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Surcada por 4 ríos entre grandes macizos: así es la hermosa ciudad conocida como la 'Florencia catalana'

Las casas coloridas que se reflejan en el agua, así como el monumental patrimonio del que presume esta ciudad, han motivado que la comparen con la popular urbe italiana.
Casas coloridas en Girona
Las casas coloridas que se reflejan en el agua, así como el monumental patrimonio del que presume esta ciudad, han motivado que la comparen con la popular urbe italiana.

Emplazamiento privilegiado, esta capital provincial alberga uno de los cascos históricos más evocadores de Cataluña. La piedra antigua refleja su apasionante historia, que se puede perseguir en la fascinante arquitectura de un lugar que se compara con la Florencia de Italia.

Historia de la 'Florencia catalana', la bella ciudad de los asedios

Antigua es la historia capitalina gerundense, también vital para entender todo lo que ver en Girona. El nacimiento de la ciudad es difícil de fijar con exactitud. La leyenda cuenta que la fundó Gerión, niño gigante de tres cabezas que fallecería a manos de Hércules en su décimo trabajo.

Para la Historia, los orígenes de la ciudad (Gerhona Gerhun) se remontan a la Antigüedad, asociados a los asentamientos íberos de los indigetes en el Llano de Gerona. En tal momento probablemente se determinaría su estructura urbana triangular, mantenida posteriormente.

La vinculación gerundense a Roma se inició en el s. I a. C. Entonces se fundó un campamento militar en la confluencia de los ríos Galligants, Güell, Onyar y Ter. Desde él se controlaba el tránsito de la Galia hacia Hispania por la Via Augusta. Este oppidum se consolidó después como ciudad amurallada, con el nombre de Gerunda, al que se trasladó la población circundante. Crecerá, disputándose con la portuaria Empúries el liderazgo de la zona.

Panorámica de Girona y sus murallas
Panorámica de Girona y sus murallas. | Dreamstime

Los árabes la conquistaron hacia el año 715, imponiendo un tributo personal y territorial a los cristianos que allí se quedaron. Pero, en el 785, los propios habitantes mozárabes entregaron la ciudad al emperador Carlomagno. Con dicha acción se instituyó el condado de Gerona, perteneciente al Imperio Carolingio y apoyado por un importante obispado.

La población se defendió con éxito en el 793 del asedio de Hisham I, mientras que en el año 801 colaboró en la conquista de Barcelona. Más tarde, en, 1082 tuvo lugar la misteriosa historia del asesinato de Ramón Berenguer II (1053-1082), muy recordada e incluso reflejada en la catedral.

La urbe creció y amplió sus murallas, alcanzando su máximo esplendor la comunidad judía, incluso con una escuela cabalística. Desde mediados del siglo XII destacó por su actividad mercantil, comercial, artística y literaria. A pesar de ser saqueada por las tropas del duque de Borgoña, en el siglo XIV se convertirá en la segunda ciudad más poblada de Cataluña.

Entre los siglos XV y XVIII, las periódicas invasiones francesas, aprovechando guerras o disensiones civiles, la sumieron en una profunda depresión económica y demográfica. Durante 1705, con motivo de la Guerra de Secesión, Girona se pronunció a favor del archiduque Carlos de Austria.

Por lo tanto, en 1711, las fuerzas borbónicas del duque de Noailles asediaron la ciudad y se apoderaron de ella. Las tropas austriacas del general Wetzel intentaron recuperarla, pero el ejército del duque de Berwick les obligó a levantar el sitio. La victoria final de Felipe V condujo a que fuera nombrada capital del corregimiento. De este modo, se sustituyeron a las veguerías, pequeñas circunscripciones administrativas medievales, reforzándose así su papel institucional.

Durante la Guerra de la Independencia, la ciudad llegó a sufrir tres asedios muy seguidos. Los dos primeros tuvieron lugar durante el año 1808. El tercero lo llevó a cabo La Grande Armée napoleónica, desde junio de 1809, contra los escasos defensores del general Álvarez de Castro. Tras recibir unas 60 000 bombas durante siete meses de asedio, sin víveres, agotados por las enfermedades y con la población civil reducida a prácticamente a la mitad, la plaza fuerte capituló.

Esta gesta es conmemorada cada año durante dos días en los escenarios reales. La derrota tuvo un positivo efecto moral entre los españoles, pues el heroísmo demostrado promovió las guerrillas en Cataluña. El novelista Pérez Galdós glosó aquel acontecimiento en sus Episodios Nacionales.

Hacia 1889, el Estado mayor del ejército español suprimió la categoría de plaza fuerte que ostentaba Girona. Tal decreto supuso el derribo de parte de las murallas al sur de la ciudad. Esto dio pie a un nuevo diseño urbanístico, mantenido hasta la actualidad.

Qué ver en Girona: entre ríos, puentes y arquitectura sublime

Casas coloridas en Girona
Casas coloridas en Girona. | Dreamstime
La zona monumental de Girona se concentra en la antigua ciudad medieval, así como en el núcleo del ensanche decimonónico. Este último cuenta con una interesante representación de edificios modernistas. Sea como fuere, la visita propuesta arranca sobre los puentes del río Onyar.

De la vía fluvial, límite de la ciudad antigua y moderna, sobresalen cuatro puentes del siglo XIX. Estos son el Pont de Pedra (1856); el Pont de Les Peixeteries (1876), construido en hierro por la compañía de Gustave Eiffel; el Pont de Sant Agustí (1877), que lleva al casco viejo, y el Pont de Manuel Gómez (1914).

Todos ellos ofrecen una magnífica panorámica sobre la parte trasera de las casas de la ribera del casco antiguo, en colorida aglomeración de muros con galerías y ventanales, antiguamente ocultos por la muralla. Hoy día constituyen una de las vistas más características de la ciudad.

Su Barri Vell, zona que hereda el trazado urbano romano de Girona, está delimitado al este por el Paseo de la Muralla. Es atravesado por el Carrer de la Força. Desde el siglo X y hasta 1492 fue la arteria principal del Call, el antiguo barrio judío. Este permanece muy bien conservado, como un angosto laberinto de callejuelas mínimas, a veces cubiertas con arcos y con fuertes pendientes.

Dentro de la judería, en una antigua sinagoga del siglo XV, se encuentra el Centro Semítico Bonastruc Ça Porta. Nombrado en honor al importante maestro de la escuela cabalística gerundense, alberga el actual Museu d’Historia dels Jueus.

La fascinante catedral de Girona

Desde el carrer de la Força se puede también divisar la Catedral de Santa María de Girona. Se puede acceder al templo bien por esta vía, bien en un ascenso casi místico a través de una majestuosa escalinata en piedra del siglo XVII. Compuesta por una elegante balaustrada y noventa peldaños distribuidos en tres tramos, probablemente es el elemento más cinematográfico de Girona.

La catedral, de dilatada construcción y variados estilos, contiene una grandiosa nave única, considerada la más ancha del mundo en estilo gótico. Está cerrada por una fachada barroca y con un campanario neoclásico de planta octogonal. En el interior destacan dos piezas románicas del siglo XI. En primer lugar, el presbiterio, con su ara de alabastro y la cátedra episcopal, esculpida en mármol y conocida como la 'Silla de Carlomagno'. Además, en ella se albergan sepulcros de personajes tan célebres como el conde Ramón Berenguer II.

En segundo lugar, el claustro (siglo XII), de planta trapezoidal y sugerentes capiteles. Desde él se divisa el antiguo campanario románico del siglo XII. En el conjunto catedralicio está el Museu Tresor, con piezas excepcionales como el bordado románico del Tapiz de la Creación (siglo XI) o el valioso manuscrito del Beatus (siglo X).

Otros monumentos y lugares que visitar en Girona, la 'Florencia catalana'

Frente al templo episcopal se divisa la Casa Pastors, actualmente Palacio de Justicia, levantada durante el siglo XVIII sobre la muralla. Cerca también está la Pía Almoina, hoy sede del Colegio de Arquitectos de Girona. Antiguamente dio cobijo a una institución benéfica, fundada en el lejano año de 1228. El edificio cuenta con una elegante fachada gótica de mediados del siglo XIV en la que se incluyen una serie de ventanas dispuestas en "V". De este modo en cada nivel aumenta el número de vanos y disminuye la complejidad de su diseño.

Muy cerca están los Baños Árabes del siglo XII. Pese a su nombre, son unas antiguas termas románicas. En tan curiosa construcción destaca la pequeña cúpula sostenida por ocho elegantes columnas del frigidarium, una piscina de agua fría.

Al norte, a las afueras de la antigua ciudad medieval, se sitúa otra joya de Girona capital. Es el Monasterio de Sant Pere Galligants (siglo XII), actualmente sede del Museu Arqueologic. Se trata de una antigua abadía benedictina cuya iglesia, con tres naves, crucero y cuatro ábsides, es un buen ejemplo del románico catalán. El campanario sobresale en el perfil de la ciudad con sus pisos de planta octogonal de aberturas dobles y decoración lombarda.

Otras dos muestras de románico brillan en Gerona. La primera es la Iglesia de Sant Nicolau (siglo XII), de una sola nave y tres absidiolas dispuestas con forma trebolada. La segunda es la Iglesia de Sant Feliú (siglos XII-XIII), con un estilizado campanario del gótico tardío y fachada barroca. Resultan imperdibles sus ocho sarcófagos romanos, conservados en las paredes del presbiterio.

Al sur del Barri Vell se extiende el antiguo barrio gremial, formado por angostas calles, pequeñas plazas y numerosas vías porticadas, con arcos anchos y bajos. Entre los soportales más destacables se pueden mencionar los de la Rambla de la Llibertat, a orillas del río, o los de la Fontana d’Or. Esta última es la galería románica más antigua de la ciudad, sobre la que se construyó un palacio gótico (siglos XIV-XV).

Fuera del núcleo histórico, dispersas por el ensanche, se distribuyen notables edificios. Entre ellos abundan obras del excelente arquitecto gerundense Rafael Masó (1880-1935). Tal fue su importancia que cuenta con su propio museo en la Casa Masó. La modernista Fábrica Harinera Teixidor, de 1911, es digna de mención.

Lo mismo ocurre con la novecentista Casa de la Punxa, de 1922, o la Farmacia del Antiguo Hospital Santa Caterina, con una rica colección de más de 350 botes de cerámica, jarrones y albarelos. A las afueras de la ciudad se sitúa el Parc de la Devesa, con más de 2500 plátanos.

Asimismo, la nómina de museos que ver en Girona capital es otro de sus puntos fuertes. En el Palacio Episcopal se ubica el Museu d’Art, con piezas desde el prerrománico, como el ara portatio de Sant Pere de Rodes, hasta el siglo XX. Por otro lado, el Museu d’Història de la Ciutat está situado en un antiguo convento de Capuchinos del siglo XVIII.

Por último, cabe destacar el interesante Museu del Cinema. Si se quiere regresar a la ciudad, una tradición gerundense aconseja dirigirse la calle de Calderers, frente a la colegiata de Sant Feliú. Allí ha de plantársele un sonoro beso en el trasero de una pétrea leona. Conforme al dicho popular: “no ama Girona quien no besa el culo a la leona".

Datos prácticos para visitar Girona

Coordenadas

41° 59′ 0″ N, 2° 49′ 0″ E

Distancias

Barcelona 99 km, Madrid 706 km.

Altitud

76 m.

Habitantes

107 032 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y francés.

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