto en el siglo XVIII. Los bandoleros atacaban, y muchos, después, aprovechaban las características de la montaña para esconderse de las autoridades. La Pedriza, por aquel entonces, era un refugio y no el paraíso de los escaladores, como es hoy en día.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>También los montes de <a href="/articulo/compras-fascinantes/toledo-noche-planes-rutas/20220606070000275167.html">Toledo</a>, entre los ríos Tajo y Guadiana, fueron escenarios escogidos por los bandoleros para actuar. Eran <strong>lugares aislados, de población escasa que vivía lidiando con la pobreza y que en ocasiones terminaba decantándose por asaltar</strong> a quienes pasaban por allí. Esto generó una enorme inseguridad en la gente del pueblo, que evitaba en la medida de lo posible el tránsito por los caminos. En estos, con toda seguridad e independientemente de los bienes que llevasen con ellos, sufrirían ataques. De hecho, se tiene constancia de bandas que durante días permanecían en un mismo lugar, asaltando a todo aquel que pasara por allí. También se sucedieron los asaltos rápidos con su posterior huida, pero llama la atención lo comunes que fueron las jornadas continuas.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Con todo esto, las quejas a las autoridades se sucedieron, pero, como se ha visto en otros rincones del país, las soluciones tardaron en llegar. <strong>No era sencillo combatir a estos hombres que tan bien conocían los terrenos en los que actuaban</strong>. Con el paso del tiempo habían desarrollado, además, un carácter astuto y ágil y numerosas técnicas para salirse con la suya. Contaban asimismo con una red de apoyos que les ayudaban a conseguir el botín y esconderlo o trasladarlo llegado el caso.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>El bandolerismo, en la meseta Central, tuvo una gran acción en los caminos, pero además presentó otra característica que lo distanciaba ligeramente de sus iguales en otros rincones. Los delincuentes no solo atacaban a las personas en su tránsito por las montañas: también asaltaban <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-castilla-leon/20230131163945273494.html">pueblos</a>, lo que trajo de cabeza a los gobernantes. <strong>Lo hacían indiscriminadamente, sin importar que fuera de noche o de día, sin importar que el atacado fuera rico o pobre</strong>. Aunque hubo una cierta inclinación, claro, hacia las figuras poderosas de las que extraer un mayor beneficio.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Las causas que llevaron a los hombres, y a alguna mujer, a practicar el bandolerismo no difieren de las que ya se han explorado. La <strong>falta de oportunidades en el entorno rural, la pobreza y la necesidad de supervivencia</strong> empujaron a muchos padres de familia hasta esta posición. Algunos regresaban a casa tras una jornada de bandolerismo, como si se tratase de un trabajo más. El convulso <a href="/articulo/espana-5-actos/siglo-xix-espana-historia/20220502050047275304.html">siglo XIX</a>, donde las guerras se sucedieron, complicaron aún más las cosas.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Un estudio de Manuel Martín Polo, <em>Bandolerismo y orden público en el interior peninsular durante el reinado de Carlos IV</em>, señala que entre los años 1775 y 1808 <strong>hubo más de 850 asaltos registrados en Castilla</strong>. A esta cifra hay que sumar aquellos de los que nunca se llegó a tener constancia. Fueron años complicados en la Meseta.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Los bandoleros que dificultaron la vida en la Meseta</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/08/04/20220804104625413961.jpg" alt="Grabado de Luis Candelas. Autor desconocido" class="wp-image-413961"/><figcaption>Grabado de Luis Candelas. Autor desconocido. | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Candelas#/media/Archivo:Luis_candelas.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Entre <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-avila/20230510071900273663.html">Ávila</a> y <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-segovia/20230413073400273640.html">Segovia</a> se movió Jerónimo Saornil. Con su cuadrilla de una decena de hombres protagonizó <strong>uno de los acontecimientos más sonados de finales del siglo XVIII</strong>. Durante diez días, la cuadrilla de Saornil se asentó en un tramo entre Villacastín y Labajos, en las faldas de <a href="/articulo/anecdotas/el-canal-del-guadarrama-cuando-intentamos-llegar-en-barco-a-madrid/20201029190018274034.html">Guadarrama</a>, desde donde asaltaron, según fue recogido, a más de 130 personas. Que pudieran llevar a cabo este delito de manera repetida en el tiempo con total impunidad dice mucho de la inseguridad existente en los caminos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>También durante esos años tuvo una gran relevancia <strong>un gallego que descendió a la Meseta, donde fue conocido como “Rey de los Hombres”</strong>. Manuel Antonio Rodríguez cometió más de un centenar de robos, después de los cuales se marchaba a descansar a la bella <a href="/articulo/rincones-excepcionales/rascafria-siente-madrid/20220614054500275380.html">Rascafría</a>. Por los numerosos delitos que llevó a cabo durante un largo periodo de tiempo, cuando finalmente fue detenido se decidió que fuera descuartizado. Sus restos fueron exhibidos en aquellos lugares que había atemorizado.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>La cuadrilla de Ginés Egea, por su parte, fue condenada a la horca tras un robo con el que pretendía pagar las deudas que habían ido acumulando a lo largo del tiempo. Natural de Bercial, parece que Egea <strong>se dio al bandolerismo con el objetivo de sobrevivir</strong>. Se rodeó de hombres de la misma condición y durante los primeros años del siglo XIX actuaron en la provincia de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/los-11-espacios-naturales-mas-espectaculares-de-segovia/20210503093111274306.html">Segovia</a>, llegando a ser muy conocidos.</p>
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<p>Otro tanto sucedió con el Chafandín y su banda, que, provistos de trabucos, pistolas y armas blancas de todo tipo, atemorizaron las provincias de <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-valladolid/20240418153925275408.html">Valladolid</a>, <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-zamora/20220504080048275303.html">Zamora</a> y <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-salamanca/20230912150600275066.html">Salamanca</a>. Escopeta era lo que llevaba "La Tuerta", la única mujer bandolera de la que se tiene constancia en la sierra de <a href="/articulo/naturaleza/sierra-de-guadarrama/20140822102847272031.html">Guadarrama</a>. <strong>Montada a caballo y disfrazada de hombre</strong>, es una de las imágenes más románticas, más cercanas a la leyenda, que rescatar cuando se trata de bandolerismo en la Meseta.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Barrasa asaltaba diligencias en el paso de Somosierra para posteriormente refugiarse en <a href="/articulo/turismo-activo/la-escalada-de-adherencia-mas-dificil-del-mundo-en-la-pedriza/20210609080025274647.html">la Pedriza</a>, donde también encontró cobijo Pablo Santos, conocido como "El Bandolero de la Sierra". Con respecto al primero, parece que Barrasa y su cuadrilla secuestraron a una joven de buena familia para pedir rescate por ella. Cuando el líder acudió a un encuentro con la familia para pactar las condiciones del intercambio, la joven escapó. Al llegar al lugar donde su banda se encontraba oculta y conocer lo sucedido, Barrasa se enfrentó a los culpables, con tan mala suerte que en el enfrentamiento cayó despeñado por la montaña. <strong>No se supo más de él</strong>. Pablo Santos no corrió mejor suerte: fue asesinado por un compañero tras una disputa por el reparto de un botín.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img src="https://www.espanafascinante.com/wp-content/uploads/bandoleros_interior-1-679x1024.jpg" alt="Ilustración de Rafael del Castillo" class="wp-image-413958"/><figcaption>Ilustración de Rafael del Castillo. | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Candelas#/media/Archivo:Los_bandidos_c%C3%A9lebres_espa%C3%B1oles-219-luis_candelas.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
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<!-- wp:paragraph -->
<p>Entre la Pedriza, Somosierra y <a href="/articulo/naturaleza/sierra-de-madrid/20140822081729272005.html">Guadarrama</a> actuó "Paco el Sastre". <strong>Este bandolero coincidió en tiempo con uno de los más famosos de aquellos años: Luis Candelas</strong>. Parece que el primer encuentro entre ambos se saldó con un navajazo del segundo al primero, pero terminaron por reconciliarse y llegaron a pertenecer a la misma banda.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Candelas fue especialmente conocido porque evitaba la sangre en sus crímenes y porque se alejó de la vida en la montaña. Gracias a la herencia de su madre, se instaló en <a href="/articulo/rutas-planes/vive-madrid-mejores-planes/20220506100007275296.html">Madrid</a> capital, pero nunca dejó de ser bandolero. <strong>Siguió con el negocio, solo que entre círculos de poder</strong>. Se creó una identidad con la que colarse en los grandes salones, ganándose el beneplácito de importantes figuras, como el embajador francés, de las que se aprovechaba para generar ingresos cuantiosos. Fue encarcelado en numerosas ocasiones, pero en todas ellas escapó. Finalmente murió ejecutado, en 1837, con tan solo 32 años.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El final del bandolerismo español</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/08/04/20220804104621413960.jpg" alt="Retrato realizado por la Guardia Civil en 1870" class="wp-image-413960"/><figcaption>Retrato realizado por la Guardia Civil en 1870. | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_Tuerto_de_Pir%C3%B3n#/media/Archivo:Tuerto.svg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>"El Tuerto de Pirón", cuyo nombre real era Fernando Delgado Sanz, está considerado <strong>el último bandolero de la sierra</strong> de <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-sin-cobertura-guadarrama-segovia/20220217120041275144.html">Guadarrama</a>. Fue un delincuente preso de las circunstancias que le tocó vivir. Quiso estudiar, pero nunca tuvo dinero. Se vio obligado a cumplir el servicio militar en Madrid y, cuando regresó a su pueblo segoviano, Santo Domingo de Pirón, descubrió que su prometida se había casado con otro hombre. Este fue el hecho que le hizo lanzarse al bandolerismo.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>A modo de venganza, robó el mejor cordero de la familia de la joven y se lo comió con una cuadrilla de amigos con los que terminó formando una de bandoleros. <strong>Abrazó la ilegalidad hasta el fin de sus días</strong>, aunque se cuenta que solo cometió un crimen de sangre cuya víctima fue un miembro de la banda que quería traicionarlos. Escapó en un par de ocasiones de las autoridades, pero terminó muriendo en una cárcel valenciana, en 1914, después de años encerrado. Con él, como con otros nombres repartidos por la geografía, murió el bandolerismo en <a href="/series/historia-espana-5-actos/">España</a>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Viajeros de todas partes del continente, incluso de más allá, recalaron en la llamada tierra del bandolerismo durante el siglo XIX para conocer de primera mano el escenario en el que se desarrollaban estos crímenes de los que tanto se habló, se cantó y se escribió. Muchos lo hicieron deseando, incluso, ser víctima de un episodio. <strong>Así fue como, poco a poco, el crimen se convirtió en leyenda</strong>. Hasta hoy ha llegado especialmente esta última, pero no hay que olvidar la sangre que durante muchos años corrió en las montañas a manos de los bandoleros españoles que han protagonizado esta <a href="/series/bandoleros-espana-historia/">serie fascinante</a>.</p>
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        <media:title><![CDATA[Bandoleros de interior, donde nadie estaba a salvo]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Bandoleros gallegos, legendarios héroes criminales]]></title>
      <category><![CDATA[Bandoleros, crimen y leyenda en las montañas]]></category>
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  <pubDate>Thu, 11 Aug 2022 07:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>Al otro lado de la península, en el extremo contrario a <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-pueblos-costa-mediterranea-catalunya/20220617100000275374.html">Catalunya</a> y trazando un triángulo con esta y <a href="/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-andaluces-historia/20220709040000275401.html">Andalucía</a>, Galicia es otro escenario que se debe repasar cuando se trata de rescatar <strong>historias, anécdotas, crímenes y leyendas de los bandoleros que en siglos pasados llenaron los caminos de todo lo anterior</strong>. Los bandoleros gallegos también tuvieron su manera propia de hacer las cosas. Para empezar, fue un bandolerismo más violento, por lo indiscriminado de sus actos, y menos romántico, porque muchos no optaron por los montes sino por la vida pública de los pueblos. Parecían tener este como un oficio cualquiera al que dedicarse al salir de casa, casi como una jornada laboral.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Durante siglos se sucedieron los nombres y las historias. Y cuando se acabó con el último bandolero no pasaría demasiado tiempo hasta que surgió otro tipo de actividad de <a href="/series/bandoleros-espana-historia/">crimen y leyenda</a>: el contrabando. Este tomó métodos y caminos de estos forajidos para perfeccionarlos, aunque ellos lo hicieron con la casi absoluta complicidad de los vecinos. <strong>El objetivo, tanto en uno como en otro caso, solía ser el mismo: sobrevivir un día más</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Sobrevivir un día más</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"id":413555,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/19/20220719113650413555.jpg" alt="Artillero de los Voluntarios Realistas" class="wp-image-413555"/><figcaption>Artillero de los Voluntarios Realistas. | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Voluntarios_Realistas#/media/Archivo:Voluntario_realista_artillero.png">Revista de Historia Militar, núm. 42, Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>El bandolerismo gallego fue un bandolerismo de supervivencia</strong>, por eso, sobre todo, robaban comida y ropa a quienes asaltaban. No estaban tan interesados en los beneficios monetarios, en lo fácil de enriquecerse con esta actividad, como en subsistir con lo que tuvieran a mano. Los bandoleros pertenecían a las clases más bajas de una sociedad que pasaba hambre, que no tenía oportunidades y que estaba a merced de los continuos conflictos políticos, que les afectaban especialmente cuando desembocaban en <a href="/articulo/anecdotas/rey-espana-guerras-mundiales/20240619110015274761.html">guerras</a>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Ahí está otra vez el inicio del siglo XIX para ejemplificar esto</strong>. En toda España se luchó, pero en Galicia especialmente el pueblo se levantó contra el ejército de <a href="/articulo/anecdotas/primera-resistencia-contra-napoleon-vitoria/20201006125719274053.html">Napoleón</a>. Las guerras carlistas posteriores contribuyeron también a que los caminos se llenasen de partidarios del archiduque que cometían todo género de delitos. Con esta situación, como ya se ha reflexionado anteriormente, lo sencillo era aceptar esta vía criminal para vivir.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Los bandoleros gallegos se asociaban en cuadrillas, allí llamadas <strong>gavillas, que facilitaban la eficacia de los asaltos</strong>. Actuaron sobre todo en torno a las poblaciones rurales. Estudios de X.R. Barreiro y Beatriz López explican que prácticamente la mitad de los curas asentados en pequeños templos fueron robados al menos una vez por estos grupos criminales. Salteaban a quienes transitaban los caminos, pero también preparaban golpes en los pazos o los rectorales, incluso en casas de campesinos cuyas aspiraciones tampoco iban mucho más allá de la supervivencia. Llegaron a asaltar cárceles, como las de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-monforte-de-lemos/20140421154842276584.html">Monforte de Lemos</a> y Chantada, para liberar a sus compañeros presos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Como practicaban la<strong> violencia sin miramientos, pronto se ganaron la opinión contraria de la sociedad</strong>. Así, ya en los primeros tiempos los vecinos se armaron para pelear por su cuenta, incluso se organizaron para llevar a cabo rondas nocturnas que permitiesen la vigilancia de sus propiedades. En el año 1823 se creó el primer cuerpo de voluntarios, los Voluntarios Realistas, para combatir sus ataques. Lucharon durante todo el <a href="/articulo/espana-5-actos/siglo-xix-espana-historia/20220502050047275304.html">siglo XIX</a>, pero no fue hasta principios del <a href="/articulo/espana-5-actos/espana-historia-siglo-xx/20220509050000275312.html">XX</a> cuando finalmente empezaron a sentir una victoria.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>Muchos crímenes, pocas leyendas</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":413553,"sizeSlug":"large","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img src="https://www.espanafascinante.com/wp-content/uploads/The_Spaniards_217-El_Bandolero-1-570x1024.jpg" alt="Ilustración de Xan Quinto" class="wp-image-413553"/><figcaption>Ilustración de Xan Quinto. | <a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/Fitxer:The_Spaniards_217-El_Bandolero.jpg">Ilustración del libro Los Españoles pintados por sí mismos, Wikipedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Son muchos los nombres que pueden rescatarse de estos años de fechorías, sobre todo gracias a estudios como los de la mencionada Beatriz López. Así, se sabe que José Otero López, Riotorto, actuó en la provincia de <a href="/articulo/rutas-planes/lugo-fascinante-sus-pueblos-mas-bonitos/20211020110002274923.html">Lugo</a>, entre <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-mondonedo/20140421154841276592.html">Mondoñedo</a> y Abadín. Manuel de Veiga, Pesqueiro, y Manuel Fernández, Sequeiro, se movieron por Vilameá, en Ourense. Muchos transitaron esa frontera difusa con la vecina <a href="/articulo/historias-frontera/la-raya-origenes-curiosidades-frontera-mas-antigua-europa/20220430050059275284.html">Portugal</a>, como <strong>antecedente del contrabando que vendría después</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<p><strong>Francisco Pardal fue una de las figuras más conocidas de su época</strong>. Su centro de operaciones estaba entre <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-a-marina-lucense/20220608050000275363.html">Lourenzá y O Valadouro</a>, de nuevo en los indomables montes lucenses. Su manera de operar obedeció a la violencia indiscriminada. Por esta razón, a la gavilla que lideraba la persiguieron los Voluntarios Realistas con tanto ahínco que terminaron por desarticularla, en una de las pocas victorias que pueden contar en su haber. En el año 1832 acabaron con la vida de Pardal. Un problema menos, pero todavía quedaban.</p>
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<p>En la cuadrilla de Xan Quinto, otro de esos nombres que han pasado a la historia, tuvo bastante peso la <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-el-norte-oscuro/20210309175844274477.html">leyenda</a>, aunque también hubo crímenes. Este bandolero robaba especialmente a quienes llevaban encima cantidades grandes de dinero, como buhoneros o recaudadores. Se decía que tenía compasión por la gente pobre, por eso, aunque no dejaba de robarla, prometía devolver el dinero saqueado, incluso con intereses. Con una claúsula, en cualquier caso: sería así siempre y cuando el asaltado no reaccionase de manera violenta al asalto. <strong>Era un personaje curioso que ha pasado a la historia, en parte, por sus excentricidades</strong>.</p>
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<p>Aunque sin duda el nombre más famoso es otro. El de una mujer, concretamente. <strong>Pepa la Loba fue la bandolera más popular de su tiempo</strong>. Nació en el año 1835, en el seno de una familia empobrecida. Desde bien niña trabajó en el campo, donde se ganó su apodo al enfrentarse a un lobo y vencer, según reza la historia popular. Pronto se quedó huérfana, tras fallecer su madre y con un padre que nunca la reconoció como hija. Marchó a vivir con su supuesto tío paterno, pero este fue asesinado pocos años después, cuando ella todavía era una adolescente. La guardia consideró que la joven era la culpable del crimen y entonces la encarceló. Contaban las malas lenguas que, en realidad, el autor del asesinato había sido su propio padre.</p>
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<p>Podría decirse que <strong>Pepa la Loba se hizo bandolera obligada por las circunstancias</strong> en las que se desarrolló su vida, pues cuando salió de la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/las-carceles-medievales-mejor-conservadas-de-espana-un-recorrido-por-el-medievo-mas-tenebroso/20200930180048274235.html">cárcel</a>, llevada por el dolor y la ira, acometió su venganza y después se marchó a los montes. Allí montó una cuadrilla con la que se dedicó a perseguir a criminales y personas que abusaban de su poder. Con ella puede comprenderse bien por qué con los crímenes conviven también la leyenda y la fascinación por estas figuras.</p>
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<h2>Del bandolerismo al contrabando en el siglo XX</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/19/20220719113648413554.jpg" alt="Los montes de Lugo son también un escenario perfecto para los crímenes y las leyendas" class="wp-image-413554"/><figcaption>Los montes de Lugo son también un escenario perfecto para los crímenes y las leyendas. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>Los bandoleros gallegos pervivieron hasta el siglo XX, aunque fueron perdiendo fuerza a medida que la centuria anterior avanzó. <strong>La última gran figura fue la de Mamed Casanova, conocido como Toribio</strong>. Probó el sabor de la cárcel a los 17 años y pareció gustarle, porque desde entonces no cesó de cometer delitos, mientras el mito se iba forjando a su alrededor. Las historias que protagonizaba copaban las conversaciones diarias y también los periódicos. Desde motines en las cárceles que ocupó hasta <a href="/articulo/anecdotas/mayor-fuga-presos-historia-espana-guerra-civil/20211103110229274942.html">fugas</a>, pasando por un traslado a una prisión en una isla, donde no pudiera armar tanto jaleo.</p>
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<p>Casanova era un agitador con don de gentes. El pueblo decía de él que tenía una fuerza y una inteligencia sobrehumana, y así pasaban por alto sus crímenes para admirar la leyenda que estaban construyendo ellos mismos, en tiempo real. Parece que <strong>el bandolero terminó creyéndose su propia historia</strong> y terminó sus días en el anonimato, empobrecido y con la salud mental deteriorada.</p>
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<p>Lo retrató años más tarde <a href="/articulo/teatro-es-madrid/teatro-es-madrid-cap-6-valle-inclan-y-el-madrid-del-callejon-del-gato/20210127090000274412.html">José Ramón Valle-Inclán</a>, demostrando una vez más que <strong>estas figuras no hubieran sido lo que son hoy en día si no hubieran tenido esa atención constante del pueblo y el arte</strong>. No pasarían demasiados años hasta que los gallegos encontrasen otras a las que admirar: los contrabandistas, que tomaron ciertos elementos de estos bandoleros y se convirtieron, ellos casi por completo, en los legendarios héroes criminales de un pueblo que seguía estando hambriento, empobrecido y abandonado.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Bandoleros gallegos, legendarios héroes criminales]]></media:title>
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      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Els bandolers, los señores bandidos de las montañas catalanas]]></title>
      <category><![CDATA[Bandoleros, crimen y leyenda en las montañas]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-catalanes-historia/20220723043000275419.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-catalanes-historia/20220723043000275419.html#comentarios-275419</comments>
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  <pubDate>Sat, 23 Jul 2022 04:30:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>La palabra con la que hoy se conoce a estas figuras que se mueven entre el crimen y la leyenda tiene <strong>origen catalán, lo que ya señala la relación que existió entre bandoleros y esta tierra</strong>. Desde el siglo XV, <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-pueblos-costa-mediterranea-catalunya/20220617100000275374.html">Catalunya</a> estuvo sometida a continuas guerras entre facciones o banderías. A aquellos partidarios de uno u otro bando se los conocía como bandolers. Cuando estos se lanzaron a los montes, ampliando así el campo de acción de sus guerras, pasaron a ser algo más que simples combatientes por una causa. El salteo de los caminos se volvió común, una actividad que ya existía antes pero que se incrementó con ellos hasta el punto de que comenzó a tener una denominación y una significación propia. Ya no eran delincuentes cualquiera: eran bandoleros.</p>
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<p>Catalunya sufrió estos crímenes durante siglos. Los motivos que les llevó a este modo de vida no difieren demasiado de los que se encontraron en <a href="/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-andaluces-historia/20220709040000275401.html">Andalucía</a>: <strong>la miseria, la carencia de oportunidades, las guerras continuas</strong>. Pero como esta actividad va asociada de manera inevitable a la tierra, esta comunidad tuvo también sus características propias.</p>
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<!-- wp:heading -->
<h2>El bandolerismo catalán</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/07/20220707111345413253.jpg" alt="Ramón Felip. Ilustración de Rafael del Castillo" class="wp-image-413253"/><figcaption>Ramón Felip. Ilustración de Rafael del Castillo. | Biblioteca Nacional de España, <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Los_bandidos_c%C3%A9lebres_espa%C3%B1oles-473-ramon_felip.jpg">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Al contrario de lo que sucedió en Andalucía, <strong>la etapa de mayor intensidad de los bandoleros catalanes se dio entre los siglos XVI y XVII</strong>. En tierras andaluzas floreció con la Guerra de la Independencia Española, a comienzos del siglo XIX, momento en que también tuvo un repunte en Catalunya pero que en ningún caso fue el pico de su actividad. El inicio de este lo vivió el mismísimo <a href="/articulo/anecdotas/por-que-fernando-catolico-nacio-aragon/20210923104848274860.html">Fernando el Católico</a>, que en 1515 tuvo que iniciar una campaña contra los bandoleros de las montañas catalanas y aragonesas. A lo largo del siglo XVI se repitieron las peticiones al poder: era necesario acabar con esos bandoleros que empezaban a ser más un hábito que una excepción.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<p><strong>El bandolerismo catalán no se explica sin la rivalidad entre nyerros y cadells</strong>, dos de los bandos que se enfrentaron en estos siglos mencionados. Los primeros incluían a los campesinos de clase media y buena parte de la nobleza, cuya otra mitad se posicionó del lado de los cadells, así como lo hizo el clero. Hoy en día resulta complicado establecer diferencias relevantes entre ambos, pero en la Catalunya del siglo XVI condicionaron el escenario político y social. Todos tenían a su servicio bandoleros que, en mayor o menor medida, contribuyeron al crimen de la zona. En ocasiones se movían por su facción, pero otras muchas lo hacían acogiéndose a esta como excusa para luchar por sí mismos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Durante estos años ya andaba la literatura encargándose de ensalzar esta figura, con <a href="/articulo/rincones-excepcionales/asomarse-ventana-mas-pequena-mundo-para-ver-cervantes/20210910060008274832.html">Miguel de Cervantes</a> como uno de los máximos responsables de su romantización. <strong>El propio Don Quijote de la Mancha se llegó a encontrar a las puertas de Barcelona con un bandolero</strong> al que describe sirviéndose de esa imagen típica que ha llegado hasta la actualidad. La del joven atractivo que vive en los montes y que se enfrenta al poder para socorrer al pueblo.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>La realidad era diferente, por eso <strong>entre ese pueblo se crearon partidas de voluntarios para combatir a estos bandoleros</strong> que sembraban el caos indistintamente entre ricos y pobres. Con el objetivo de detenerlos nacieron cuerpos como el Somatén, cuya fecha de nacimiento exacta no se conoce, pero sí se sabe que ya existía en tiempos de <a href="/articulo/templarios-aragon/jaime-i-rey-educaron-templarios-aragon/20210107085347274378.html">Jaime I el Conquistador</a>, que cabalgó por estas tierras en el siglo XIII. Tiempo más tarde, a comienzos del siglo XVII, nació la Santa Unión, formada por cientos de hombres que tuvieron, sin embargo, una efectividad muy reducida. Por último, a finales del siglo XVII nacieron las Escuadras de Paisanos Armados, hoy sobradamente conocidos como Mossos d'Esquadra. Algunas de sus hazañas fueron bastante aplaudidas entre una población que se sumó a la captura del bandolero cuando las recompensas por estas figuras empezaron a ser cuantiosas.</p>
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<!-- wp:heading -->
<h2>Los protagonistas de los crímenes y las leyendas</h2>
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<!-- wp:image {"align":"center","id":413254,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/07/20220707111347413254.jpg" alt="Pedro Armengol en la catedral de Santiago de Compostela" class="wp-image-413254"/><figcaption>Pedro Armengol en la catedral de Santiago de Compostela. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Pedro_Armengol.jpg">Noucho, Wikimedia</a></figcaption></figure>
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<p><strong>Uno de los primeros bandoleros de Catalunya terminó santificado por la Iglesia católica</strong>. Es tan curioso que parece más leyenda que otra cosa, pero así sucedió. Pedro Ermengol nació a mediados del siglo XIII, cuando todavía la palabra bandolero no estaba en boca de nadie. Pero esa actividad, ya se ha dicho, era una realidad a pesar de no estar conceptualizada como sucedió más adelante. Ahí están como antecedente de los almogávares, tropas ligeras árabes originarias de <a href="/articulo/series-fascinantes/templarios-de-aragon-gloria-y-sangre/20210308170949274474.html">Aragón</a> y especializadas en un pillaje que, más adelante, a buen seguro habría sido llamada bandolerismo. De cualquier modo, Pedro Ermengol se lanzó a los montes, donde vivió durante un tiempo largo hasta que una partida enviada por el rey Jaime I lo detuvo. Tras encontrarse con su propio padre, Ermengol se arrepintió de sus crímenes y decidió redimirse dedicando su vida a la fe.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<p>Así fue recibido en la orden de la Merced, donde prometió dedicar sus días a liberar a los cautivos. Cuenta la historia que en un viaje por el extranjero, fechado en 1266, fue ahorcado. A pesar de todo, salvó la vida y este milagro le llevó a hacerse un cierto nombre. De regreso a <a href="/series/maravillas-espana-diario-viaje">España</a>, se retiró a vivir en el convento de Santa María del Prats, donde murió en el año 1304. Fue canonizado tres siglos más tarde. <strong>De bandolero a santo</strong>.</p>
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<p>Otras historias no son tan amables. <strong>Son más de crímenes que de leyenda o santidad</strong>. El siglo XVI estuvo repleto de bandoleros que sembraron el caos y el terror en todos los rincones de Catalunya. Como Moreu Cisteller o Bartomeu Camps, que fueron líderes de grandes cuadrillas que en muchas circunstancias podían considerarse ejércitos. Conocían el terreno mejor que nadie y estaban entrenados para llevar a cabo acciones que iban más allá del puro asalto de caminos. En 1613, unos cien bandoleros asaltaron un convoy con origen en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/madrid-medieval/20220517061559275316.html">Madrid</a> y destino Bruselas que tenía que atravesar tierras catalanas. Transportaba tres millones de ducados castellanos. Fue un gran golpe llevado a cabo por figuras anónimas del bandolerismo, lo que señala que incluso las bandas menos afamadas estaban también preparadas para grandes operaciones.</p>
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<p><strong>Una figura que sí fue aclamada es la de Joan Sala i Ferrer, conocido como Serrallonga</strong>. Arrastra consigo una historia de amor frustrado que le llevó a cometer delitos de todo tipo, siempre del lado de los nyerros. Cuando finalmente le capturaron, en enero de 1634, expusieron su cabeza como un triunfo contra el bandolerismo. Serrallonga en ocasiones actuó junto a una banda afín que llevó a las poblaciones de Manlleu y Roda a la desgracia. Creyendo el virrey que los vecinos estaban encubriendo a los bandoleros, los detuvo e incendió los bosques de la zona tratando de dar con ellos. No lo consiguió. Nadie conocía mejor esa tierra que los perseguidos.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/07/20220707111342413252.jpg" alt="Joan Sala i Ferrer, conocido como Serrallonga, uno de los bandoleros catalanes más conocidos" class="wp-image-413252"/><figcaption>Joan Sala i Ferrer, conocido como Serrallonga, uno de los bandoleros catalanes más conocidos. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Joan_Sala_i_Ferrer,_Serrallonga.jpg">Wikimedia</a></figcaption></figure>
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<!-- wp:paragraph -->
<p>Esa misma fue la época de Joan Badia Carbó, conocido como Tallaferro, que actuó junto a su hermano en las comarcas del Penedès. También la de Roque Guinart, en quien <a href="/articulo/rincones-excepcionales/sima-cabra-boca-infierno-inspiro-cervantes/20211209152024275020.html">Cervantes</a> basó ese retrato contenido en Don Quijote de la Mancha. Asociado a los nyerros, su actividad en los montes se dio a comienzos del siglo XVII. <strong>Poco a poco empezó a tener fama de bandolero educado, de esos que han construido la leyenda de hombres del pueblo</strong>. Parece que en este caso hay algo de verdad. Su anécdota más conocida es la que habla de cómo robó unas importantes joyas que posteriormente devolvió, lo que le valió el indulto de las autoridades. Hacia 1613 abandonó el bandolerismo. Los montes no le echaron de menos: durante el siglo XVII estuvo repletos de otros nombres tan célebres como el suyo.</p>
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<p>Ya en el siglo XVIII, Claudio el Molinero fue un afamado bandolero al que no le quedó más remedio que ejercer como tal después de haber asesinado a sus padres adoptivos. Tiempo más tarde, el Boquica se hizo conocido porque sus hombres vestían de forma parecida a los Miqueletes. Es decir, quienes luchaban contra los bandoleros en <a href="/articulo/rutas-planes/andalucia-primavera-floracion-fiestas/20220315100006275192.html">Andalucía</a>. Hablando de estos Miqueletes bandoleros se entra ya en el siglo XIX, donde esa <a href="/articulo/anecdotas/el-primer-muerto-de-la-guerra-de-la-independencia/20180702095310272541.html">Guerra de la Independencia Española</a> y también las <a href="/articulo/espana-5-actos/siglo-xix-espana-historia/20220502050047275304.html">carlistas</a> impulsaron de nuevo la actividad.</p>
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<p>Marimon y Casulleres, de hecho, eran bandoleros carlistas que atemorizaron a la población en una zona bastante amplia de Catalunya, con Rubió como su centro operativo. También en este siglo destacó Ramón Vicens Prada, carlista como los anteriores, conocido simplemente como Ramon Felip. Su crimen más conocido fue el saqueo de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-ripoll/20201021134019276443.html">Ripoll</a>, aunque se dedicó sobre todo a los secuestros. Cuentan las crónicas que reunió a más de cien hombres en Francia con los que trató de tomar España para el pretendiente carlista. Evidentemente, se quedó en un sueño y nada más. Ya por entonces, <strong>el bandolerismo empezaba a verse como una pesadilla a punto de concluir</strong>.</p>
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<h2>Los últimos coletazos del bandolerismo</h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:image {"align":"center","id":413251,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/07/07/20220707111340413251.jpg" alt="Perot Rocaguinarda" class="wp-image-413251"/><figcaption>Perot Rocaguinarda. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Perot_Rocaguinarda.jpg">Wikimedia</a></figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Fue a mediados del siglo XIX, tras ese repunte momentáneo, cuando se dieron en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/6-impresionantes-pueblos-medievales-de-cataluna/20201104164729272150.html">Catalunya</a> los últimos coletazos de la actividad bandolera. <strong>A principios de esta centuria actuó uno de los bandolers más asociados a la cultura popular catalana: Joan Serra</strong>. Conocido como La Pera, dejó una gran impronta en los alrededores de la población en que nació, la tarraconense Valls. Tanto que Lluis Llach le dedicó una canción, El Bandoler, 152 años después de su muerte. El folclore asegura que cada vez que tomaba la vida de alguien, y esto fue habitual, rezaba por la víctima y le ponía dos velas en el templo vallense de la Verge del Carme. Lo que es seguro es que acabó siendo atrapado y posteriormente descuartizado en 1815.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Quizá la última gran figura de la tierra fue Jaume Banqué, conocido como lo Parrot y responsable de llevar a cabo <strong>una de las acciones más recordadas cuando se trata de repasar esta parte de la historia criminal española</strong>. En julio de 1846, lo Parrot y su banda asaltaron una de las diligencias del convoy que discurría entre <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-de-barcelona/20230712133000275358.html">Barcelona</a> y <a href="/articulo/rutas-planes/lleida-pueblos-mas-bonitos/20220225070024275158.html">Lleida</a>, donde destacaba la presencia de Francesc Perpinyà, diputado progresista que terminó por ser secuestrado. Lo recluyeron en un pozo, en el por entonces abandonado pueblo de Margalef, con el objetivo de pedir un rescate por él. No llegaría nunca, pues Perpinyà falleció durante este cautiverio.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<p>Las consecuencias fueron fatales para el bandolerismo que, como en otras regiones, había tenido una mediana aceptación entre el pueblo y un rechazo absoluto por parte de las autoridades. Estas se esforzaron, desde ese momento, por acabar con su existencia. Las persecuciones se incrementaron y las figuras importantes fueron cayendo. Para octubre de 1846, solo unos meses después de ese gran golpe, la banda de lo Parrot estaba desarticulada, con muchos de sus miembros abatidos. <strong>Fue la última gran acción de los bandoleros catalanes</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Els bandolers, los señores bandidos de las montañas catalanas]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Andalucía, el perfecto escenario para los bandoleros]]></title>
      <category><![CDATA[Bandoleros, crimen y leyenda en las montañas]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/bandoleros-espana-historia/bandoleros-andaluces-historia/20220709040000275401.html</link>
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  <pubDate>Sat, 9 Jul 2022 04:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
 Con los bandoleros sucede un poco lo que sucede con los  piratas  que entregaron su vida al mar, o con los contrabandistas que cruzaron  fronteras  en tiempos difíciles. Son una  figura que se ha romantizado por todos los elementos que la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>Con los bandoleros sucede un poco lo que sucede con los <a href="/articulo/reportajes/historia-pirateria-espanola-piratas-espanoles/20220619040000275376.html">piratas</a> que entregaron su vida al mar, o con los contrabandistas que cruzaron <a href="/series/historias-de-frontera">fronteras</a> en tiempos difíciles. Son una <strong>figura que se ha romantizado por todos los elementos que la rodean</strong>, empezando por el misterio de su identidad y sus motivaciones. La ambigüedad de sus actos. El actuar bajo la luz de la luna, el vivir perdidos entre montañas, el enfrentarse a una autoridad que no siempre estaba del lado del pueblo.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Durante siglos la percepción de estas figuras se movió entre la fascinación y el temor. Entre la aceptación, cuando sus actos respaldaban a las clases bajas, y el rechazo, cuando estos tenían consecuencias negativas. Porque la imagen del bandolero que velaba por sus convecinos, <strong>esa especie de Robin Hood con quien a veces son equiparados, es solo una verdad a medias</strong>. En la mayoría de los casos estos bandoleros pactaban con el pueblo para garantizar su propia seguridad, no a partir de la caridad o el altruismo. Hay excepciones, pero sobre todo una certeza: la literatura, el <a href="/articulo/reportajes/trobairitz-trasgresion-y-erotismo-edad-media/20230203070000275326.html">arte</a> y las obras audiovisuales, tiempo después, se encargaron de ensalzar unas figuras con más sombras que luces.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Hubo nombres importantes en tiempos de bandoleros</strong>. Especialmente en un siglo XIX que comenzó con la <a href="/articulo/anecdotas/el-primer-muerto-de-la-guerra-de-la-independencia/20180702095310272541.html">Guerra de la Independencia Española</a>, esa en la que el pueblo necesitó alzarse en armas contra los franceses. Muchos de los que se echaron al monte para combatir a las tropas de Napoleón ya no regresaron nunca. Algunos surgieron como resultado de combatir en otra de las guerras que caracterizaron el siglo XIX. Tras quedar su vida partida en dos, se lanzaron el bandolerismo. Otros vieron en el asalto de caminos la mejor manera, quizá la única, de hacerse con el sustento necesario para sobrevivir. También hubo quien se decantó por la violencia que exigía esta actividad por ser la vía fácil para seguir adelante.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Cada cual tenía sus razones, pero en todos se perciben denominadores comunes</strong>, sobre todo en aquellos que coincidieron en un espacio, como va a verse. Este primer episodio de <em>Bandoleros, crimen y leyenda en las montañas</em> se centra en territorio andaluz, quizá el escenario ideal para entender estos dos factores: el crimen y la leyenda.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2>El bandolerismo andaluz</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/27/20220627111435412969.jpg" alt="Algotocín, uno de los pueblos de la Serranía de Ronda, donde se aprecia bien cómo es este territorio" class="wp-image-412969"/><figcaption>Algotocín, uno de los pueblos de la Serranía de Ronda, donde se aprecia bien cómo es este territorio. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>Son varias las causas que pueden explicar la existencia de bandoleros en la Andalucía del siglo XIX, aunque no fuera un fenómeno exclusivo de esta agitada centuria. La práctica del bandolerismo en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/rincones-provincias-andalucia-esencia/20221121091800274439.html">Andalucía</a> se remonta hasta los albores del tiempo, cuando Sierra Morena era, para los antiguos, el Monte Mariani. <strong>Lo que cambió en esos primeros años del XIX es que los estos se multiplicaron</strong>, en primer lugar por esa lucha patriótica contra los franceses. Las guerras que siguieron a esta, la miseria, el hambre que sufría la población, la falta de oportunidades laborales y por tanto económicas, y una arraigada tradición latifundista que empobrecía aún más al campesinado hicieron el resto.</p>
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<p>La propia tierra facilitaba la tentación de abrazar esas sombras. Esos caminos que atravesaban las provincias de <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-de-sevilla/20230718070926274959.html">Sevilla</a> y <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-de-cordoba/20230927131304274980.html">Córdoba</a>, los que recorrían Osuna o Estepa, la Serranía de Ronda, la mencionada Sierra Morena, Despeñaperros… <strong>Andalucía era un escenario idóneo.</strong> Los bandoleros sorprendían a los viajeros en los senderos, a los habitantes de los pueblos aislados en las montañas y también a los propietarios de los grandes cortijos de la zona. Este escenario salvaje y osado contribuyó a generar un aura de romanticismo a su alrededor, imaginando a estas figuras rebeldes entre grandes bosques, durmiendo al amparo de la naturaleza y las estrellas, enfrentándose a la ley.</p>
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<p><strong>A los gobernantes no les hacía ni la mitad de gracia de la que le podía hacer al pueblo o a los artistas</strong>. Así que Fernando VII mandó crear una milicia especial que persiguiera y combatiera a estos bandoleros en territorio andaluz. Se hicieron llamar migueletes, en referencia al tipo de arma que usaban, un fusil que funcionaba por un mecanismo conocido como llave de rastrillo o llave de Miguelete. Los migueletes hicieron lo que pudieron, pero nunca fue suficiente. Se necesitaba algo más para detener a estos bandoleros conocedores como nadie del terreno en el que se movían y con el pueblo generalmente de su lado. No porque fueran los salvadores o justicieros de estos, más bien porque siempre tenían un soborno del que echar mano. O porque su propia figura constituía una amenaza.</p>
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<h2>Las figuras amenazantes</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/27/20220627111436412970.jpg" alt="Bandolero andaluz arquetípico en una litografía de 1836" class="wp-image-412970"/><figcaption>Bandolero andaluz arquetípico en una litografía de 1836. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bandolero.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure>
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<p>La historia andaluza tiene muchos nombres que rescatar a la hora de hablar de bandolerismo. De hecho, como se ha dicho antes, <strong>no solo protagonizaron andanzas en el siglo XIX</strong>. A finales del siglo XVI, la cuadrilla de Roque Amador atemorizó a la población andaluza con sus correrías. Así fue hasta que negociaron el indulto, cansados de la peligrosa y arriesgada vida que llevaban.</p>
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<p><strong>“El que a los ricos robaba y a los pobres socorría” era Diego Corriente</strong>, o al menos eso era lo que decía una coplilla durante el siglo XVIII. No han trascendido demasiados detalles de su vida, pero si su figura es destacable es porque en su orden de busca y captura no se mencionaba ningún delito de sangre. Asaltaba caminos y se asociaba con otros bandoleros, pero este joven, que murió con apenas 24 años, no se llevó vidas por delante. También destaca su historia porque su cadáver, una vez apresado y ajusticiado, fue paseado por <a href="/articulo/rincones-excepcionales/castillos-andalucia/20231129085100275397.html">Andalucía</a>. Se pretendía, con ello, someterlo al escarnio público, pero lo cierto es que el pueblo se posicionó de su lado.</p>
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<p>Tiempo después, ya a comienzos del siglo XIX, fue <strong>Diego Padilla quien protagonizó las historias, aunque siempre conocido como Juan Palomo</strong>. Quizá el popular dicho naciera con este bandolero que, en realidad, no actuó solo. Tuvo una cuadrilla, los Siete Niños de Écija, que ni eran siete, ni eran niños, ni eran de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugar-caluroso-espana-temperaturas/20240702150500275399.html">Écija</a>. Su objetivo, en sus inicios, fueron los soldados franceses que habían invadido a España, pero una vez Napoleón abandonó la península estos no cesaron en su actividad. Establecieron las escaramuzas como su forma de vida y el municipio cordobés de Fuente la Lancha como su centro de operaciones, donde escondían lo robado o retenían a los prisioneros por los que exigían grandes rescates.</p>
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<p>Además de Juan Palomo, también el conocido Tragabuches formó parte de esta cuadrilla. Nacido José Mateo Balcázar Navarro, cambió su nombre a José Ulloa Navarro y se dedicó al toreo antes que al bandolerismo. <strong>Se echó a los montes tras asesinar a su mujer y su amante, a quienes sorprendió en plena traición</strong>. Su pista se pierde años más tarde, cuando sus compañeros de cuadrilla fueron ejecutados por las autoridades. Parece que el Tragabuches consiguió escapar y quizá refugiarse en las <a href="/series/vivir-la-montana">montañas</a>, pues no se supo más de él.</p>
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<p>Otra figura destacada fue la del Tempranillo, llamado en realidad José María Hinojosa Cobacho, pero conocido por ese apodo por la precocidad con la que empezó su actividad. Al parecer, se hizo bandolero tras asesinar a un hombre en una romería. <strong>El Tempranillo, sin embargo, no fue un bandolero excesivamente temido</strong>. Más bien, la tradición oral indica que fue apreciado por un pueblo al que, coincidiendo esta vez sí con la imagen general, ayudaba con los bienes que robaba a los ricos. Cuando se cansó de vivir al margen de la ley, firmó con las autoridades un indulto con la condición de cambiarse de bando y dedicarse a perseguir la actividad que tan bien conocía. Este cambio de vida no le trajo alegrías: murió a manos de otro bandolero tan solo unos meses después de ponerse del lado de la legalidad.</p>
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<p>Quizá haya quien esté esperando la mención a <strong>Curro Jiménez, pero esta figura como tal no existió</strong>. Sí puede decirse, en cualquier caso, que el popular personaje televisivo estuvo inspirado en el Barquero de Cantillana, pero solo en cierto modo. Este hombre, llamado en realidad Andrés Díaz, lideró una partida de bandoleros que murió a manos de la recién creada Guardia Civil. Hay dudas con respecto al por qué decidió hacerse bandolero, pero todo apunta a una reyerta en su lugar de origen tras la que no le quedó más remedio que huir. Cuando fue finalmente capturado, en noviembre de 1849, los diarios de la época lo recogieron como una noticia de importancia, pues su figura se había popularizado en la década en la que estuvo activo.</p>
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<p>Ya por entonces, tanto la información que trascendía por otros canales al margen del boca a boca, como la creación de la Guardia Civil, así como la llegada del <a href="/articulo/rutas-planes/tren-de-soller-el-ferrocarril-de-mallorca-que-no-quiso-echar-el-cierre/20201020060044274269.html">ferrocarril</a> y las mejoras en los caminos, <strong>facilitó que el bandolerismo se combatiera cada vez con más eficiencia</strong>. Así que para finales del siglo XIX puede decirse que esta práctica entró en decadencia, aunque todavía hay tiempo para rescatar un par de nombres de los que no se olvidan.</p>
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<h2>Los últimos bandoleros andaluces</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/06/27/20220627111438412971.jpg" alt="Tumba de El Pernales y El Niño del Arahal" class="wp-image-412971"/><figcaption>Tumba de El Pernales y El Niño del Arahal. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tumba_de_El_Pernales_y_El_Nino_del_Arahal.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Jesus, Wikimedia</a></figcaption></figure>
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<p>Uno de los últimos bandoleros en morir, o de los primeros en hacerlo con esa reunión de condiciones, fue el conocido como el Pernales. Operó desde finales del siglo XIX hasta 1907, cuando <strong>fue abatido por la Guardia Civil tras arrastrar una serie de delitos que incluían robos, violaciones y asesinatos</strong>. Fue conocido por ser el líder de una cuadrilla cruel y sanguinaria. En su caso no puede hablarse de delincuencia pensando en el pueblo.</p>
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<p>Un perfil diferente es el de El Vivillo, nacido en <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-estepa/20140421150736278953.html">Estepa</a> en 1866 y fallecido en Buenos Aires, Argentina, en 1929. <strong>Tuvo una vida larga para tratarse de un bandolero</strong>. Tras ser fichado por la Guardia Civil por dedicarse al contrabando de tabaco, se lanzó a la Serranía de Ronda a delinquir como tantos otros. Su figura responde a ese concepto ambiguo mencionado al principio, pues la opinión que se tenía de esta figura se movía entre la generosidad con sus vecinos y la maldad propia de los de su especie. Fue encarcelado en numerosas ocasiones, pero a comienzos de siglo XX se replanteó su estilo de vida y decidió dejar atrás esta actividad.</p>
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<p>Entonces marchó a la Argentina, donde pretendía dedicarse a negocios legales. No corrió buena suerte: tan solo unos años después de instalarse en Buenos Aires falleció su esposa, Dolores, con quien llevaba unido dos décadas. <strong>No pudo superar esta pérdida y terminó suicidándose en julio de 1929</strong>.</p>
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<p><strong>La última gran figura del bandolerismo andaluz fue la de Pasos Largos</strong>. Juan José Mingolla Gallardo nació en el <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-malaga/20231010120056274934.html">municipio malagueño</a> de El Burgo, en 1874, y está considerado, de hecho, el último bandolero de España. Apenas había cumplido 20 años cuando marchó a combatir en Cuba, de donde regresó arrastrando los estragos de la guerra solo para encontrarse con que apenas le quedaba familia viva. Se convirtió entonces en una persona solitaria que se dedicó al campo y a la caza furtiva, por la que pronto la Guardia Civil se le echó encima. Tras el doble asesinato de un padre y un hijo con los que había tenido disputas, huyó a los montes de la Serranía para nunca regresar.</p>
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<p>La anécdota más conocida que persigue a Pasos Largos se dio en las montañas, cuando logró desarmar a una pareja de la benemérita solo para, minutos después, cuando estos huían ya a reportar lo sucedido, devolverles las armas. No fueran a ser padres de familia, pensó Pasos Largos, y se les expulsara del cuerpo por dejarse vencer. Es otra de esas figuras ambiguas que terminó de ganarse la popularidad en la cárcel, donde permaneció encerrado desde 1917 hasta 1932. Allí concedió una entrevista a la revista Estampa, que reproduce de manera íntegra <em><a href="https://www.diariosur.es/malaga/201410/23/pasos-largos-ultimo-bandido-20141023203922.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Diario Sur</a></em>, por la que cobró 1.000 pesetas. Quería terminar sus últimos días con dinero.</p>
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<p>Se le concedió la libertad en 1932 y como la cabra tira para el monte, Pasos Largos volvió a su Serranía, donde no optó por una vida distinta. <strong>La Guardia Civil acabó con su vida, finalmente, en 1934, terminando así con el último gran bandolero español</strong>.</p>
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