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Surcada por el río Guadalope: la ciudad aragonesa con una plaza monumental y una lonja gótica

Aunque menos conocida que otras localidades de Aragón, esta ciudad despliega un abanico de joyas arquitectónicas que merecen ser descubiertas.
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Imagen: Dreamstime
Aunque menos conocida que otras localidades de Aragón, esta ciudad despliega un abanico de joyas arquitectónicas que merecen ser descubiertas.

Alcañiz, en la provincia de Teruel, ha sido nudo de comunicaciones desde la antigüedad, escenario de consensos y asedios. Bañada por las aguas del río Guadalope, conserva un importante patrimonio monumental que recorreremos a continuación.

Alcañiz, la ciudad de la histórica Concordia

Vista aérea de Alcañiz
Vista aérea de Alcañiz. | Shutterstock

Saber algo más de los orígenes locales ayudará a apreciar mejor los rincones de Alcañiz, por eso es bueno empezar por repasar su historia. Estos orígenes se sitúan en una fortaleza romana. Sin embargo, el desarrollo como población comenzó en época musulmana.

Su nombre derivaría del árabe Al-Qannisque significa «cañas» o «cañizos». Estos eran abundantes en la ribera del río Guadalope, cuyo meandro circunvala la ciudad.

La reconquista de Alcañiz fue muy dificultosa. Alfonso I de Aragón la tomó en 1119, aunque sería perdida cinco años después. Durante 1157, Ramón Berenguer IV la recuperó y le otorgó una Carta Puebla. Con todo, acabaría en manos musulmanas al poco. Finalmente, Alfonso II de Aragón la conquistó en el 1179. La defensa quedó asignada a la Orden de Calatrava. Durante siglos, concejo y orden vivieron continuas confrontaciones.

Hacia el año 1411 tuvo lugar la Concordia de Alcañiz. En ella representantes de cada territorio histórico de la Corona de Aragón, los reinos de Aragón y Valencia junto al condado de Barcelona, decidieron elegir nueve comisarios.

Estos deberían posteriormente acudir a Caspe para elegir al sucesor del rey Martín I, que murió sin descendencia. Mediante ambos eventos se logró evitar una guerra civil. Más tarde, en 1652, Felipe IV le concedió el título de ciudad tras enfrentarse al conato secesionista catalán.

Historia moderna de Alcañiz

Ya en 1719, Alcañiz vio nacer a Francisco Mariano Nipho. Considerado uno de los primeros periodistas del país, editó la primera publicación periódica con suscriptores. Su trabajo supuso la creación de El murmurador nacional o La estafeta de Londres, antecedentes directos del periodismo contemporáneo.

Asimismo, fue escenario de numerosos episodios bélicos de los siglos XIX y XX. El 26 de enero de 1809 fue asediada y asaltada por las tropas del general Watier. La fuerte resistencia de la población civil motivó que incendiaran su Archivo. También se destruyeron las reliquias de San Vicente Ferrer y se masacró a la población.

Los franceses evacuaron la ciudad el 21 de mayo al llegar el ejército español del general Joaquín Blake. Dos días después se produjo la Batalla de Alcañiz. Blake asestó una contundente derrota pese a la ventaja numérica del mariscal Suchet. Meses después los galos retomarían el lugar, permaneciendo allí hasta julio de 1813. Al huir volaron gran parte de las fortificaciones locales.

Una vez reconstruidas las defensas tras la guerra, fue dotada de una potente guarnición militar. Gracias a ello fue capaz de resistir en 1838 el asedio de los carlistas del general Cabrera. No sería el último sitio al que la someterían los tradicionalistas, que repitieron en 1847 y 1874. En ningún caso llegó a ser conquistada, por lo que Alfonso XII le concedió el título de «Heroica».

Durante la Guerra Civil de 1936 fue uno de los municipios aragoneses más importantes que puso en práctica el colectivismo económico-social. Tales acciones fueron tuteladas por los anarquistas de la CNT, logrando resultados sorprendentes. El 3 de marzo de 1938 sufrió un terrible bombardeo por parte de la aviación fascista italiana.

Qué ver en Alcañiz: arquitectura deslumbrante en Aragón

Es imprescindible visitar la Plaza Mayor de Alcañiz, uno de los conjuntos patrimoniales más pintorescos de la provincia. El todo lo componen los edificios de la Lonja y el ayuntamiento. La primera es un ejemplo de gótico tardío, en el que destacan sus enormes arcadas apuntadas. Sobre ellas se eleva una galería corrida de arcos de medio punto sobre columnas toscanas.

Respecto al ayuntamiento de Alcañiz, se trata de un edificio renacentista que sirvió como modelo para otras casas consistoriales de la zona. En sus pisos se alternan vanos de medio punto y adintelados, columnas y frontones clasicistas. Su riqueza ornamental simbolizaba el poder del concejo frente a los caballeros de la Orden de Calatrava.

La antigua colegiata medieval es otro de los lugares que ver en Alcañiz. Fue rehabilitada en estilo barroco durante el siglo XVIII, dando lugar a la actual Iglesia de Santa María la Mayor.

Iglesia Santa María la Mayor, Alcañiz
Iglesia de Santa María la Mayor, Alcañiz. | Shutterstock

De su estructura original solo perdura su torre gótica, en cuatro alturas y con elegantes ventanales apuntados. El edificio barroco se inició en 1736, inspirado en El Pilar de Zaragoza. Su interior fue escenario de varias sesiones de las Cortes aragonesas, especialmente de la Concordia de Alcañiz.

Siguiendo el recorrido se alcanza el Castillo de los Calatravos. Estuvo a punto de ser derruido hasta que se decidió rehabilitarlo y acondicionarlo como Parador Turístico. Contiene importantes obras de arte. Por ejemplo, una colección de frescos murales con representaciones de las conquistas de Jaime I. También el sepulcro de alabastro del comendador Juan de Lanuza, obra renacentista de Damián Forment.

Muy cerca se halla la Iglesia de Santa María Magdalena. Construida a finales del siglo XII, fue la primera parroquia de Alcañiz. En ella se armaban a los caballeros de la Orden de Calatrava.

El Palacio de los Comendadores es una obra posterior, de carácter renacentista tardía. Destaca su fachada principal, flanqueada por dos imponentes torreones cuadrados. Actualmente las dependencias del antiguo palacio cumplen las funciones de Parador Turístico. Por ello, es una parada indispensable en esta ruta sobre lo que ver en Alcañiz.

Los alrededores de Alcañiz

Calaceite
Calaceite. | Shutterstock

Para continuar la escapada se puede acudir al cercano pueblo de Calanda. Otra excelente excursión supone bajar a la localidad medieval de Valderrobres o visitar Calaceite. Desde ella se pueden hacer múltiples actividades de turismo activo en el Parque Natural de Beceite.

Por otro lado, la tarraconense Horta de Sant Joan se sitúa junto al Parque Natural dels Ports. Por último, en un sentido más monumental, no hay que obviar ni a Teruel capital ni a la coqueta Albarracín.

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