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Entre 2 ríos y 2 embalses: el bonito pueblo enclavado a 1120 metros de altitud en los Pirineos

Este pueblo pirenaico de Huesca está rodeado de agua en forma de ríos, cascadas y embalses y atrapa al viajero por sus paisajes espectaculares.
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Este pueblo pirenaico de Huesca está rodeado de agua en forma de ríos, cascadas y embalses y atrapa al viajero por sus paisajes espectaculares.

El agua, «el principio de todas las cosas» para el filósofo Tales de Mileto, aporta un carácter propio y embellece el paisaje a su paso por uno de los pueblos más bonitos del Pirineo aragonés, a 1120 metros de altitud.

Testigo privilegiado de la confluencia de dos ríos, este enclave tan especial del Valle de Tena (Huesca) se encuentra además resguardado por bosques en los que se abren paso caminos y sendas por los que disfrutar plenamente de la naturaleza.

Un pueblo de altura, calma y aventura

Calle de Escarrilla rodeada de montañas. | Shutterstock
Calle de Escarrilla rodeada de montañas. | Shutterstock

Con sus apenas 200 habitantes, Escarrilla es uno de los accesos principales a Formigal y Panticosa, dos de las mejores estaciones de esquí de España. En invierno, la nieve silencia los caminos, mientras que la primavera y el verano abren los pastos para llenarse de vida al paso de senderistas, caballos o ciclistas.

Perteneciente al término municipal de Sallent de Gállego, este pueblo de casas tradicionales de piedra, pizarra y madera se agrupa en barriadas al abrigo del viento y se orienta hacia la luz del valle. Todo ello siempre bajo la atenta mirada de los grandes macizos y de las aguas que bajan de la montaña.

Ríos que modelan el valle

Río Escarra a su paso por el entorno natural de Escarrilla. | Dreamstime
Río Escarra a su paso por el entorno natural de Escarrilla. | Dreamstime

La vida en Escarrilla transcurre bajo la presencia de los ríos Escarra y Gállego, que van de la mano al llegar a su periferia en su viaje hacia el río Ebro.

El Escarra, nacido a los pies de Punta Escarra, desciende por laderas de estética glacial y acaba fundiéndose en el Gállego justo donde el cañón se quiebra con fuerza a 20 metros de profundidad. Observar su transcurso por barrancos y meandros es presenciar la huella del agua sobre la roca pirenaica.

Embalses escondidos entre gigantes

Vista aérea de Escarrilla. | Shutterstock
Vista aérea de Escarrilla. | Shutterstock

Cada uno de los dos ríos aporta al entorno dos joyas en forma de embalse. Por un lado está el de Segarra, de origen glaciar y al que se puede acceder por populares rutas como la de Crampas o Los Forzados.

El otro es el de Búbal, un lugar imprescindible para los que buscan naturaleza activa o deportes acuáticos en la zona. Además, hay más embalses que salpican de agua y belleza los alrededores de Escarrilla, como el de Lanuza o el de la Sarra.

Un salto de agua digno de admirar

Otro rincón que deja huella es el Saldo o Salto de Escarrilla. Una gran cascada de 50 metros en vertical en el curso del río Escarra que cae sobre una poza de aguas de color turquesa.

Aunque el baño está prohibido por ser una fuente de suministro de agua potable para el pueblo, merece la pena acercarse y contemplar el precioso espectáculo de la naturaleza que supone este lugar.

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