No es Reus: el municipio más grande de Tarragona tiene 218,5 km² y más de 35 000 habitantes
Tortosa está emplazada en un estratégico lugar junto al tramo final del Ebro y está, a su vez, enmarcada por varias sierras de elevado interés natural. El reino taifa que fundó el general Labib en el siglo XI fue luego corte aragonesa y después una ilustrada ciudad renacentista. Es por ello que, cada año, celebra una singular Fiesta del Renacimiento, declarada además Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Tortosa, una monumental villa renacentista
La escapada puede seguir en la vecina localidad de Amposta y en el Parque Natural del Delta del Ebro, donde disfrutar de las numerosas posibilidades de avistamiento de aves y otras opciones de turismo activo. Muy cerca, dirigiéndose al oeste por la carretera T-342, el aficionado a la fauna tiene la ocasión de ver cabras hispánicas y otras especies en el agreste Parque Natural de Els Ports.
Historia de Tortosa
Tortosa fue también sede episcopal durante el reino visigodo hasta que los árabes tomaron este territorio hacia el año 714. Desde entonces, se convirtió en capital de la cora o provincia de Turtusha. Los árabes edificaron un importante alcázar sobre la fortificación de origen romano que se encontraron, el Castillo de la Zuda.
Entre los años 1009 y 1038, en Turtusha reinó Labib, uno de los principales generales del caudillo Almanzor. Labib configuró un poderoso reino que realizó importantes edificaciones en la ciudad, enfrentándose con éxito al reino taifa de Zaragoza y al condado de Barcelona. Muerto aquel gran rey, en el 1061 perdió su independencia, pasando a ser un dominio de Al- Muqtadir, rey taifa de Zaragoza y después del reino taifa de Játiva. Tras una dura lucha, cayó en manos del señor de Montcada y los caballeros templarios en 1148.
A partir de entonces, se convirtió en una importante ciudad portuaria de referencia en la Corona de Aragón, a cuyas Cortes acogió en varias ocasiones. Durante algunos años, Tortosa fue administrada por la Orden del Temple. En 1294 pasó a ser propiedad de la Corona, por lo que se edificó un Palacio Real.
Durante los siglos XV y XVI se produjo una etapa de gran prosperidad, a pesar de la expulsión de los judíos y los moriscos, numerosos en la ciudad. Ya en el siglo XVII, la guerra dels Segadors hunde a Tortosa en una profunda y larga crisis económica y social. En 1705, la ciudad vuelve a rebelarse, esta vez contra el rey Felipe V, apoyando al pretendiente, el archiduque Carlos de Austria. En junio de 1708, se presenta antes sus muros un ejército comandado por el duque de Orleans y después de un asedio de un mes, este toma la ciudad.
Entre enero de 1811 y mayo de 1814 la ciudad es dominada por las tropas napoleónicas, sufriendo importantes daños. Desde la designación de Tarragona como capital provincial se produjo un declive en su liderazgo administrativo y mercantil.
Por la importancia de su clero y el nacimiento allí del general Ramón Cabrera, Tortosa fue un núcleo de simpatías carlistas, aunque la ciudad se mantuvo en manos del Gobierno. En represalia por el fusilamiento de dos alcaldes liberales, el 16 de febrero de 1836, el general Nogueras fusiló a María Griñó, madre del general Cabrera. A partir de ese momento, el General ordenaría fusilar a más de treinta madres de oficiales del Ejército y de milicianos nacionales (liberales).
En el marco de la guerra civil del pasado siglo, Tortosa sufrió tremendos daños en su impresionante patrimonio monumental. Primero, el saqueo de sus templos en julio de 1936. Segundo, los periódicos bombardeos de la aviación franquista, entre 1937 y 1938. Tercero, las grandes destrucciones durante la durísima batalla del Ebro (1938), que fue frente de combate. En las últimas décadas, se ha hecho un gran trabajo de rehabilitación y adaptación de estos monumentos.
Qué ver en Tortosa, una preciosa ciudad junto al río Ebro
El Castillo de la Suda, edificado por los árabes a partir del siglo X y reedificado desde el siglo XII varias veces, cumplió funciones de cárcel y de palacio regio. Llama la atención la pervivencia de un cementerio musulmán anterior al siglo XII (inusual semejante respeto en un castillo cristianizado).
También hay fortificaciones de los siglos XVII y XVIII. Se trata de las Avanzadas de Sant Joan, ampliación de la muralla del siglo XIV. Aún son bien visibles los fosos y la imprescindible plaza de armas. Y en las inmediaciones del castillo es conveniente pasear por los cuidados Jardines del Príncipe, de gran valor científico y espacio sobre el que se ha construido un museo al aire libre sobre la historia de la humanidad.
De la ciudad amurallada predominan el Portal del Roméu y la Torre del Célio. De la aljama hebrea queda la Puerta de los Judíos, que aún asoma al Corredor del Calla. Por su parte, la Catedral de Santa María, consagrada en 1347, tiene una fachada muy posterior, de transición entre el barroco y el clasicismo (siglo XVIII). Su estructura es de tres naves y carece de transepto. Destaca la Capilla Mayor y la Capilla de la Virgen de la Cinta (siglos XVII y XVIII). Las antiguas dependencias de la llamada La Canónica pertenecieron a la catedral anterior del siglo XII.
El Palacio Episcopal está considerado el más bello de Cataluña. Además de su imponente fachada, prevalece su capilla gótica y su patio. Otra de las construcciones eclesiásticas emblemáticas de Tortosa es el Monasterio de Santa Clara. Su claustro medieval ha sido parcialmente rehecho tras los gravísimos daños provocados durante la guerra de 1936. También resultaron muy dañadas, pero conservan gran belleza e interés, los monasterios barrocos de San Juan y La Purísima. En esta última destaca el retablo del Santo Cristo (1635).
El antiguo templo de San Antonio Abad es el Centro de Interpretación de la Semana Santa. Se rehabilitó tras la guerra de 1936. Asimismo, los juzgados de Tortosa se adaptaron a la antigua fábrica del Hospital de la Santa Cruz (siglo XVIII): a día de hoy, tiene enormes dimensiones y conserva un llamativo patio.
Situada en el parque municipal, la antigua Lonja de la ciudad medieval (siglo XIV) fue allí trasladada en 1933. Únicamente se conserva la parte conocida como el Porche del Trigo. El Palacio de Abària en la calle Montcada es una curiosa y encastillada vivienda medieval reinterpretada en siglo XIX. Mientras, en la calle de la Rosa está el Palacio de la familia Capmany (siglos XVII y XIX), que posee un interesante patio. También en la ciudad, se encuentra el medieval Palacio Despuig (siglo XV), con artesonados y pinturas de la época fundacional.
Del mismo tiempo se pueden ver en la calle Jaume Ferran los restos del Palacio Oliver de Boteller (siglo XV), trasladado a su ubicación actual en el siglo pasado. Por último, el curioso Palacio Montagut incorpora la Puerta de Tamarit, perteneciente a la muralla medieval. Reflejo del pasado de pujanza de Tortosa es el Palacio de la Diputación del General (siglo XVI). En la ciudad moderna, destaca el mercado municipal (1884) y el hermoso Pasaje Franquet (1877). Ambos son construcciones de cuidada ornamentación ecléctica.
Datos prácticos para visitar Tortosa
Coordenadas
40º 48’ 45” N, 0º 31’ 16” E
Distancias
Tarragona a 87 km, Barcelona a 179 km y Madrid a 540 km.
Aparcamiento
Es recomendable dejar el vehículo en las inmediaciones de las vías de acceso al casco urbano.
Altitud
14 m.
Habitantes
35.265 (2024).



