Jardín de la Real Fábrica de Paños
“El jardín de la fábrica es un jardín romántico, un jardín para morir, en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia”, escribió Camilo José Cela en Viaje a la Alcarria sobre el jardín de la Real Fábrica de Paños.
Se trata del jardín vivido como refugio emocional, embebido de nostalgia y lleno de símbolos. Como en la poesía caballeresca de la Edad Media, el jardín se convierte de nuevo en el escenario idóneo de juegos amorosos. Además, aquí el aire decadente del jardín de la Real Fábrica de Paños potencia aún más su carácter romántico, un espacio lírico donde hacer realidad los sueños.
El espacio es el prototipo de un jardín decimonónico con su trazado a base de cuadros de setos verdes (Buxus sempervirens y Lonicera nitida), que forman paseos y glorietas poblados con sugerentes elementos envueltos en un halo de melancolía; como la antigua pajarera, hoy vacía; el cenador, casi oculto por una persistente trepadora, o la mesa rústica de piedra.
También son muy características de la época las palmeras Trachycarpus fortunei, muy resistentes a los rigores del clima continental, que aquí se perciben con afilada contundencia. El invierno es pureza gélida; la primavera, explosión de colores; el verano, un sol abrasador, mientras que el otoño ofrece una lánguida belleza anaranjada que evoca los dulces sueños.