La única montaña del mundo que crece con la lluvia está en España
Esta curiosa formación geológica, situada en Barcelona, permite recorrer por dentro una montaña de sal única en España.
Esta curiosa formación geológica, situada en Barcelona, permite recorrer por dentro una montaña de sal única en España.
Situada a los pies de la sierra de las Garrigues, al sur del bello municipio catalán de Cardona, emerge una extraña montaña de los colores del nácar y la arcilla. Es la Montaña de Sal, en realidad un diapiro, una compleja formación geológica que el Energy Glossary define como «una masa relativamente móvil que intrusiona las rocas preexistentes» y que crece día a día. A lo que el glosario añade: «Los diapirinos intrusionan normalmente en sentido vertical a través de rocas más densas debido a las fuerzas de flotabilidad asociadas con tipos de rocas de densidad relativamente baja».
Es decir, se trata de un proceso por el cual un material de baja densidad y de alta plasticidad, como la sal, aflora a la superficie tras romper los materiales más compactos que lo recubren. Un ejemplo similar ocurre cuando, en una tarta de hojaldre, la nata, situada en una capa inferior, rompe el hojaldre y sale al exterior.
Por eso la montaña de sal crece, un proceso que se ve intensificado con la erosión de las lluvias, cuando el agua desgasta las capas de la superficie, aumentando el florecimiento de las sales del subsuelo. Según señala Turismo de Cardona, esta formación geológica «es un fenómeno natural único en el mundo y hoy todavía crece a medida que la lluvia la erosiona».
Una de las minas potásicas más importantes del mundo
Hoy en día la Montaña de Sal de Cardona es un parque cultural al que se puede acceder por debajo, a sus galerías subterráneas. Sin embargo, no hace mucho el lugar funcionaba como una mina. Y no como una mina cualquiera.
La Mina Nieves de Cardona, vigente entre 1929 y 1990, fue una de las minas de sal potásica más importantes del mundo, una que hizo que la población se volcara con la explotación en detrimento de otras actividades económicas.
La aparición de la pólvora en el siglo XVIII y el descubrimiento en el interior de dicha mina de las sales potásicas pusieron fin a las explotaciones a cielo abierto. No hay que olvidarse de mencionar las malas condiciones a las que los empleados tuvieron que hacer frente durante parte de la historia de las minas, incluyendo la muerte de decenas de trabajadores.
Qué ver en la Montaña de Sal, un fenómeno de lo más sorprendente
Tras el cierre de la explotación minera, la mina se transformó en lo que hoy conocemos: el Parque Cultural de la Montaña de Sal de Cardona, un destino dedicado a la explotación turística. Así, el visitante puede pasear por las galerías subterráneas de la Montaña de Sal, que se extiende a lo largo de dos kilómetros, si bien solo hay 86 metros de las mismas abiertas al público.
En el camino, estalactitas, estalagmitas y cantidad de formas y colores que tienen su máxima expresión en la sala denominada 'Capilla Sixtina'. Además, el visitante tendrá la oportunidad de asomarse a las antiguas instalaciones mineras: pozos de extracción, maquinaria y un museo que da cuenta de la importancia de la Montaña de Sal.
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