No es el Salto del Nervión: la impresionante cascada con más de 100 metros de caída en el País Vasco
Con una imponente caída que supera los 100 metros en su punto más alto, la Cascada de Aitzondo es uno de los enclaves más sorprendentes y desconocidos del País Vasco. Su poderoso caudal, que alcanza su máximo esplendor en época de lluvias, convierte este enclave en una de las joyas naturales del Parque Natural de las Peñas de Aya, en la comarca del Bidasoa.
Es el resultado de la confluencia de varios arroyos que conforman una regata que cae por el barranco de Irusta, una pared granítica en el macizo montañoso de Peñas de Aya, que da nombre al parque natural.
Un cauce cargado de historia
El cauce del río Aitzondo discurre por un terreno de gran interés geológico, pues forma parte de un macizo paleozoico que reúne algunos de los materiales de mayor antigüedad del País Vasco. Caminos de pastores y formaciones graníticas, únicas en la zona, se combinan con frondosos bosques de hayas y robles y valles surcados por arroyos y salpicados de restos prehistóricos, explotaciones mineras y fortificaciones militares.
Todo ello conforma un entorno único para este paisaje de ensueño donde se puede disfrutar de las numerosas pozas de agua cristalina que se forman en las zonas más llanas.
El pasado minero del Parque Natural de las Peñas de Aya
Tras la caída de la espectacular Cascada de Aitzondo, el cauce continúa alimentándose de otros arroyos a su paso por el monte Egiluze, donde el terreno se suaviza, y desemboca en el coto minero de Meazuri.
Todo el paisaje es fiel reflejo de la rica historia minera del parque, que se inicia en la Edad de Hierro, continúa durante la Edad Media y se extiende hasta los siglos XIX y comienzos del XX, cuando la actividad extractora alcanza su máxima intensidad. Así lo atestiguan los vestigios de antiguas minas romanas y las numerosas canteras, escombreras y planos inclinados que dan la bienvenida al visitante.
Los hornos de Irugurutzeta
Entre todos estos vestigios de la intensa actividad minera de la zona destacan las ruinas de un poblado minero, el antiguo trazado del tren minero con sus cinco túneles y, en especial, los hornos de Irugurutzeta. Ahora en rehabilitación, constituyen el monumento más importante del patrimonio industrial de Gipuzkoa y uno de los más destacados de todo el País Vasco.
Este conjunto de hornos de diferentes formas y materiales se usaba para calcinar el mineral y transformar el carbonato de hierro en óxido. Tras la calcinación, se transportaba en vagonetas hasta Irún y de allí a Hendaya para su exportación.
Rutas a la Cascada de Aitzondo
Las principales rutas de senderismo para ver la Cascada de Aitzondo parten desde Irún y Oiartzun, que se encuentran entre los pueblos más bonitos de Gipuzkoa. Un paseo por sus coloridas calles y una parada para disfrutar de su gastronomía pondrán el broche perfecto a esta visita a uno de los enclaves más espectaculares y sugerentes del País Vasco, uno de los muchos tesoros escondidos que aún quedan por descubrir en este paraíso natural.

