Surcado por el río Ara en los Pirineos: el pueblo de piedra a un paso del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
Asentado en el Valle del Broto, muy cerca de la entrada al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, se halla Sarvisé, un diminuto pueblo de apenas 106 vecinos censados en el que reinan la quietud y la tranquilidad. Sus callejuelas son ejemplo de la arquitectura tradicional pirenaica y el paisaje que se extiende a su alrededor sería capaz de devolver la inspiración a cualquier artista al que las musas hubiesen abandonado.
En Sarvisé, las calles empedradas comparten protagonismo con la naturaleza, que tiñe de diferentes tonalidades las montañas, bosques y prados cercanos a medida que se suceden los meses. El río Ara fluye a poca distancia, dejando a su paso pozas y dibujando orillas que permiten tocar el agua. Y los vecinos reciben con hospitalidad a todos aquellos que llegan a este pueblo situado a una hora de Huesca para descubrir el Pirineo aragonés.
Los mejores planes en Sarvisé y alrededores
Descubrir la arquitectura tradicional
Desde paseos y rutas hasta deportes de aventura, Sarvisé es un destino que no deja lugar al aburrimiento. Es un pueblo ideal para admirar de cerca la belleza de la arquitectura típica pirenaica. En sus calles estrechas se levantan casas de piedra con tejados oscuros de pizarra y balcones de madera, que se integran sin esfuerzo en el entorno rural.
Recorrerlas requiere apenas de unos pocos minutos, suficientes para respirar su aire puro, disfrutar del silencio y descubrir lugares como la iglesia románica que preside el pueblo. Al menos, su torre del siglo XII, que sobrevivió al incendio que asoló la localidad durante la Guerra Civil.
Explorar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
No son muchos los kilómetros que separan Sarvisé del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, de modo que esta aldea de Huesca se convierte en un punto de partida ideal para adentrarse en él y hacer alguna de las numerosas rutas de senderismo que llevan a conocer alguno de sus lugares más míticos.
Entre los que son de fácil acceso desde Sarvisé se encuentran la pradera de Ordesa y el Valle de Bujaruelo, por el que hace parte de su recorrido el río Ara. También el Cañón de Añisclo, popular por sus profundas paredes verticales o la cascada Fuenblanca.
Disfrutar del entorno natural y la vida rural
El entorno natural de Sarvisé, más allá del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, es toda una delicia para los viajeros cuya perdición es la naturaleza. Desde los campos que rodean este bonito pueblo de Huesca situado a 886 metros de altitud parten rutas a pie, en bicicleta o a caballo que permiten admirar el paisaje desde distintas perspectivas. Además, se trata de un lugar fantástico para avistar aves o practicar deportes de aventura.
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