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Rodeado de pinares a 1300 metros de altitud: el pueblo custodiado por un imponente castillo a una hora de Madrid

Este pueblo escondido en las montañas de Ávila es un apacible lugar de retiro que inspiró a célebres escritores.
El Castillo-Palacio de Magalia
Este pueblo escondido en las montañas de Ávila es un apacible lugar de retiro que inspiró a célebres escritores.

Al suroeste del Guadarrama, esta localidad de abulense ligada a la familia Dávila es un lugar muy agradable en el que pasar un día de descanso. En el siglo XX, Las Navas del Marqués se convirtió en lugar de esparcimiento de numerosos artistas, especialmente escritores residentes en Madrid. A pesar de esa temprana popularidad como destino turístico, no ha perdido su encanto natural. Así, permite vivir un auténtico ambiente de pueblo.

Historia de Las Navas del Marqués, lugar de descanso de literatos

Aquello que ver en Las Navas del Marqués está ligado a su historia. En el siglo VIII a. C. la tribu de los Carpetanos puebla esta zona, a los que después sucederán los vetones.

No hay noticias de la época romana, habiendo a un kilómetro del actual casco urbano una necrópolis que se atribuye al periodo de los visigodos. De la ocupación musulmana queda el topónimo Magalia quondam, que identificó al «lugar de buenos pastos».

En el 1085 el caballero Raimundo de Borgoña le encarga repoblar la zona a Esteban Domingo. El caballero recibió como escudo de armas 13 roeles. Años después ese escudo será el de la Casa de Villafranca, que dominará esta zona. El rey Alfonso X promulgó en 1256 la Carta Fuero de Ávila y de sus villas y aldeas. La tarea de atraer villanos recayó en el abulense Gil Blázquez Dávila. Sus descendientes permanecieron fieles a la dinastía Trastámara, que les otorgó más tierras y privilegios.

En el siglo XIV dominaban los términos de Villafranca, Navalperal, Valdemaqueda y Las Navas de Pinares. Los señores de Las Navas dedicaron gran parte de esas tierras a pastos cría de ganado lanar y explotación de pieles, desarrollando la riqueza de la villa.

Panorámica de Las Navas del Marqués
Panorámica de Las Navas del Marqués. | Totemkin, Wikimedia

En 1468, en los cercanos Toros de Guisando se celebró la reunión entre el rey Enrique IV y su hermanastra Isabel de Catilla. Concluyó con la proclamación de esta como heredera a la Corona, en detrimento de Juana la Beltraneja, la hija del rey.

El nieto del fundador de la saga (Pedro Dávila y Bracamonte, Señor de Villafranca) en 1475 recibió de la recientemente proclamada reina Isabel el título de Conde del Risco, y en 1485 el Señorío de Las Navas.

El nieto de este, Pedro Dávila y Zúñiga, en 1533 recibió del emperador Carlos V la dignidad de marqués de Las Navas. Al año siguiente le cambió a la villa el nombre de Navas de Pinares por el de Las Navas del Marqués.

Fue el constructor del Castillo-Palacio de Magalia. Su mecenazgo posibilitó que la villa atravesara una época de esplendor, construyendo el Convento de Santo Domingo y San Pablo. Secretario de este marqués fue el padre de Lope de Vega. Por este motivo el dramaturgo escribió en su honor la obra El Marqués de las Navas.

A finales del siglo XVI el marquesado pasa a formar parte de la Casa ducal de Medinaceli. En el siglo XVII la abundancia de lana y el desarrollo tecnológico permiten pequeñas industrias textiles. Cardadores, tejedores, bataneros, hilanderas, y tintoreros, organizados en gremios y talleres familiares, intervenían en la fabricación de paños que eran llevados a la Casa del Sello. Aquí se acreditaba su calidad. Se comercializaron por la comarca hasta que la competencia y crisis del campo ocasionaron la decadencia de los telares en el siglo XIX.

Aunque el señorío en España fue abolido en Cádiz en 1812, los Medinaceli conservaron la propiedad de sus tierras, prados y pinares. Pero sí se pudo disponer de las tierras afectadas por la desamortización civil y eclesiástica entre 1836 y 1847 que pasaron a titularidad municipal para su explotación forestal.

En 1860 se abren cinco minas en la zona y tres años después llega el ferrocarril, lo que posibilitó la comercialización y popularización en la capital de la Leche de Las Navas. El lugar comenzó siendo residencia estival de los sucesores del marquesado. Luego fue incorporado a la Casa ducal de Medinaceli. Ya desde 1895 el ayuntamiento comienza a autorizar la construcción de segundas residencias para madrileños, que los lugareños denominaban “los señoritos”.

Fue residencia de veraneo del pintor José Garnelo y Alda, profesor en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando del gran Salvador Dalí. Otro de sus veraneantes habituales fue el poeta Dámaso Alonso, quien invitó a Vicente Aleixandre, que descubrió su vocación poética precisamente en esta villa. Camillo José Cela escribió aquí su libro Pabellón de Reposo. También aquí encontró Juan Antonio Bardem tranquilidad propicia a la escritura del guión de su película Calle Mayor.

Qué ver en Las Navas del Marqués, un pueblo a la vera de su castillo

El Castillo-Palacio de Magalia
El Castillo-Palacio de Magalia. | Shutterstock

El Castillo-Palacio de Magalia es el monumento más importante que ver en Las Navas del Marqués. Fue construido por el primer Marqués de Las Navas en 1540 y domina con su porte renacentista el casco antiguo. Desde 1764, momento en que se une el linaje a la casa ducal de los Medinaceli, sirvió como sede administrativa de sus propiedades. Fue declarado Monumento Histórico en 1931.

Más tarde, en 1976, pasa a formar parte del patrimonio del Ministerio de Cultura. El Castillo-Palacio de Magalia fue construido con sillería granítica cubierta con techumbres de pizarra. Muestra además tres potentes torres. La fachada renacentista con balcones voladizos tiene un frontón triangular con el escudo de los Dávila y caracteres latinos en el friso.

La galería mirador gótico-mudéjar a la izquierda de la fachada tiene un balcón de doble arco conopial y una amplia ventana de reja plateresca coronada por el escudo de los Dávila. El interior del Castillo-Palacio de Magalia se organiza en torno a un patio con columnas jónicas y adornos heráldicos. Ha sido rehabilitado como centro de reuniones y congresos.

Las Navas del Marqués, más allá de su gran fortaleza

La cercana Iglesia de San Juan Bautista (siglos XIV y XV, y posterior reforma en 1946) posee tres naves. A su vez, estas quedan divididas por arcos agudos sobre columnas dóricas con escudos. El retablo mayor, de época barroca, alberga imágenes de San Pedro, San Pablo, San Estanislao de Kostka y San Luis Gonzaga. En el centro preside la figura de San Juan Bautista y un crucifijo del Convento de San Pablo. Sobre un altar lateral, el Cristo de la Salud, en talla del escultor Aniceto Marinas. El coro dispone de un órgano del siglo XVII.

En las proximidades están las ruinas del Convento de San Pablo, del siglo XVI. Resultó abandonado a raíz de la desamortización. Conserva la fachada de rasgos herrerianos, el frontón triangular, el rosetón flanqueado por escudos sobre la portada. El crucero y la cabecera tienen rasgos góticos.

A la entrada del casco antiguo se erige un coqueto templo: la Ermita del Cristo de la Gracia. Es de finales del siglo XV y se amplió en 1978. Fue levantada por la cofradía de ganaderos del Cristo de la Gracia, Patrón de la Villa. El escultor Aniceto Marinas hizo donación de la imagen que se saca en procesión en las fiestas.

A dos kilómetros de la villa está el Barrio de la Estación, con sus casas bajas y pistas forestales. En él se construyó en 1954 la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo colonial. Alberga abundantes imágenes entre las que destaca el Cristo del Perdón de gran veneración popular. Cercano a este barrio de Las Navas del Marqués está la Ciudad Ducal. Se halla asentada en la antigua finca de recreo de los condes de Medinaceli y marqueses de Las Navas. Al fondo sobresale la Sierra de Malagón.

Además de la feria anual Artenavas, al norte de la localidad se ha configurado recientemente el Paseo de Esculturas Dehesa Boyal. La Dehesa Boyal de Las Navas está protegida con la figura de Monte de Utilidad Pública desde hace más de 50 años. Escultores como Esther Pizarro, Pep Fajardo y Jorge García lo han elegido como espacio de muestra permanente.

Qué hacer en los alrededores de Las Navas del Marqués

Pinos en los alrededores de Las Navas del Marqués
Pinos en los alrededores de Las Navas del Marqués. | Shutterstock

Cercano e interesante es el municipio de El Tiemblo. Del lugar destaca la Iglesia de San Antonio de Padua del siglo XVI. Posee una cabecera poligonal y torre cuadrada.

Sin embargo, su mayor tesoro queda a las afueras. Sobre el cerro de Guisando se yerguen los famosos Toros de Guisando. Fueron tallados por los vetones y tienen tres metros de largo por metro y medio de alto.

Las figuras están alineadas mirando al monte y podrían datar del siglo II a. C. Poseen agujeros para insertar cuernos y pliegues del cuello. A pesar de su origen celtíbero, uno de ellos tiene una inscripción latina en el costado. Esta reza: «Longinos lo hizo a su padre Prisco de la tribu de los calaeticos».

Una teoría apunta a que tal hombre pudo reunirlas como memorial a su padre. También se cree que los Toros de Guisando pudieron servir para señalizar el ganado. El conjunto fue testigo de la proclamación de Isabel la Católica como heredera de Castilla.

Están protegidos por un muro y una construcción sencilla que rememora la Venta Juradera. Así lo indica la inscripción colocada en 1921 por la marquesa de Castañiza. Al otro lado de la carretera está el Monasterio de Guisando. El espacio estuvo habitado por jerónimos hasta la desamortización. Asimismo, la capilla de San Miguel se encuentra ligada a él. Entre ellos se halla la cueva de San Patricia a la que se atribuye la leyenda de los pasadizos subterráneos que conducen a confines remotos.

Datos prácticos para visitar Las Navas del Marqués

Coordenadas

40° 36′ 13.68″ N, 4° 19′ 40.43″ W

Distancias

Ávila 36 km, Madrid  72 km.

Aparcamiento

Sin dificultad en la localidad.

Altitud

1300 m

Habitantes

5590 (2024)

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